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Las cinco claves (y un miedo) de la histórica descarga monetaria de 'Super Mario'
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los ecos de una reunión histórica

Las cinco claves (y un miedo) de la histórica descarga monetaria de 'Super Mario'

El BCE no solo estuvo ayer a la altura de las expectativas; directamente las superó. Otra cosa muy distinta es que su trabajo haya terminado...

Foto: El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi

Esta vez no fallaron las expectativas. Es más, hasta se podría decir que se quedaron cortas. El Banco Central Europeo (BCE) pasó ayer al ataque. Su presidente, Mario Draghi, fue más SuperMario que nunca. Tenía ocho herramientas a su alcance, y empleó cinco además de prometer que otra más está de camino.

Pero, como siempre, lo suyo es preguntarse por qué actuó de ese modo. Y hay cinco claves fundamentales... a las que se suma un miedo que no conviene olvidar.

1. Menos inflación y menos crecimiento. Para actuar como lo hizo ayer, Draghi era consciente de que necesitaba el parapeto de las estadísticas y las previsiones. Por eso, precisamente, hizo coincidir semejante descarga de munición monetaria con la reunión de junio, ya que al BCE le tocaba actualizar sus previsiones económicas en esta cita. Y las tuvo de su parte para justificar su actuación, puesto que ve menos inflación y menos crecimiento en 2014.

Si en marzo situaba el crecimiento para este año en el 1,2%, ayer lo redujo al 1%; si hace tres meses veía los precios en el 1%, ahora lo sitúa en el 0,7%. Y más allá tampoco atisba mayor tranquilidad. En 2015 y 2016 la inflación se situará en el 1,1 y en el 1,4%, respectivamente, tasas que en marzo situaba en el 1,3% y en el 1,5%. Más precisamente, en el último trimestre de 2016 estará en el 1,5%, dos décimas menos que lo que preveía en marzo. Sí pronostica más crecimiento para 2015, puesto que eleva su previsión del 1,5 al 1,7%, y mantiene sus cálculos para 2016, con un crecimiento del 1,8%.

¿Reavivarán las nuevas medidas el crecimiento y los precios? Hay dudas. "Las medidas son útiles, pero difícilmente cambiarán significativamente las previsiones para el crecimiento o la inflación a corto plazo", recela Azad Zangana,economista de la gestora Schroders.

2. ¡Levántate y presta! El BCE no lo puede negar: sin crédito, la recuperación nacerá muerta. Sabe que la auténtica clave, el verdadero desafío, pasa por enviar estímulos a los bancos para que reactiven el crédito y por ir reparando el canal mediante el que se canalizan sus decisiones monetarias. Por eso volcó ayer sus mayores esfuerzos en este campo: rebajó los tipos de interés oficiales y de depósito, lanzó una inyección de liquidez a la largo plazo condicionada a que ese dinero se utilice para dar más préstamos a las empresas (TLTRO), prorrogó la barra libre de financiación bancaria y suspendió la esterilización de las compras de deuda.

En el fondo, Draghi persigue un milagro. ¡Levántate y presta!, ordena a los bancos. Pero por muy banco central que sea, no lo tiene fácil. Primero, porque los bancos siguen ocupados en recomponer su balance y reforzar su capital. Segundo, porque les esperan unos sabrosos tests de estrés y quieren evitar el suspenso. Tercero, porque los cambios normativos les piden más capital y eso reduce su capacidad de consesión de créditos. Y cuarto, porque economías como la española aún tienen que aligerar más su deuda -desapalancamiento- antes de permitirse mayores alegrías crediticias.

3. No es un objetivo explícito, pero... Draghi, que es un profesional, nunca se olvida de recordar que el tipo de cambio del euro no es un objetivo explícito para el BCE. Ahora bien, tampoco niega que un euro fuerte constituye un riesgo deflacionista adicional. Vamos, que explícitamente no admite -ni lo hará- que desea depreciar el euro, pero tácitamente sí. "Draghi reconoce que las medidas van encaminadas a restaurar la transmisión monetaria vía tipos y tipos de cambio. Es decir, un apoyo inducido, de fondo, para un euro más bajo", interpretan los expertos de Inversis Banco.

4. Apuntando por elevación. Si el BCE desplegó ayer buena parte de su arsenal se debe, precisamente, a que es consciente de que su cañón ha perdido eficacia. Es decir, apunta por elevación y desde distintos frentes, para ver si hace blanco con alguno y en alguna proporción. Si hubiera una solución certera y válida, no recurriría a tantas opciones; como no la hay, acumula estímulos para que llegue alguno.

5. "No hemos terminado aún". Para que no hubiera dudas de que el BCE seguirá on fire, Draghi lo dejó claro: "No hemos terminado aún". Y como muestra, el reconocimiento de que la institución está preparando un programa para comprar activos respaldados por préstamos a empresas (titulizaciones). En resumen, que con lo de ayer no ha acabado y que el BCE está dispuesto a emplear más munición. Por el momento, con ese anuncio pretende matar dos pájaros de un tiro: que vuelva el crédito (para titulizar antes hay que prestar) y que reviva el mercado de titulizaciones.

Y el miedo. Todo lo anterior, todo lo decidido ayer por el BCE solo constata una cosa: que el enfermo... sigue enfermo. De ahí que requiera medicina monetaria adicional -y la que aún puede venir-. El Doctor Draghi está intentando reanimarlo por todos los medios. Pero ni siquiera él tiene capacidad para hacerlo por completo. La política monetaria es una palanca poderosa, pero no omnipotente. La política fiscal y la política económica también tienen mucho que decir y aportar. Y los responsables de conducirlas -los políticos- se han quedado ya sin la excusa de echar la culpa al BCE. Por Draghi no será.

Esta vez no fallaron las expectativas. Es más, hasta se podría decir que se quedaron cortas. El Banco Central Europeo (BCE) pasó ayer al ataque. Su presidente, Mario Draghi, fue más SuperMario que nunca. Tenía ocho herramientas a su alcance, y empleó cinco además de prometer que otra más está de camino.

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