explicaciones de la empresa

Esta es toda la verdad sobre Ebioss

Tras las informaciones publicadas por este medio, el grupo ha respondido a las dudas planteadas sobre su contabilidad y la evolución del negocio

Foto: Esta es toda la verdad sobre Ebioss

Jueves 2 de octubre. Cuatro y media de la tarde. Los dos consejeros delegados de Ebioss, Óscar Leiva y Luis Sánchez Angrill, visitan El Confidencial con la promesa de aclarar todas las dudas surgidas, en un encuentro organizado a petición de ellos y a raíz de que este medio publicara que la facturación real de Ebioss en el primer semestre apenas alcanzaba los 137.000 euros, frente a los 6,7 millones que la empresa aseguraba tener como "ingresos totales". Se llega a un pacto entre caballeros: nosotros no volvemos a publicar nada hasta recibir sus explicaciones.

Estas se completaron el viernes por la tarde en el punto más espinoso: ¿cuál es la facturación real de la compañía? Y como decía la propia empresa en sus estados financieros consolidados y publicó El Confidencial, 137.000 euros. De hecho, en la tabla que puede desplegarse a continuación, enviada por Ebioss, puede verse como sólo aparece esta cantidad en revenue, ingresos en inglés y partida que en las plantillas de la CNMV de estados consolidados según NIIF las compañías publican como importe neto de la cifra de negocios. La facturación real, en resumidas cuentas (nota: aclarar que la tabla a continuación cumple el esquema de la normativa contable excepto donde la compañía pone "subtotal", que es un añadido hecho por ella).

¿Por qué ponía entonces Ebioss que se trataba de 6,7 millones? Porque bajo la genérica denominación "ingresos totales" englobaban la facturación intragrupo y una ganancia extraordinaria, partidas que quedan fuera de la cifra de negocio de una compañía. Dicho de otro modo, es como llamar "ganancia total" al "beneficio operativo", lo que puede llevar fácilmente al error de pensar que se trata de la ganancia neta; o hacer pasar por "ingresos totales" los ingresos operativos, algo que dista mucho de ser la facturación de una empresa.

Ebioss justifica usar el genérico paraguas de "ingresos totales" en que la defición general que ofrece el Plan General de Contabilidad del término ingresos es: “Incrementos en el patrimonio neto de la empresa durante el ejercicio, ya sea en forma de entradas o aumentos en el valor de los activos, o de disminución de los pasivos, siempre que no tengan su origen en aportaciones, monetarias o no, de los socios o propietarios”.

Obviamente, un Plan General de Contabilidad de 150 páginas tiene muchas más variables que una simple definición (¡ojalá la contabilidad fuera tan sencilla como ingresos menos gastos!), y como puede verse clicando aquí y yendo a la página 52 del citado Plan Contable, el importe neto de la cifra de negocio (alias ingresos, alias facturación real de una compañía) sólo admite las ventas y las prestaciones de servicios bajos unos supuestos señalados en la columna de la izquierda.

La propia Ebioss, en las explicaciones remitidas a este medio, divide sus "ingresos totales" en tres subgrupos: "(70) Venta de mercaderías, de producción propia, de servicios, etc., (73) Trabajos realizados por la empresa y (77) Beneficios procedentes de activos no corrientes e ingresos excepcionales". Basta mirar la citada página 52, en la columna izquierda, en la que se aclara la enorme casuística contable, para ver dónde sitúa la normativa cada uno de estos subgrupos... y sólo el primero forma parte del importe neto de la cifra de negocio. Es decir, únicamente 137.000 euros.

De hecho, la empresa ha reconocido a este medio que "no se puede entender disociadamente la información recogida como ingresos totales en la tabla del desglose que se hace en la explicación de los párrafos posteriores y que es clara al respecto sobre los conceptos e importes que conforman lo que en la tabla se conceptúa como 'ingresos totales'". Si no se puede entender disociada, ¿por qué no lo dan de forma clara?

Esa explicación que dice Ebioss, y que incluyó tanto en sus resultados semestrales como en el hecho relevante posterior, reconocía que "los ingresos totales de la compañía incluyen 3,68 millones de euros de proyectos propios, 2,73 millones de euros derivados de la revaloración de la adquisición de Syngas Italy, y 0,14 millones de euros de proyectos de terceros". El problema es que en la cuenta de pérdidas y ganancias no hacía ninguna referencia a nada de esto y se apuntaban como "ingresos totales" 6,7 millones, reporte inexistente en la cuenta de pérdidas y ganancias dictada por el Plan Contable, como se puede volver a comprobar en la página 52 del documento

Si lo hubiera desglosado en la tabla, se vería que la facturación de la compañía son sólo esos 0,14 millones o, para ser más exactos, 137.000 euros, sin redondear. Los 3,68 millones de proyectos propios son dinero invertido en construir, fundamentalmente, sus plantas de Bulgaria. ¿Por qué se deben desconsolidar de la facturación? Sencillamente, porque no hacerlo es como decir: yo me construyo a mí mismo unas plantas y me las facturo como ingresos.

