entrevista al economista álvaro lodares

"El mayor problema que tiene Europa no es España, Italia ni Grecia; es Francia"

Aunque reconoce que la economía española mejora, el economista Álvaro Lodares cree necesarias más reformas. Pero lo que más la preocupa es Francia

Foto: El mayor problema que tiene Europa no es España, Italia ni Grecia; es Francia

En su último libro, Pobreza y mercado, el economista Álvaro Lodares hace un alegato en favor de la globalización y la libertad. Critica el uso fraudulento que, a su juicio, se realiza de conceptos como la desigualdad o la solidaridad. Partidario del euro, considera que el mayor peligro en estos momentos para la Eurozona es Francia. 

Pregunta: En el título de su último libro utiliza los conceptos pobreza y mercado. ¿Qué puede hacer el mercado para erradicar la pobreza?

Respuesta: Precisamente la idea principal que quiero transmitir con mi libro es que el mercado lo que hace es crear prosperidad y sacar a los países de la pobreza y llevarlos en muchos casos a la dignidad y a esa prosperidad. La historia no es ningún secreto para quien la quiera juzgar con un mínimo de objetividad y hay ejemplos muy claros que demuestran que cuando se amplía la libertad económica se genera riqueza. Uno de ellos es España. Nuestro país tardó un siglo en doblar su Producto Interior Bruto (PIB), entre 1850 y 1950; pues bien, desde entonces, y conforme España va abriendo su economía y se abre al mercado global, el PIB se multiplicó por siete hasta el año 2000.

P.: ¿Y qué hay de la desigualdad? Todo este debate que está surgiendo, ¿es una moda pasajera o tiene un fundamento auténtico?

R.: Puede ser políticamente incorrecto, pero a mí no me preocupa tanto la desigualdad como la pobreza. No tengo la sensación de que todo el mundo queramos ser como nuestro vecino. Lo que me importa de verdad es la pobreza y la manera de atacarla, de acabar con ella. Cuba es una sociedad igualitaria, pero igualitaria en la pobreza. No creo en ese tipo de sociedades igualitarias. Lo que hay que reducir es la pobreza y para eso hay que abogar por auténticas políticas solidarias, y para ello no se necesita al Estado. No creo en la igualdad mediante la ley, sino en la igualdad ante la ley. La virtud necesita de la libertad, no de la coerción.

Piketty y otros autores están partiendo de una premisa equivocada. Aluden a que en un mundo que ellos creen que está gobernado por una globalización neoliberal salvaje cada vez hay más desigualdad y cada vez hay más pobres, pero los datos no nos dicen eso. Lo que nos dicen es que en los últimos 200 años, y especialmente en los últimos 50 años, la pobreza y las desigualdades se han reducido como nunca antes. ¿Que sigue habiendo problemas en el mundo? Obviamente. ¿Que hay que hacer todo lo posible para solucionarlos? Evidentemente. Pero que el mundo no va tan catastróficamente mal como algunos nos quieren hacer ver, pues también.

P.: ¿En qué medida ha ayudado la globalización a reducir esa pobreza y generar prosperidad?

R.: En mi opinión ha contribuido mucho. Los países que han abogado más por la apertura, por la globalización, han conseguido resultados. Ahí está el caso de Asia, que, con todos los problemas que ha superado o puede seguir teniendo, ha prosperado mucho. Hace más de 200 años, Adam Smith ya nos dijo que las naciones no pueden ser ricas sin paz, justicia y libertad. Yendo mucho más allá, un marco institucional también resulta clave. Pero unas instituciones que aseguren los contratos voluntarios, la propiedad privada, la inversión... Los países que han hecho énfasis en ese tipo de políticas han prosperado.

P.: Pero la crisis iniciada en 2007 ha puesto en entredicho la economía de mercado y el sistema capitalista. ¿Están en peligro?

R.: No puede estar en peligro lo que no ha existido, porque no hemos tenido esa supuesta economía de libre mercado. Nos han vendido que todo es culpa de la desregulación y del dominio de unos mercados y la desaparición de los estados. Pero en mi opinión no es así. Si analizamos de verdad lo que ha ocurrido en esta crisis vemos absolutamente lo contrario. Tenemos el comportamiento de unas autoridades monetarias que inflaron la burbuja con unos muy bajos tipos de interés. Uno de los grandes culpables, Alan Greenspan, llegó a ser liberal, pero dejó de serlo hace mucho tiempo. Y ya con la crisis en marcha, hemos visto a los gobiernos con planes de salvamento mastodónticos, auxiliando a ineficientes y dejando que acapararan recursos y que siguieran existiendo. Miremos por donde miremos, lo que hay es intervención pública por todos los lados.


