Es noticia
El corazón partido de Carlos Ocaña: entre los intereses opuestos de Telefónica y el Real Madrid
  1. Mercados
  2. Ibex Insider
POR LA LIGA Y LA CHAMPIONS

El corazón partido de Carlos Ocaña: entre los intereses opuestos de Telefónica y el Real Madrid

El mundo del dinero encierra claves de poder y de intereses que explican el sentido de muchas operaciones y movimientos. Ibex Insider ofrece pistas para entender a sus protagonistas

Foto: Foto de familia con el presidente del Gobierno y el equipo de la serie 'Anatomía de un instante'. (Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa)
Foto de familia con el presidente del Gobierno y el equipo de la serie 'Anatomía de un instante'. (Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa)
EC EXCLUSIVO

Los gobiernos de Pedro Sánchez han tomado o reforzado posiciones en algunas de las empresas más relevantes del Ibex 35, como es el caso de Telefónica o Indra. Pero el mayor peso e influencia que esto le otorga viene con costes asociados, como una mayor exposición pública y un nivel de exigencia aún más riguroso para gestionar el creciente cruce de intereses públicos y privados. Bien lo saben los hermanos Escribano, dueños de EM&E, el mayor accionista privado de Indra y sobre el que Indra planea una oferta de compra.

Es en este contexto en el que este noviembre ha aflorado un dilema latente en la particular situación de Carlos Ocaña, director general adjunto del Real Madrid y, a su vez, vicepresidente de Telefónica. Ocaña, amigo del presidente del Gobierno y coautor del libro de su tesis doctoral, fue el elegido para representar a la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) después de que hace ahora dos años decidiera comprar el 10% de la operadora de telecomunicaciones por 2.100 millones de euros. Ahora le han surgido dos conflictos, derivados de ese doble rol, uno en la cúpula de una empresa estratégica del Estado y otro en la del club de fútbol más laureado del mundo.

Primer conflicto

El 20 de noviembre, Telefónica anunció a bombo y platillo que renovaba los derechos para ofrecer la Champions League en Movistar+ hasta 2031. Toda una victoria para la empresa presidida por Marc Murtra, que durante el verano había perdido los concursos para mantener la NBA, la ACB y hasta la NFL en su parrilla. Un gol que le metió Dazn, el Netflix de los deportes, que antes le quitó las motos y la Fórmula 1.

Tres días más tarde del anuncio de Telefónica, Florentino Pérez reiteró ante la asamblea de socios compromisarios del Real Madrid su gran apuesta por la Superliga, esa nueva competición con la que quiere sustituir a la citada Champions. Un torneo, promovido por Anas Laghrari, su banquero de confianza, que tiene como gancho para los aficionados que los partidos se podrán ver gratis a través de su plataforma de streaming, bautizada como Unify. La tesis de Laghrari, socio exprés del club blanco, es que el fútbol que cobra Movistar+ y el resto de plataformas es muy caro.

Foto: telefonica-dazn-conseguir-derechos-laliga-millones

"¿Por qué pagar 40 €, 50 €, 60 € o 170 € como en España al mes para poder ver fútbol cuando puedes hacerlo gratis? He escuchado aseverar que vamos a tener un partido por día que será gratis o que será tres meses gratis y luego habrá que pagar. No. Todos los partidos serán gratuitos y para siempre", explicó el directivo sobre las condiciones de la plataforma de TV de la Superliga.

La posición de Ocaña es bastante incómoda. Como alto directivo de Florentino Pérez, está contribuyendo a un proyecto que va contra los intereses de Telefónica, de la que en 2024, primer año con asiento en su consejo, percibió 149.000 euros. Si la Superliga sale adelante, la operadora se quedará sin la gallina de sus huevos de oro. Y, aunque todos los equipos fundadores han renunciado a continuar con la idea por la oposición de los gobiernos de Inglaterra, Francia, Italia y Alemania y, sobre todo, de los aficionados, el Madrid sigue empeñado en sacarlo adelante, como demuestra el anuncio de una demanda de 4.500 millones contra la UEFA, dueña de la Champions y sus derechos.

