Las maniobras del Gobierno en 'la Caixa' ante la próxima renovación de Fainé
El mundo del dinero encierra claves de poder y de intereses que explican el sentido de muchas operaciones y movimientos. Ibex Insider ofrece pistas para entender a sus protagonistas
La próxima renovación de una buena parte del patronato de la Fundación Bancaria 'la Caixa', incluida la de su presidente, Isidro Fainé, ha vuelto a suscitar una lucha de intereses en la escena política. Según reconocen fuentes financieras, en las últimas semanas han detectado movimientos procedentes de Moncloa para colocar a personas afines en el mayor holding inversor de España, con una cartera de más de 30.000 millones de euros. Unas maniobras cuyo fin último sería evitar la renovación de Fainé como presidente, para sustituirlo por una persona próxima al PSOE.
En Moncloa aún escuece la destitución de Ángel Simón como consejero delegado de CriteriaCaixa, el brazo inversor de ‘la Caixa’, el pasado mes de abril, apenas quince meses después de haber sido nombrado por Fainé como su mano derecha. Pese a que desde la caja catalana se trató de quitar tensión a esta salida tan abrupta, al indicar que había sido de mutuo acuerdo, las interpretaciones políticas se multiplicaron dada la cercanía de Simón con el PSC y su papel en la destitución de José María Álvarez-Pallete como presidente de Telefónica en enero de 2025.
Fuentes conocedoras de la situación atribuyen el despido de Simón a que se detectaron movimientos desde Moncloa para evitar la próxima renovación de Fainé al frente de la Fundación, vinculando la maniobra a Manuel de la Rocha, la mano derecha de Pedro Sánchez para Asuntos Económicos. La operación fue percibida como una traición por el actual presidente, quien, a sus 83 años, decidió cortar por lo sano.
'La Caixa' pagó una indemnización de 10 millones a su ya exconsejero delegado, la mayor liquidación de la historia de la entidad para un cargo de tan corta duración. En Moncloa no sentó nada bien el nombramiento de su sustituto, Francisco Reynés, presidente de Naturgy. El ejecutivo mallorquín fue designado entonces vicepresidente de CriteriaCaixa y patrono de la Fundación.
Aunque la renovación puede hacerse a lo largo de todo 2026, el mandato de Fainé expira inicialmente el próximo mes de febrero y, dada su influencia en numerosas compañías del Ibex 35, se trata de uno de los puestos más codiciados por los partidos políticos, especialmente nacionalistas y socialistas. La fundación, a través de CriteriaCaixa, es accionista relevante de compañías como Telefónica, Naturgy, CaixaBank, ACS e Inmobiliaria Colonial, con todo el poder que ello supone, tanto en lo relativo a influencia en sectores estratégicos (telecomunicaciones, energía, banca y construcción), como en los medios de comunicación.
No solo vence el suyo, sino también el de otros ocho patronos, entre los que destacan el propio Álvarez-Pallete, Pablo Isla, Javier Godó, Francesc Homs, Isabel Estapé, Isabel Gabarró y Eugenio Gay Montalvo. Es decir, la mitad de los miembros del órgano de gobierno de la Fundación. Fuentes próximas a Fainé confían en que se llevará a cabo la renovación de una buena parte de ellos, especialmente de los que asimismo son consejeros de CriteriaCaixa (Estapé, Gabarró, Homs y Gay Montalvo), todos muy cercanos al financiero. Estos mismos aseguran que el banquero tiene muy blindado a su equipo más cercano.
La próxima publicación en un medio internacional sobre la continuidad del banquero en la institución ha generado nerviosismo
Desde ‘la Caixa’ siguen con mucha atención la situación política actual y las pretensiones del Gobierno en el ecosistema empresarial. Sobre todo tras la toma de control de Telefónica, con la llegada de Marc Murtra como presidente, y de Indra, con la colocación de Ángel Escribano al frente de la compañía de defensa. Dos decisiones diseñadas por Manuel de la Rocha y adoptadas a la par el fin de semana del 17 y 19 de enero. Dos golpes correlativos en la mesa que, a priori, contaron, en especial la primera, con el nihil obstat de Fainé.
Sin embargo, el banquero, pese a contar con dos personas de su confianza —Ángel Simón y Enrique Goñi— presentes en el despido de Pallete en la propia sede de Moncloa, ha comentado a sus más allegados que esa decisión no había sido consensuada previamente con él. Fainé ha defendido que el presidente del Gobierno se la transmitió un día antes en un encuentro privado, con la suerte ya echada y sin capacidad de participar de lleno en la decisión.
Con ese capítulo aún abierto tras la destitución posterior de Simón, las alarmas en las Torres Negras de 'la Caixa' se han activado al conocer, además, que Moncloa ha cuestionado la idoneidad de Fainé para continuar al frente de la institución financiera delante de varios medios de comunicación, uno de ellos anglosajón, con gran influencia en el mundo económico. El Gobierno cuenta con la difusión que estos medios puedan hacer de las tesis monclovitas para descabalgar al veterano banquero. En la actualidad, ningún presidente del Ibex 35 supera los 80 años, pero el banquero catalán tiene claro que se presentará a la reelección por su compromiso con la obra social de la fundación, con un presupuesto de más de 650 millones.
Fainé aprobó el pasado mes de marzo el regreso de la Fundación y su brazo financiero a Cataluña, después de que en 2017, en pleno movimiento secesionista, se llevara las sedes sociales a Palma de Mallorca y Valencia, respectivamente. Una vuelta al lugar de origen que fue interpretada como un paso hacia la normalidad tras el nombramiento de Salvador Illa como presidente de la Generalitat. Pero en ‘la Caixa’ recelan tanto de las pretensiones de los nacionalistas como de los socialistas por las ansias de poder en el mundo empresarial en la etapa final de la legislatura actual.
La próxima renovación de una buena parte del patronato de la Fundación Bancaria 'la Caixa', incluida la de su presidente, Isidro Fainé, ha vuelto a suscitar una lucha de intereses en la escena política. Según reconocen fuentes financieras, en las últimas semanas han detectado movimientos procedentes de Moncloa para colocar a personas afines en el mayor holding inversor de España, con una cartera de más de 30.000 millones de euros. Unas maniobras cuyo fin último sería evitar la renovación de Fainé como presidente, para sustituirlo por una persona próxima al PSOE.