P.: Pues los bancos centrales se están empleando ahora más a fondo que nunca... ¿Qué peligros acechan con estas políticas monetarias tan expansivas?

R.: Precisamente lo que debemos tener presente es lo que ha ocurrido antes, hace bien poco. Cuando se producen ciclos de expansión monetaria como los actuales, los primeros síntomas es cierto que suelen ser de alegría y optimismo. Pero cuando esos síntomas se disuaden, las cosas vuelven a su cauce. Y cuando la marea baja, empiezan los peligros. Y ya hemos visto dónde nos han llevado antes las expansiones monetarias.

P.: ¿Pero hay alternativas a corto plazo para los estímulos monetarios?

R.: Claro. Lo gobiernos deben aplicar políticas que estimulen la productividad y reducir la presión sobre el ciudadano. Se deberían rebajar los impuestos y recortar el gasto público. En definitiva, reducir la asfixia que han sufrido los contribuyentes durante todo este tiempo.

P.: ¿Son necesarios los bancos centrales?

R.: Desde luego, si dejaran de existir yo no los echaría de menos. Una y otra vez vemos que, a pesar de lo que nos venden, figuran entre los grandes culpables de las crisis. De la actual y ya incluso de la Gran Depresión. Si deben seguir existiendo, deben ser más eficaces en disciplinar a los gobiernos y a la economía. Pueden ser un mal menor para que no sean los Estados directamente los que manejen el dinero, pero desde luego deben cambiar su actuación de los últimos tiempos.

El euro ha sido bastante bueno para nosotros. No me quiero ni imaginar la situación en la que hubiera estado España en esta crisis si no hubiéramos estado en el euro y hubiéramos estado en la peseta

P.: ¿Cómo valora la evolución de la economía española? ¿Existe el riesgo de caer en la complacencia?

R.: No se puede negar que España va mejor. Se han hecho varias reformas que han ido bien encaminadas, aunque algunas se han quedado cortas y habrá que volvérselas a mirar, como la reforma laboral. Pero la situación macroeconómica va mejor. Hemos salido técnicamente de la recesión, estamos creciendo y creo que con el tiempo vamos a crecer incluso más de lo que se prevé. Pero hay que implementar más reformas, ampliar algunas de las que se han realizado y hay que dar el paso de verdad, el de acometer una verdadera bajada de impuestos. Es el momento de una bajada de impuestos clara que venga acompañada de una reducción del gasto público. Y explicar esa reducción, decirle a la gente de dónde se puede reducir porque tenemos una Administración que permite hacerlo. Sin olvidar, claro está, el problema de la deuda. Hay que corregirlo, porque de lo contrario en un momento dado puede explotar.

P.: ¿Y qué hay de la crisis del euro? ¿Ha pasado lo peor para la Eurozona?

R.: El mayor problema que tiene en estos momentos Europa es su conjunto no es España, no es Italia, tampoco es Grecia. El mayor problema se llama Francia. Tiene que hacer reformas muy importantes, pero existe mucha resistencia política para encararlas. Si no las emprende y Francia estornuda, ojo porque habrá muchos problemas para España y Europa con Francia

P.: ¿Es una buena idea el euro?

R.: Para mí sí. Es una buena idea. El euro ha sido bastante bueno para nosotros. No me quiero ni imaginar la situación en la que hubiera estado España en esta crisis si no hubiéramos estado en el euro y hubiéramos estado en la peseta. No imagino cuántas devaluaciones hubiéramos vivido ni en que situación nos encontraríamos. Creo que el euro ha sido un mecanismo que ha obligado a los gobiernos a parar sus planes expansionistas y sus programas de gastos mastodónticos en cuanto han caído los ingresos. Si devaluar fuera la solución, Argentina sería el país más rico del mundo. Las devaluaciones no son la solución y yo soy un firme partidario del euro.

P.: ¿Aprenderemos las lecciones de esta crisis?

R.: Me cuesta mucho creerlo. Me temo lo peor. En cuanto crezcamos más, va a ser muy difícil que el político no empiece con sus promesas y otras cosas similares. Pero en todo esto hay un aspecto clave. El cambio debe venir desde abajo, desde la sociedad civil. Si entiende que el gasto público hay que restringirlo y que hay que controlar el gasto público, será mucho más difícil volver a ver algunas de las cosas que vimos antes de la crisis.

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