Hidalgo confía en Trump y en Zapatero para cobrar el tesoro robado en Venezuela
El mundo del dinero encierra claves de poder y de intereses que explican el sentido de muchas operaciones y movimientos. Ibex Insider ofrece pistas para entender a sus protagonistas
La toma de control de Venezuela por parte de EEUU se ha convertido en una esperanza para las empresas españolas que llevan años sometidas a las reglas del régimen chavista. A las expectativas de Repsol, de recuperar parte de los miles de millones perdidos en Caracas, se suma las mayores probabilidades de Telefónica de obtener un buen precio, y no el que le pusiera Nicolás Maduro, por la venta de su filial en el país administrado ahora por Delcy Rodríguez, a las órdenes de Donald Trump. Pero, además, las opciones de Air Europa de recuperar los 200 millones que la dictadura bolivariana le incautó y que Pepe Hidalgo ha tratado de recuperar utilizando a todo tipo de personajes.
Uno de ellos fue José Luis Rodríguez Zapatero, el expresidente del Gobierno, interlocutor habitual de los generales de Maduro, al que han agradecido públicamente sus diez años de cooperación… con el régimen opresor bolivariano. Según confirmó a este medio Pepe Hidalgo, el exlíder del PSOE hizo gestiones con el Gobierno venezolano para que le devolviesen a los Hidalgo una cantidad retenida en el país latinoamericano, que por decreto impedía la repatriación de los ingresos obtenidos en origen. El mismo problema que sufrió Telefónica, que intentó recuperar parte de lo incautado previo pago de un soborno de 40 millones mediante un barco atunero.
Zapatero no lo consiguió, como tampoco José Bono, otro de los líderes socialistas íntimo amigo de Hidalgo y que viaja con mucha frecuencia al otro lado del charco. De hecho, el veterano empresario salmantino les invita con frecuencia a algunos de sus hoteles en República Dominicana y les pone en primera fila en algunos actos corporativos, como cuando estrenó su nuevo avión Boeing 787 en enero de 2024. El expresidente del Congreso de los Diputados también hizo sus gestiones con los chavistas con el mismo éxito: ninguno.
Al ver que ninguno de estos dos políticos de renombre, bien conectados con sus colegas demócratas bolivarianos, surtían efecto, Javier Hidalgo, hijo de Pepe, lo intentó con Víctor de Aldama, el delincuente confeso, con el que se firmó un contrato que le aseguraba un pago de 5 millones de euros si lograba recuperar el tesoro incautado. Así lo publicó en exclusiva El Confidencial en febrero de hace dos años. El lobista, que afirmaba tener una relación próxima con Delcy Rodríguez, se volvió igualmente con las manos vacías, antes de reclamar a los Hidalgo 4,5 millones por las gestiones en la obtención de la ayuda de 475 millones de la SEPI por sus gestiones con José Luis Ábalos.
La desesperación del dueño de Air Europa fue tal que después lo intentó con Magdalena Álvarez, la que fuera ministra de Fomento del expresidente leonés, a la que se le prometió con una jugosa comisión si era capaz de traer para Madrid parte de lo que le robaba la tropa de Maduro. Según fuentes conocedoras del contrato, se le ofreció hasta un 50 % del dinero recuperado si era en efectivo o un 25 % si el pago era en especie. Porque se llegó a poner encima de la mesa que Maduro le abonara la deuda con barriles de petróleo o incluso con 'petros', la criptomoneda del 'capitalista' régimen comunista.
El pacifista Zapatero, Bono, Magdalena Alvarez y hasta Aldama intentaron sin éxito recuperar el dinero incautado por el régimen chavista
Esos 200 millones retenidos en Venezuela eran vitales para Air Europa, que tuvo que recurrir al Gobierno de Pedro Sánchez para evitar la quiebra. Una causa de disolución que le sobrevoló hasta hace poco y que la familia ha esquivado tras mucho esfuerzo interno, mucho sacrificio –ha tenido que vender parte de su patrimonio hotelero–, a lo que ha ayudado el viento a favor de una demanda turística histórica, una caída del precio del combustible y la depreciación del dólar contra el euro.
Ahora, la situación de la aerolínea es excelente. Ha devuelto los 475 millones al Estado, ha eludido el riesgo de disolución y dispone de caja suficiente, al tiempo que espera la aprobación gubernamental del acuerdo para vender el 26 % del capital a Turkish Airlines. Esos 200 millones ya no son vitales para su supervivencia. Pero los Hidalgo quieren recuperarlos si con Trump fuera posible porque la citada cantidad quedó fuera de la compraventa, primero con Iberia y después con los turcos, por si, llegado el caso, hubiera forma de repatriarlos. Es decir, irían directamente al bolsillo de los Hidalgo y no a las cuentas de Air Europa.
Todo un botín perdido por el que Pepe Hidalgo, un luchador incansable a sus 40+44 años, está dispuesto a dar la batalla. Especialmente porque desde que EEUU tomó el cielo venezolano y prohibió a toda aerolínea volar a Caracas a mediados de diciembre, cuando ya preparaban la captura de Maduro, Air Europa pierde cada día cerca de 300.000 euros. Por tanto, la compañía se ha dejado ya cerca de 10 millones de ingresos que ha paliado llevándose los aviones a Dominicana, donde la frecuencia de vuelos, al calor de la laxa fiscalidad de la isla, se ha duplicado, con una ocupación de más del 80 % de españolitos que han encontrado un nuevo refugio para el dinero.
Zapatero, al que el nuevo régimen ha encumbrado a los altares del pacifismo, puede jugar de nuevo un rol relevante en el enésimo intento.
La toma de control de Venezuela por parte de EEUU se ha convertido en una esperanza para las empresas españolas que llevan años sometidas a las reglas del régimen chavista. A las expectativas de Repsol, de recuperar parte de los miles de millones perdidos en Caracas, se suma las mayores probabilidades de Telefónica de obtener un buen precio, y no el que le pusiera Nicolás Maduro, por la venta de su filial en el país administrado ahora por Delcy Rodríguez, a las órdenes de Donald Trump. Pero, además, las opciones de Air Europa de recuperar los 200 millones que la dictadura bolivariana le incautó y que Pepe Hidalgo ha tratado de recuperar utilizando a todo tipo de personajes.