Las bolsas han reaccionado con caídas a la crisis de Oriente Medio, pero no han entrado en pánico. Será que los inversores se han acostumbrado a la volatilidad que implica la nueva Era Trump
El ataque de Estados Unidos a Irán y la escalada militar en Oriente Medio no han sentado bien a los mercados. Tontos no son. Pero hay que reconocer que los inversores se lo han tomado, hasta cierto punto, con filosofía. No ha habido pánico, no ha habido crack. La bolsa americana cotiza plana en lo que va de año, que no es poco.
¿Es que los inversores no sienten miedo ante lo que pueda suceder? Claro que lo sienten, pero de manera moderada. Y lo digo porque hay indicadores que miden precisamente eso, el miedo de los mercados. Me refiero al índice VIX, que refleja la volatilidad de las opciones sobre el S&P 500, y es una de las grandes referencias a la hora de medir el nerviosismo de los inversores. El VIX ha subido en las últimas dos semanas, qué duda cabe. Ha llegado a tocar los 35 puntos -niveles similares a los albores de la invasión de Ucrania-, pero enseguida ha corregido y ahora ronda los 25 puntos. En todo caso, niveles muy lejanos a los 80 que llegó a tocar con la pandemia o la crisis de 2008.
En otras palabras, lo que nos dice el VIX es que la situación está tensa, pero que no nos hallamos al borde del colapso. O, al menos, no todavía.
Esto puede chocar con la visión de algunos agoreros que anticipan un shock de petróleo, una debacle económica y una guerra de duración incierta, con repercusiones muy peligrosas a escala mundial. Y ojo: quizá tengan razón. Nunca se sabe. Pero de momento, los mercados no se han puesto todavía en lo peor. Lo cual es buena cosa, porque normalmente el miedo es una emoción contagiosa que tiende a correr como la pólvora, haciendo estragos en las bolsas.
¿Y qué es lo que hace que los mercados no se hayan puesto directamente en modo pánico? Por un lado, la agresiva política exterior de Trump ya no pilla por sorpresa a nadie. En apenas un año hemos visto una guerra arancelaria, una ofensiva militar en Yemen y una intervención militar en Venezuela. Así que los grandes inversores ya estaban preparados. De hecho, muchos fondos habían comprado protección (opciones put) a principios de este año. Anticipaban, además, una volatilidad especialmente elevada, siendo un año electoral en Estados Unidos. Está claro que no se equivocaban.
Por otro lado, el S&P 500 de la bolsa americana no es el índice que más sufre en las circunstancias actuales. Una parte importante de las compañías que lo componen son blue chips tecnológicas, que suelen mostrar un sesgo defensivo en periodos de incertidumbre. La bolsa europea en cambio, ha corregido con más fuerza. Aunque aun así no puede hablarse de un verdadero desplome.
No obstante, donde las bolsas están manteniendo una cierta entereza, otras magnitudes sí que se encuentran en niveles alarmantes. Hablo, como no podía ser de otra manera, del precio del petróleo, que ha llegado a superar los 110 dólares por barril. La última vez fue en la guerra de Ucrania, en marzo de 2022.
Llegados a este punto, vayamos a la pregunta que a ti realmente te importa: ¿qué debes hacer como inversor? Pues si tu cartera está bien diversificada y se adapta adecuadamente a tu perfil de riesgo y horizonte temporal, lo ideal es esperar hasta que escampe el temporal. Especialmente, si tu horizonte es a largo plazo.
En este sentido, sostengo lo mismo que te dije cuando Trump empezó a hacer de las suyas el año pasado con la crisis de los aranceles: mantén la calma. Piensa que, históricamente, el impacto de los conflictos militares en los mercados suele ser temporal. Se suele normalizar al cabo de unos tres meses. Y aunque no sabemos cuál será la siguiente jugada en política exterior de Estados Unidos, sí sabemos algo: a largo plazo, la bolsa siempre se recupera de todo. Ha sido capaz de superar pandemias, guerras y depresiones económicas. Superará esto.
Tal y como nos indica el índice VIX, el mercado está tenso pero no ha entrado en pánico. Tú no lo hagas tampoco. Descansa en el cambio, que diría Heráclito. O si eres de la Generación Zeta: “sólo fluye, bro”. Vendrán tiempos mejores... Siempre vienen.
El ataque de Estados Unidos a Irán y la escalada militar en Oriente Medio no han sentado bien a los mercados. Tontos no son. Pero hay que reconocer que los inversores se lo han tomado, hasta cierto punto, con filosofía. No ha habido pánico, no ha habido crack. La bolsa americana cotiza plana en lo que va de año, que no es poco.