Eqtec, filial que consolida el 100% Ebioss, está construyendo las plantas del grupo en Bulgaria. Intentar apuntarse esas obras como facturación equivale a decir: yo me construyo a mí mismo y me lo apunto como ingreso

Los otros 2,73 millones son un extraordinario derivado de una plusvalía contable que ha obtenido Ebioss al volver a tasar una compra que hizo en Italia en abril por 650.000 euros. Según los expertos consultados por este medio, el principio de prudencia recomienda hacerlo sólo cuando es negativa, no cuando es positiva. Pero se puede hacer, cierto. De hecho, uno de los casos más famosos en que se optó por anotarse un beneficio contable similar fue Sacyr con Repsol... hasta que las expectativas no se cumplieron y tuvo que terminar apuntándose una pérdidas millonarias.

Pero, al margen de la conveniencia o no de aplicar la contabilidad de una manera u otra, el quid de la cuestión radica en que se ha ofrecido al mercado una información sesgada que puede llevar facilmente al error. Los responsables de que la información que se transmite al mercado sea cierta y clara son tanto el asesor registrado, en este caso la firma DCM, que también asistió al encuentro del pasado jueves, como el propio MAB. Y, en esta ocasión, permitieron que se publicaran como ingresos totales partidas que quedan fuera de la facturación real de una empresa y, más grave aún, sin decir en ningún momento (en la información en castellano ni en el hecho relevante) cuál es el importe neto de la cifra de negocios, el ABC de unas cuentas claras.

Evolución del negocio

¿Significa esto que Ebioss nunca va a facturar lo prometido? Nadie ha dicho eso, y gracias al encuentro mantenido con la compañía, nos aclararon que el contrato firmado con la Universidad de Lorraine contempla unos ingresos (esta vez sí, porque no son intragrupo, sino un trabajo hecho a terceros y facturado) de 1,1 millones de euros, si entregan el proyecto en la fecha pactada de 2015 (de esta cifra ya han percibido 250.000 euros, según explicaron).

Además, si Karlovo entra en funcionamiento a lo largo del próximo año, afirman que tendrán unos ingresos recurrentes anuales de 6 millones de euros, ya que aseguran haber pactado este precio con la eléctrica EVN, con la que firmaron un contrato, según viene en su auditoría de 2013, que se mantiene en firme siempre y cuando tengan operando los cinco megavatios de Karlovo y los cinco de Heat Biomass antes del cierre de 2015.

En el caso de Heat, la propia empresa nos reconoció que van con retraso y que el próximo año sólo podrán tener en marcha 3 megavatios, pero que esto no afectará al compromiso con EVN porque, según Leiva, este contempla "hasta 5 megavatios", con que bastan los tres primeros para mantener el acuerdo.

Respecto a si en Bulgaria el precio de la energía está expuesto a las incertidumbres vistas en España, Leiva asegura que no por una normativa que no ha sido contrastada por este medio, pero que según el presidente de Ebioss garantiza la estabilidad de precios en este tipo de proyectos. Otra cosa es que la normativa cambie en el futuro, pero a eso están expuestas todas las empresas en todos los países, como tristemente se ha visto en España.

Otro interrogante en relación con los planes del grupo es cómo va Energotec, sociedad constituida el pasado diciembre para fabricar equipos de gasificación y sobre cuyos planes de futuro Leiva no se atrevió a dar ninguna previsión, del mismo modo que tampoco fue capaz de dar un no rotundo, tras una docena de veces en la que se le preguntó la posibilidad de que en el futuro recurra a algún extraordinario contable derivado de la compra que llevó a cabo este verano sobre la portuguesa TNL, y se limitó a señalar que "a día de hoy, no" (además de reconocer que la comunicación de aquella adquisición pudo estar inflada).

Leiva reconoce que la comunicación de la compra de TNL fue desacertada, pero es incapaz de afirmar, a pesar de la insistencia en esta pregunta, que en el futuro no pueda apuntarse extraordinarios contables derivados de esta compra

¿Cuál es la capacidad total de generación de energía que tendrá Ebioss cuando estén en funcionamiento todas sus plantas? Con todos los proyectos en los que están trabajando en firme, 15 megavatios a partir de 2017, lo que significa que habrá que esperar hasta los resultados de 2018 para ver toda esta energía consolidada realmente en la facturación y en los beneficios del grupo. Y eso si no hay retrasos y nada se tuerce.

Por último, el asesor independiente que ha llevado a cabo la nueva tasación de la planta de Italia que ha permitido apuntarse el extraordinario de 2,7 millones es Prodotto Ambiente, no KPMG, como podía dar lugar a pensar la forma en que se redactó este punto en los resultados semestrales. Según Ebioss, KPMG es su asesor financiero.

Pero, probablemente, la pregunta del millón es: ¿por qué no se ha dado toda esta información al mercado?, ¿por qué el MAB permite que se publiquen los resultados sin decir cuál es la facturación real y siga sin aclararse en un hecho relevante? No se trata de ver nuevos Gowex por todas partes, pero sí de que, al menos, la información que se da al mercado sea cierta y clara. El importe neto de la cifra de negocio es el mínimo exigible.

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