advertencia del banco internacional de pagos

'Efecto supositorio': cuando la renta fija es fácil de meter... y muy difícil de sacar

Cuidado con las apariencias. Y con la complacencia. Los productos con deuda en su interior están triunfando en España sin reparar demasiado en los importantes peligros a los que se exponen

Foto: 'Efecto supositorio': cuando la renta fija es fácil de meter... y muy difícil de sacar

¿Se metería usted en el metro si le dijeran que existe el riesgo de que no pueda salir cuando quiera y en la estación que quieranbsp;Pues esta es la amenaza a la que se están exponiendo los inversores en renta fija. Según el Banco Internacional Pagos (BIS, en sus siglas en inglés), la liquidez, es decir, la capacidad de vender cuando se quiere y al precio más próximo posible al de mercado, se encuentra en peligro en el mundo de la deuda. Y cuando eso ocurre, crece el riesgo de quedar atrapado y no poder vender ni en el momento pretendido ni al precio pensado. 

"Existe una falsa sensación de liquidez en la renta fija por todo el dinero que han creado y siguen creando los bancos centrales", explica un gestor de fondos de inversión. "Pero es una sensación supositorio, porque en muchos casos en realidad es más fácil meter la deuda en las carteras que sacarla luego de ellas", advierte gráficamente. 

"Los recientes ataques de volatilidad nos recuerdan que la liquidez se puede evaporar rápidamente en los mercados financieros", avisa de forma general en su último informe trimestral el BIS. De forma más concreta, centra su punto de mira en un activo en particular: la renta fija. "Hay síntomas de que la liquidez del mercado se está concentrando crecientemente en los activos más líquidos, mientras que las condiciones se están deteriorando en los menos líquidos", añade. Y hasta alude a un concepto para bautizar esta tendencia: bifurcación de la liquidez

Esta dualidad deja en el lado de los beneficiados a la deuda pública, la más líquida y, por tanto, la que resulta más facil de vender. Y en el de los perjudicados y expuestos, a la deuda corporativa y crediticia de peor calidad y más rentabilidad -la denominada high yield- donde el mayor riesgo condiciona el número de jugadores que hay en el mercado y perjudica, por tanto, la venta de los títulos.  

El juego ha cambiado

En este sentido, fuentes del mercado reconocen que, a raíz de la crisis, se han producido cambios sustanciales en la industria financiera que incrementan el riesgo de iliquidez en la renta fija. Destacan tres. El primero, que las contrapartidas están más atomizadas y ya no hay tantos grandes inversores dispuestos a comprar -o vender- lo que otros quieren vender -comprar-. 

El segundo, que los grandes creadores de mercado, con los bancos de inversión a la cabeza, se han batido en retirada porque operar con títulos de alto riesgo conlleva un consumo de capital en el que no quieren incurrir. En su trabajo, el BIS menciona el cambio de perspectiva con la que los creadores de mercado afrontan ahora su operativa, algo que les empuja a privilegiar los activos más líquidos -como la deuda soberana- sobre los que lo son menos -como la deuda de alto rendimiento (high yield) u otra de mayor riesgo que la pública-. 

El mercado ha cambiado; ya no hay tantos creadores de mercado ni contrapartes con tanto músculo como antes, algo que incrementa el riesgo de iliquidez en la renta fija

Y el tercero posee implicaciones más cercanas ya a los ahorradores particulares. Tiene que ver con los productos financieros, como los fondos de inversión o los fondos cotizados (ETFs), que garantizan una liquidez diaria, con lo que se verían expuestos a tener que afrontarla con el riesgo de que no haya nadie al otro lado del mostrador queriendo comprar los activos que ellos quieren vender. "¿Quién comprará si los productos con liquidez diaria quieren vender y no hay tantos operadores ni tan fuertes en el mercado como antes? ¿Cómo van a dar esa liquidez diaria? ¿Contra sus libros de balance? ¿Pero qué libros? ¿De quién son esos libros?", se pregunta ese gestor de fondos. Como manifiestan desde el sector, es un riesgo "cuirioso", surgido del "integrismo por la liquidez diaria". 

Como remate, la correspondiente dosis de confusión que nunca falta en estos casos. "Las emisiones se colocan fácil en el mercado primario por la carrera por la rentabilidad que existe en todo el mundo. Pero el primario no es el secundario. Como tampoco lo que pasa en la deuda pública, que está más manipulada por los bancos centrales, se puede extrapolar a la renta fija privada", expone un operador del mercado de bonos que tampoco quiere ser citado. Con un añadido: ahora lleva más tiempo deshacer posiciones que hace unos años, con lo que vender carteras voluminosas puede generar más pérdidas -y, por tanto, causar más impactos y más fuertes en el conjunto del mercado- en las carteras. 

Triunfando en España

Las autoridades internacionales -incluidos los bancos centrales- tienen muy presentes estos riesgos. Saben que entre las distorsiones inducidas por las expansivas políticas monetarias de los últimos años y entre las consecuencias propias de la crisis figura este riesgo de iliquidez en determinados segmentos de la renta fija. El problema es que esta amenaza se filtra a las ventanillas de las entidades y a los productos que terminan llegando al bolsillo de particulares que son ajenos a este riesgo.

Las autoridades internacionales, incluidos los bancos centrales, están muy preocupados por este riesgo; pero el verdadero problema es que está llegando al bolsillo de los particulares sin que ellos lo sepan

Y España no está a salvo de este peligro. De hecho, los fondos de inversión que más entrada de dinero están recibiendo en 2015 son los que figuran entre los expuestos al efecto supositorio, en el que la deuda entra más fácil en las carteras de lo que luego puede costar sacarla. La categoría de fondos con más entrada neta de dinero en 2015 es la de renta fija mixta internacional, con casi 3.950 millones, según datos de Inverco. Le siguen los productos de renta fija euro largo plazo, con cerca de 2.000 millones. Y en cuarto lugar -por medio se cuelan los fondos de renta variable mixta internacional, con 1.596 millones- se encuentran los fondos de renta fija mixta euro, con 1.284 millones. 

En un momento en el que el dinero está migrando hacia productos con más riesgo para obtener algo más de rentabilidad, pero en el que a los ahorradores les parece demasiado drástico acudir directamente a la renta variable, sobresalen como reclamo los productos que lucen en su solapa una alta concentraciòn de renta fija. Es decir, justo los que están expuestos a ese silencioso riesgo de iliquidez, aunque son los que se eligen precisamente porque suenan menos arriesgados. 

"Hay que tener mucho cuidado con esos fondos de renta fija mixta y otros similares que se ofrecen de forma tan inocente a los particulares, pero que tienen riesgos como la copa de un pino. Sinceramente, si a mí me ofrecen un fondo con un 70% de renta fija y un 30% de renta variable, en estos momentos me daría más miedo la parte de renta fija que la de renta variable. Prefiero un 70% liquidez contante y sonante que un 70% en renta fija", remacha ese mismo gestor. 

 

Inversión
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios