la verdad sobre el grupo

Las sospechas vuelven al MAB: Ebioss infla los números de su adquisición estrella

La gran operación anunciada por Ebioss es un grupo en pérdidas, con caídas de facturación del 80% y que no trabaja en muchos de los países comunicados

Foto: Las sospechas vuelven al MAB: Ebioss infla los números de su adquisición estrella

Otra vez una empresa del MAB, y otra vez una presunta gran operación internacional en entredicho. Después del escándalo Gowex y de que responsables del Empire State negaran tener el sistema de reconocimiento facial de Facephi, la sombra de la sospecha pende sobre Ebioss.

Esta compañía, con sede en Sofía (Bulgaria) pero dirigida por un español, Óscar Leiva, se define a sí misma como un holding empresarial que participa en las plantas energéticas, en la ingeniería tecnológica y en la gestión de los residuos.

Salió al MAB hace poco más de un año, en julio de 2013, y desde entonces acumula dos desdoblamientos de acciones y dos ampliaciones de capital. El cierre de la última se anunció el pasado 16 de junio con la noticia de que había logrado un importe total de 15,85 millones de euros. Ese mismo día, pocas horas antes de comunicar al MAB el resultado de la ampliación, anunció un acuerdo para comprar la compañía portuguesa TNL.

TNL, empresa que Ebioss definió como una compañía con una facturación media del entorno de los 8 millones de euros en los últimos tres años, es un grupo en pérdidas, con 2,5 millones de ingresos, que en los últimos tres ejercicios ha visto desplomarse sus ventas en un 80%

La descripción que envió al Mercado Alternativo Bursátil de la adquirida se limitaba a "una compañía con sede en Portugal especializada en el desarrollo de soluciones tecnológicas para la gestión integral de residuos urbanos, sistemas de recogida selectiva y equipamientos de depósito", además de afirmar que le permitía cerrar "el ciclo de valorización del residuo sólido urbano" y "reforzar la visibilidad de su Plan de Negocio para los próximos años".

Sin embargo, el comunicado oficial que hizo la propia compañía a través de su página web iba mucho más allá, al afirmar que "la facturación media de TNL en los últimos tres años se sitúa en torno a los 8 millones de euros" y que "tiene presencia, entre otros países, en Portugal, España, Canadá, Brasil, Sudáfrica y los Emiratos Árabes Unidos".

Detrás de estas afirmaciones lo que se esconde es una empresa en pérdidas que en los últimos tres años ha sufrido una caída de la facturación del 80%, como demuestra el hecho de que sus ingresos hayan pasado de 13 millones en 2011 a 9,6 millones un ejercicio después, y a 2,5 al cierre de 2013, según datos del registro recogidos por Informa. 

El fruto de este desplome de los ingresos son unos números rojos de 742.900 euros en 2012 y de 612.997 en 2013. ¿Cómo puede entonces señalar Ebioss que se trata de una empresa con una facturación media del entorno de los 8 millones? Porque esta cifra es el resultado de sumar la facturación de los ejercicios citados (25,1 millones), y dividirla por esos tres años, cifra cierta pero que tergiversa la realidad financiera de la portuguesa. 

Explicaciones de las compañías

Preguntado al respecto por estas cifras, el presidente de Ebioss, Óscar Leiva, ha explicado a El Confidencial que su estrategia se basa en adquirir compañías distress y, por tanto, que la compra de TNL se enmarca en esta vocación de hacerse con grupos con buenos activos pero que por una mala gestión están en una difícil situación económica, algo que aprovechan para hacerse con ellos a un precio atractivo.

¿Por qué no dice al mercado entonces que su operativa consiste en comprar empresas en dificultades y dulcifica la cifra de facturación, con el impacto que puede llegar a tener en mercado? Por respeto al vendedor, es la respuesta, seguida de la voluntad de corregir posibles errores en futuras comunicaciones. De hecho, en todo momento Ebioss ha respondido a las solicitudes de información de este medio y se ha ofrecido a aclarar todas las dudas.

