Crisis económica de rusia

Rusia sube los tipos al 17% en una medida desesperada para salir en defensa del rublo

Primero ha desatado la tormenta con unas previsiones catastróficas. Y luego ha respondido con una drástica subida de los tipos de interés del 10,5 al 17%

Foto: El presidente ruso, Vladimir Putin
El presidente ruso, Vladimir Putin

El Banco de Rusia ha decidido que este lunes era un buen día para protagonizar una considerable dosis de emociones fuertes. Si primero ha desatado el caos en los mercados con unas previsiones catastróficas que han provocado un hundimiento del 10% tanto en el cambio del rublo como en la bolsa rusa, por la noche ha descerrajado una descomunal subida de los tipos de interés para intentar contener el desplome de su divisa. En concreto, la entidad presidida por Elvira Nabiullina ha elevado el precio del dinero del 10,5 al 17%. 

Con esta desesperada medida la entidad persigue que a la tercera vaya la vencida, puesto que sus dos últimas subidas de los tipos no bastaron para frenar la depreciación del rublo. En octubre los aumentó del 8 al 9,5% y la semana pasada los endureció hasta el 10,5%. Pero ni por esas. Al mercado le parecieron movimientos demasiado tímidos, como si la entidad no se tomara en serio todo lo que estaba en juego, y siguió adelante con las ventas de rublos. 

Pero la capacidad de aguante parece haber saltado por los aires este lunes. Y ha ocurrido, curiosamente, horas después de que el propio Banco de Rusia azuzara todos los temores. La entidad ha reconocido que, en caso de que el petróleo marque un precio medio de 60 dólares el próximo año, la economía rusa se contraerá entre un 4,5 y un 4,7% en 2015. 

Semejante previsión ha sacudido con fiereza los mercados rusos. El índice RTS se ha desplomado un 10%, hasta los 718 puntos, con lo que sigue en mínimos de 2009 y ya acumula una caída del 50% en 2014.

La sombra del colapso financiero de 1998 se proyecta cada con más fuerza sobre Moscú, que da prioridad a la defensa del rublo... por ahora

El rublo no se ha librado del castigo en absoluto. Todo lo contrario, porque su caída se ha acelerado por momentos. Tanto el euro como el dólar se han disparado un 10% contra la moneda rusa, hasta los 80 rublos y los 64,2 rublos, respectivamente. Ambas divisas se afianzan así en máximos históricos contra la rusa. En lo que va de año, el euro se revaloriza más de un 75% contra el rublo y el dólar casi duplica los 32,9 rublos a los que despidió 2013. 

La sacudida también ha llegado a la deuda pública. La rentabilidad de los bonos rusos a dos y tres años supera ya el 14% y la de los títulos a 10 años alcanza el 13%. A su rebufo, el seguro de crédito (CDS) sobre la deuda pública a cinco años se ha disparado hasta los 582 puntos básicos, el nivel más alto desde 2009. 

¿Va en serio... o es un farol?

El riesgo de que estos impactos, con la consiguiente fuga de capitales, fueran a más en caso de no mediar ninguna reacción ha sido el que ha provocado la maniobra extrema de la entidad monetaria. Asimismo, esta respuesta evidencia que Moscú ve, con creciente preocupación, cómo se alarga la sombra del colapso financiero de 1998, cuando el país impagó su deuda y devaluó el rublo. Una prueba de que el recuerdo de aquel episodio cada vez está más vivo: la actual subida de los tipos es la mayor desde entonces. 

Con esta maniobra de urgencia sale en auxilio de su divisa e intenta sostenerla en el mercado. Pretende detener así la salida de dinero y evitar que el rublo siga cayendo, algo que repercute de forma directa en la subida de los precios. En noviembre, la inflación creció a una tasa interanual del 9,1%, el ritmo más alto desde 2011. 

Pero el dilema está servido. Aunque con esta subida de los tipos persigue respaldar al rublo, frenar las presiones inflacionistas y aplicar un torniquete a la fuga de capitales, al mismo tiempo está asumiendo el riesgo de agravar el enfriamiento económico del país, que camina imparable hacia la recesión -de la mano del descenso del petróleo- por primera vez vez desde 2009. Y en este extremo radicará la clave para saber si la desesperada medida del Banco de Rusia consigue o no su propósito. 

Caben dos opciones. Si la institución se mantiene firme e incluso se muestra decidida a ir más allá, puede interrumpir el descalabro del rublo con efectos duraderos porque el mercado entenderá que el compromiso con la estabilidad de su moneda es sólido. Pero si se muestra dubitativa y el mercado interpreta que no está dispuesta a inducir una profunda recesión en Rusia con unos intereses tan altos, el rublo podría seguir cayendo, más allá de que en el primer momento reaccione con subidas. 

El Banco de Rusia ha elevado la apuesta con los tipos. Hasta el 17%, nada más y nada menos. Pero la partida se sigue jugando. Y los inversores estarán muy atentos para descifrar si va en serio... o si solo es un farol

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