OBJETIVO DE PRODUCCIÓN DE CRUDO

Más que una reunión... La OPEP se juega con EEUU el control mundial del petróleo

Viena será el tablero de una partida de ajedrez al más alto nivel. Allí se reúnen los mayores productores de petróleo del mundo con el control del mercado en juego

Foto: El secretario general de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Abdalá Salem El-Badri
El secretario general de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Abdalá Salem El-Badri

Viena será hoy el tablero de una partida de ajedrez al más alto nivel. Allí se reúnen los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en un momento en el que el oro negro ha entrado en una espiral bajista que ha llevado al precio a hundirse hasta su nivel más bajo desde octubre de 2010 como consecuencia de la combinación de una sobreoferta, motivada en buena parte por la incursión de nuevas técnicas de extracción en Estados Unidos y un debilitamiento de la demanda como consecuencia del enfriamiento de la economía global.

Pero la de esta semana no es una reunión más. El de esta semana es, sin duda, uno de los cónclaves más importantes de la historia reciente de la OPEP. Y es que, más allá de dólar arriba o dólar abajo, lo que está en juego es el control en el futuro del mercado del petróleo mundial.

Un rebote de los precios daría alas a Estados Unidos

El sentido común y la experiencia anterior harían pensar que un desplome superior al 20% en lo que va de año del precio del barril, por debajo de los 80 dólares, tanto para el Texas, de referencia de EEUU, y para el Brent europeo, provocaría una reacción de la OPEP en forma de recorte de la producción para sostener los precios. Es algo que ya ha hecho en otros momentos de debilitamiento de la demanda como entre 1998, 1999, 2001 y entre 2008 y 2009, cuando los precios entraron en barrena. Actualmente la OPEP tiene el acuerdo de bombear 30 millones de barriles al día.

Sin embargo, el hecho de dar la vuelta a la tendencia bajista en la que se encuentra el mercado de crudo, con un rebote de los precios, supone dar alas al país que se ha convertido en el mayor dolor de cabeza de los viejos productores en los últimos años: Estados Unidos.

EEUU disputa la hegemonía a los viejos productores

La mayor economía del mundo se encuentra embarcada en una auténtica revolución energética. Los problemas con las fuentes de energía actuales llevaron a los principales países del globo a buscar una alternativa. Esto propició el descubrimiento en 2005 del shale gas y el shale oil –yacimientos que no se encuentran en las bolsas convencionales sino ‘enquistados’ dentro de bloques de rocas- y su explotación a partir de 2008 ha propiciado que, por ejemplo, una quinta parte del gas natural de EEUU tiene este origen y que la producción total de barriles de petróleo al día se encuentre en los niveles más altos de la historia.

Según un estudio de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Norteamérica aportará el 40% de los nuevos suministros energéticos, mientras la contribución de la OPEP se hundirá al 30%. De acuerdo con la AIE, la producción de petróleo y gas de esquisto en EEUU se disparará en los próximos 20 años y, para 2035, la agencia espera que el 25% del crudo y el 50% del gas del país procedan únicamente de estos yacimientos ‘enquistados’ en la roca.

El precio del barril en los 80 dólares no es rentable

Pero los países de la OPEP no están dispuestos a ceder su trono tan fácilmente. EEUU tiene una debilidad: los elevados costes que tienen estas nuevas técnicas de extracción. De hecho, según explicaba Jeremy Baker, jefe del departamento de materias primas de Vontobel en una entrevista en Cotizalia, “el precio del barril en los 80 dólares no es sostenible, porque si se analiza el mercado estadounidense y la expansión del shale oil, un barril en esos niveles no es rentable para las compañías que lo explotan”, explicaba el experto. “Estas compañías, con los precios en estos niveles, no están haciendo dinero y como los precios sigan así, la producción futura va a estar en duda”, concluye.

A por el punto débil

Y los viejos productores lo saben y van a jugar con ello. Así, el consenso del mercado descuenta que la producción de los países de la OPEP se va a mantener por encima del límite de 30 millones de barriles al día o si se recorta, va a ser muy suavemente. El objetivo de esta medida es sacrificar los ingresos a corto plazo en favor del poder a largo plazo.

No obstante, en el seno de la propia organización no hay unanimidad de pensamiento. Por un lado, Arabia Saudí, que es el mayor exportador de petróleo del mundo con el 31,6% de los barriles de la OPEP, y en menor medida Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, no están dispuestos a ceder cuota de mercado y el margen de maniobra que les da ser los países más ricos de la organización les permite competir en el mercado por la vía de los precios. De hecho, Arabia Saudí ya mostró sus cartas el pasado 4 de noviembre tras reducir la prima que aplica al precio del crudo ligero que envía a la costa del golfo de EEUU en 45 centavos por barril.

“Arabia Saudí no va a apoyar la reducción de la producción porque con unos costes de extracción reducidos como los que tiene le interesa la ventaja competitiva respecto al resto”, explica Jorge López, analista de XTB. “Para ellos, el barril por debajo de los 80 dólares sigue siendo rentable”.

Aunque no forma parte de la OPEP, otro país que estará muy pendiente de lo que ocurre en Viena es Rusia, más que nada, porque el país está sufriendo la fuerte caída de sus ingresos procedentes de las exportaciones de petróleo en un escenario en el que se enfrenta a una recesión económica y con su divisa, el rublo, en caída libre. Sin embargo, “lo que pierde por el petróleo lo está compensando con sus ingresos procedentes de la exportación de gas”, asegura López.

Así, los que podrían tener más dudas sobre su postura acerca de la producción serían los países que más están viéndose afectados por el desplome de los precios, como es el caso de Venezuela o Ecuador, o incluso Libia o Irán, pero el mercado entiende que no van a tener capacidad de presión suficiente para contrarrestar la postura inamovible de Arabia Saudí. “Cualquier sorpresa, por tanto, sólo puede ser positiva para los precios del petróleo porque el no al recorte a la producción ya se ha descontado”, concluye el experto.

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