Segundo conflicto

Este pasado viernes, Movistar+, filial presidida no ejecutivamente por Javier de Paz, comunicó que también ha conseguido quedarse con la mitad de los partidos de LaLiga hasta 2032, compartiendo la otra mitad con su principal rival, Dazn. Un empate que sabe a victoria porque el fútbol es su principal cebo para retener a los cerca de 3,6 millones de clientes de la plataforma de pago. Los cuales a su vez tienen que contratar internet en casa y el móvil. Sin el deporte rey, muchos se irían a otros operadores como Masorange, que paga a Telefónica por poder ofrecer LaLiga en su servicio televisivo. Vodafone hace tiempo que dejó de hacerlo.

¿Qué club, el único, se opuso a esta concesión? Correcto: el Real Madrid de Florentino, Anas y Ocaña. El resto de los miembros del órgano de control de la televisión apoyaron la adjudicación a Telefónica y a Dazn, que se temían la amenaza de Amazon (ya se ha quedado con parte de NBA) y hasta de Netflix, que no termina de decidirse por pujar por el deporte. En otras palabras, el vicepresidente de Telefónica, en su otro trabajo como directivo de Florentino, pone su talento a disposición de un proyecto que amenaza dos contratos de 4.100 millones (2.635,85 millones por la Liga y 1.464 millones de la Champions).

El Real Madrid, del que Ocaña es ejecutivo, ataca el negocio mollar de Telefónica

La carrera de Ocaña en el Real Madrid está menos vinculada a la resiliencia de Pedro Sánchez de lo que está su cargo como representante de la SEPI en Telefónica. Si el presidente cae, lo de Telefónica habrá sido un partido de pretemporada. Especialmente reveladora fue la reciente foto de familia con el presidente del Gobierno y con Javier de Paz, con quien las ha tenido tiesas, en la presentación de la serie de Movistar+ 'Anatomía de un instante', sobre la transición española.

Por eso personas de mucha confianza le han recomendado buscar asesoramiento para independizar su perfil personal del del PSOE. El mismo partido que le situó como consejero de Paradores y de Red.es cuando trabajaba en el Gobierno de Zapatero, pero que ahora está acumulando escándalos políticos y de corrupción de Champions, con secretarios de organización en la cárcel.

De hecho, como parte del plan para cuidar su imagen pública, Ocaña, que también forma parte del comité de estrategia del Grupo Prisa, ha estado varias semanas haciendo guantes con un consultor de comunicación de prestigio para que le susurre qué se dice de él por Madrid y sus centros de poder. Toda preparación puede ser poca si el viento político cambia de sentido.

El Confidencial ha intentado conseguir la versión de Ocaña y de Telefónica sobre esta información. La operadora indica que "cuando un consejero de Telefónica tiene cualquier conflicto de interés se excusa de la reunión del consejo". Y, añade que, en el caso de Carlos Ocaña, "cuando ha habido discusiones que le afectaban, como las relativas a los derechos del futbol, no ha participado en las discusiones del consejo".

En Indra se está gestionando el conflicto de interés con una comisión ad hoc para sortear el evidente conflicto de interés, según ha reconocido su consejero delegado, José Vicente de los Mozos.

Los gobiernos de Pedro Sánchez han tomado o reforzado posiciones en algunas de las empresas más relevantes del Ibex 35, como es el caso de Telefónica o Indra. Pero el mayor peso e influencia que esto le otorga viene con costes asociados, como una mayor exposición pública y un nivel de exigencia aún más riguroso para gestionar el creciente cruce de intereses públicos y privados. Bien lo saben los hermanos Escribano, dueños de EM&E, el mayor accionista privado de Indra y sobre el que Indra planea una oferta de compra.

Noticias de Telefónica Real Madrid SEPI Pedro Sánchez
El redactor recomienda