LOS ETFS DE AGUA DESPIERTAN EL INTERÉS

Be water... ¿Cómo invertir en la materia prima con más potencial del mundo?

¿Sabía que se necesitan 5 litros de agua para cultivar una naranja o 5.000 para un kilo de carne? ¿Y que en 2015 habrá 36 ciudades con 8 millones de habitantes?

Foto: Be water... ¿Cómo invertir en la materia prima con más potencial del mundo?

¿Sabía que se necesitan 5 litros de agua para cultivar una naranja o 5.000 litros para obtener un kilo de carne? ¿Y que en 2015 habrá 36 ciudades con más de 8 millones de habitantes cuando en 1950 sólo había dos ciudades en el mundo que superaban esa cifra? ¿No le parece, entonces, que el potencial que ofrece una materia prima tan imprescindible como el agua empieza a ser interesante?

Invertir en agua está poco a poco llamando cada vez más la atención de los inversores. No en vano, el crecimiento de la población mundial -que se espera alcance los 8.000 millones en 2025- y los procesos de urbanización -especialmente en economías emergentes- dispararán la demanda del líquido elemento.

EEUU tendrá que invertir 534.000 millones de dólares en infraestructuras de agua y Europa 330.000 millones

Además, hay dos aspectos más que hay que tener en cuenta en esta ecuación. Por un lado, aunque no existe escasez de agua, las catástrofes naturales afectan cada vez más a la oferta. “Riadas, tormentas, terremotos, maremotos y sequías siempre los ha habido y los habrá, pero ahora son más dañinos por el nivel de concentración de población mundial”, explica Juan Ramón Caridad, director general de Swiss & Global Iberia.

“Las catástrofes nos han enseñado que, después de salvar vidas humanas, hay tres necesidades inmediatas: agua potable, reparar los daños del sistema de drenaje para evitar epidemias e implantar tecnologías para el uso eficiente del agua, desde sanitarios hasta sistemas de tratamiento”, añade Caridad.

Y, por otro lado, hay una realidad que no se puede obviar: el serio abandono de las infraestructuras de canalización en las economías desarrolladas. Éstas fueron instaladas a principios del siglo XX y, teniendo en cuenta que tienen una vida útil de entre 50 y 100 años, empieza a haber un problema. De hecho, ciudades como Londres apenas revisa un 0,25% de sus infraestructuras al año.

Según explica Caridad, “durante los próximos 20 años Estados Unidos tendrá que compensar una falta de inversiones actuales con 534.000 millones de dólares, mientras que las infraestructuras en Europa necesitan 330.000 millones de euros”, asegura. Además, a escala mundial sólo se han llevado a cabo el 40% de las inversiones que requiere el Banco Mundial.

Misión imposible

Dicho esto, aunque el agua se considera desde la Conferencia de Dublín de 1992 una materia prima, especular con su precio como puede hacerse con otras commodities no es una opción, de entrada porque dada su importancia es un elemento que está completamente regulado ya sea a escala local, regional o nacional.

Si el agua alguna cotiza en el mercado, eso significará que el mundo se enfrenta a problemas muy serios

"Si el agua alguna vez se convierte en una materia prima cotizada en mercado, eso significará que el mundo se enfrenta a problemas muy serios”, afirma a Cotizalia Ole Hansen, director de materias primas de Saxo Bank. “Negociar con agua como una commodity implicaría además que el agua puede entregarse físicamente desde unos puntos designados y para que esas transacciones sean viables, el coste del agua tendría que alcanzar niveles insosteniblemente elevados”, afirma.

No obstante, los inversores sí tienen una posibilidad de jugar el potencial que ofrece el líquido elemento: preguntándose cómo el bien puede ser más accesible a todo el mundo.

Por ejemplo, “el mar es la mayor fuente natural de agua pero hasta que los costes de desalinización no bajen todavía será una opción solo al alcance de un número limitado de países”, explica Hansen. “Las investigaciones los próximos diez años pueden producir avances muy significativos en este sentido y aquí es donde realmente se encuentra el mayor potencial para obtener beneficios invirtiendo en agua”, concluye.

¿Cómo invertir en agua?

De esta manera, la mejor forma de aprovechar las posibilidades de esta materia prima es acercándose a las empresas que se pueden ver más beneficiadas por estos desarrollos: desalinizadoras, fabricantes de sistemas de potabilización o empresas de infraestructuras como cañerías, sistemas sanitarios o de drenaje.

Compañías como United Envirotech, dedicada al tratamiento de agua, ofrecen una revalorización del 49% en el año; Coway Co, especializada en filtración y purificación se anota un 29%; United Utilities Group, un 26%, Hera SPA un 24% o Pennon Group, proveedor de infraestructuras, que sube un 21% desde diciembre.

Pero más allá de mirar compañía a compañía, la forma más fácil de invertir es hacerlo a través de fondos cotizados (ETFs) especializados en agua. De hecho, actualmente en el mercado se pueden encontrar varios de estos fondos ligados al comportamiento de las empresas relacionadas con el sector, que a su vez se dividen en dos categorías: servicios de agua e infraestructuras y equipamientos y materiales.

Los datos no dejan de ser interesantes. Por ejemplo, los ETFs de agua ofrecieron rentabilidades del 4,8% en agosto frente al 4,3% que subió el S&P 500, según los datos facilitados por Bloomberg y tienen 2.000 millones en activos, que es una cifra elevada para una categoría nicho.

Así, los tres mayores ETFs del agua que se pueden encontrar en el mercado son PowerShares Water Resources Portfolio, con 980 millones en activos y que invierte en compañías estadounidenses destinadas a la conservación y purificación de agua; el Firts Trust ISE Water Index Fund, con 200 millones de dólares en activos, que invierte en empresas de la industria de la potabilización y gestión de aguas residuales; y el Guggenheim S&P Global Water ETF, con 367 millones de dólares en activos, que apuesta principalmente por empresas públicas de gestión de agua en Europa, Norte América y Asia.

También existen ETFs como los gestionados por iShares y Luxor, que replican el comportamiento de índices especializados en agua como es el caso del S&P Global Water Index, que desde su creación en 2001 se ha revalorizado más de un 220%, y el World Water Index, que desde 2003 acumula una subida del 97%.

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