deuda pública

La prima escala hasta los 126 puntos tras la peor sesión en la historia del bono español

Nunca se había visto nada así. Ni en 2010 ni en 2012. Y eso es mucho decir. La rentabilidad del bono español a 10 años ha escalado cerca de un 20% y se ha disparado hasta el 1,78%

En abril de 2010, Grecia pidió el rescate e inauguró lo que en adelante se conocería como la crisis de la deuda periférica. En julio de 2012, el futuro del euro estaba tan contra las cuerdas que esa etiqueta se quedó pequeña y pasó a hablarse abiertamente de la crisis del euro, porque era la viabilidad de la moneda única la que se encontraba en entredicho. Pues bien, ni en uno ni en otro momento la deuda española sufrió un día tan malo como el que ha padecido este martes. 

Las ventas han sido masivas, con el consiguiente repunte de la rentabilidad, que sube cuando el precio del bono baja. Y este martes ha subido como nunca. El rendimiento del bono español a 10 años ha escalado del 1,50 al 1,78%. Es decir, un aumento próximo al 20% en una única jornada, un salto sin precedentes. Además, ese rendimiento es el más alto del año y se sitúa por encima del 1,61% al que terminó 2014. 

Como, en paralelo, el interés del bono alemán a una década ha subido en una menor proporción -del 0,45 al 0,51%-, la prima de riesgo española, que mide el diferencial entre la rentabilidad de ambos títulos, se ha ampliado de los 105 a los 126 puntos básicos. La brecha entre el bono y el bund también se sitúa así por encima de los 107 puntos a los que despidió el pasado ejercicio. 

Esta oleada vendedora ha recorrido toda la deuda europea. El bono portugués ha repuntado del 2,10 al 2,39%; el italiano, del 1,53 al 1,80%; y el irlandés, del 1 al 1,11%. 

Como trasfondo, el paso adicional de Grecia hacia el precipicio financiero. Sin que se atisbe una posibilidad de acuerdo con sus acreedores -Europa y el Fondo Monetario Internacional (FMI)-, la sensación de que se le está acabando el tiempo es creciente. Esa impresión queda reforzada después de que las autoridades helenas hayan impuesto un recargo a la retirada de efectivo para intentar frenar la fuga de capitales. La medida, que contiene tintes cada vez más desesperados, podría ser el último intento antes de establecer directamente un control de capitales o corralito. En su caso, la rentabilidad de los bonos griegos a 10 años ha saltado del 10,55 al 11,12%. 

 

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