Pero la sombra de la sospecha respecto a TNL va más allá, y alcanza a los países donde dice estar presente. Por ejemplo, en el citado comunicado oficial del 16 de junio, Ebioss aseguraba que su nueva participada tiene presencia, entre otros países, "en Portugal, España, Canadá, Brasil, Sudáfrica y los Emiratos Árabes Unidos". Quince días después, cuando anunció el cierre de la operación vía hecho relevante al MAB, la compañía hablaba de países diferentes al señalar que esta operación le permite sumar "clientes en países donde hasta ahora no tenía presencia como Portugal, Brasil, Dinamarca, Emiratos Árabes Unidos, Chile y Argelia, entre otros".

En el país norteamericano, su filial TNL Environmental Canadá cesó su actividad hace dos años, según puede comprobarse en el certificado de disolución, con fecha de abril de 2012, que aparece en los registros. Desde la empresa portuguesa reconocen que en dicho país sólo tienen instalado un equipo, que nunca se facturó y que formaba parte de una labor de marketing, práctica que también ha llevado a cabo en otros países. En Dinamarca ocurre algo similar, sólo tiene un equipo, mientras que en Irlanda su presencia se limita a dos.

Datos que no encajan

En una carta firmada por el consejero delegado de TNL, Nuno López, en respuesta a cuestiones de El Confidencial, este asegura que en Johanesburgo (Sudáfrica) tiene 70 equipos, en la ciudad de La Meca otros seis, en Lima (Perú) 13 más, en diversas ciudades portuguesas suma 1.819 equipos, en España afirma tener 60, en Brasil 55 y en Emiratos Árabes 454. Ninguna referencia a Chile y Argelia, como se decía en el comunicado enviado al MAB.

La compañía portuguesa tiene mucha menos presencia internacional de la que se comunicó oficialmente al mercado y nunca se impuso en un concurso internacional en Abu Dabi, según reconoce su propio consejero delegado

En Abu Dabi, Ebioss siempre ha presumido de que TNL se impuso en un concurso internacional que nunca existió, según han afirmado a este medio varias empresas que trabajan en la zona, que aseguran que se trató de una adjudicación directa, ya que a todo aquel que intentó participar se le cerró la puerta. Ante estas informaciones, Nuno López reconoce que su empresa no ganó ningún concurso internacional, sino que una compañía privada, cliente de TNL, fue la que se impuso en dicho contrato y eligió a TNL como su proveedor, a la que le vendió 454 equipos, el contrato más importante en la historia de la compañía.

En total, e incluyendo aquellos que son pilotos y no proyectos en firme facturados ni operativos, TNL afirma tener 2.481 equipos, cifra muy alejada de las "más de 5.000 unidades de recogida de residuos en 150 ciudades de todo el mundo" que Ebioss atribuyó a su participada en el citado comunicado oficial.

La respuesta está en que los equipos que instala son máquinas soterradas y en cada una de estas caben, en función del modelo, dos, tres y hasta cuatro contenedores. Además, como puntualiza el propio Nuno en respuesta a este medio, no se trata de 150 ciudades, sino de 147 municipios, que abarcan desde localidades pequeñas hasta grandes capitales como Oporto o Bilbao.

Impagos

La difícil situación financiera de TNL tiene como una de sus consecuencias impagos a proveedores que ahora, tras la inyección de 1,5 millones que Leiva confiesa haber realizado para quedarse Ebioss con el 51% de la empresa portuguesa, podrían reclamar a la compañía, al contar esta con nuevos fondos.

"Los resultados negativos de los dos últimos años fragilizaron la tesorería de TNL, aumentando el plazo medio de pago a sus proveedores. Esta situación está siendo gestionada con los proveedores", señala Nuno López, quien añade que "el aumento de capital en TNL llevado a cabo con la entrada de Ebioss permite regularizar de una forma inmediata los montantes en atraso".

El consejero delegado de la compañía portuguesa da la cara por su compañía y asegura que "somos una empresa seria, que ha trabajado de una manera profesional en el mercado durante 14 años creando valor para la empresa y sus clientes. Pasamos por un periodo difícil, como muchas empresas portuguesas y españolas, pero nos las arreglamos para mantener nuestro enfoque en el desarrollo de nuevos productos y la continua inversión en Brasil y España en un entorno adverso".

Pero ninguno de estos datos sobre la verdadera salud financiera de TNL le fueron comunicados al mercado, y otros se inflaron o maquillaron en un momento especialmente delicado para el parqué español, que está viendo cómo la falta de controles en el MAB permite a las compañías enviar mensajes a los inversores que en demasiadas ocasiones distan demasiado de la completa realidad.

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