¿Grecia? ¿Rusia? El mayor riesgo del mercado de bonos es... la falta de liquidez
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Crece la dificultad para comprar y vender

¿Grecia? ¿Rusia? El mayor riesgo del mercado de bonos es... la falta de liquidez

El pánico que se desató la semana pasada, con los inversores de deuda buscando refugio, ha puesto de manifiesto un riesgo latente: la falta de liquidez

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El pánico que se desató la semana pasada, con los inversores de deuda corriendo en busca de refugio hacia los bonos alemanes y saliendo de losperiféricospor el miedo a un enfriamiento de la economía de la Eurozona, sumado a las dudas que genera la salida de Grecia del rescate con la posibilidad de que vaya a necesitar una tercera intervención sobre la mesa, ha puesto de manifiesto un riesgo latente: la falta de liquidez que hay en el mercado.

Cada vez son más los expertos que comienzan a alertar sobre esta circunstancia, siempre y cuando se entienda liquidez en el sentido de profundidad de mercado y no por el lado de dinero disponible en el sistema –que está más que alimentadopor los bancos centrales-.Así, la creciente dificultad de encontrar contrapartidas cuando se quiere vender, en tanto que la mayor parte de los inversores estáen el mismo lado, puede servir de caja de resonancia si se produce una venta en bloque de activos, algo que no es tan imposible tendiendoen cuenta la elevada volatilidad que viven los mercados y la cantidad de cuestiones pendientes sobre la mesa.

“La semana pasada vimos cómo el mercado bajaba con fuerza en un contexto de elevado volumen negociado”, explica José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi. “Esto es un indicador de que no estamos ante una corrección más. De hecho, más bien ante un shock de realidad tras muchos meses de obviar riesgos”, asegura el experto. “Por eso que es más que probable que veamos un mercado aún inestable y poco profundo durante algún tiempo”, afirma.

Esta realidadse está traduciendo en una “dificultad a la hora de cruzar cualquier bono”, explican fuentes del mercado. “Y esta circunstancia es especialmente peligrosa cuando se incrementa la volatilidad, momento en el que ya de por síla liquidez se reduce considerablemente”, aseguran esas mismas fuentes.

La semana pasada el índice VIX, que actúa como termómetro de la volatilidad en la renta variable, se disparó hasta los 28 puntos, su nivel más alto desde finales de 2011.

Así, el índice que utiliza RBS para medir la liquidez (RBS proprietary measure of liquidity), que tiene en cuentalos volúmenes negociados, la diferencia entre los precios de oferta y demanday la cantidad de deuda en la hoja de balance de los bancos distribuidores, se ha hundido un 70% desde finales de 2008.

A esto hay que sumar el hecho de que cuando los inversores tienen que cerrar cortos o saltan los stop loss –como también ocurrió el pasado jueves- los brokers tienen problemas para dar precios rápidamente por la imposibilidad de tomar posiciones. Por otro lado, existe en estos momentos una gran concentración de posiciones en los mismos activos, con lo que esto hace que las pérdidas también se concentren en ellos cuando retorne la tensión.

“Con los rendimientos de los bonos cercanos a mínimos históricos y la liquidez en los mercados disminuyendo, es más difícil salir con rapidez”, asegura Alberto Gallo, director del equipo de estrategia de crédito en Europa de Royal Bank of Scotland.

Una circunstancia que se acentúa si se tiene en cuenta que “con 9 billones de euros de deuda pública en la Eurozona, cualquier episodio provoca muchos vendedores y pocos compradores, a pesar de que el mercado más profundo sea el de deuda”, explica Francisco Vidal, economista jefe de CIMD. “Siempre que hay una fuerte tensión ocurre que en los países que están bajo lupa tienes a todos los inversores en el lado vendedor”, continúa el experto. “Es lo que se llama el efecto manada, que parece que sólo hay un lado,y esto va a ocurrir siempre que se produzcan fuertes bajadas por algún episodio”, concluye.

En este sentido, la salvaguarda de los mercados ha recaído sobre las espaldas de los bancos centrales. De hecho, se mueven en función de mensajes, actuaciones o por meras expectativas sobre políticas monetarias. Sin embargo, Campuzano alerta: “El poder de los bancos centrales no es ilimitado”.

“Naturalmente los bancos centrales pueden volver a forzar una caída de nuevo de las volatilidades y que esto se convierta en un factor determinante para bajar la aversión al riesgo, pero si la recuperación no avanza al mismo ritmo o, finalmente no se produce un decoupling entre precios de los activos financieros y su valor, puede convertirse en un riesgo adicional a futuro”, concluye el estratega.

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