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El dilema de la banca ante las dos almas del Gobierno: ir a la guerra o tender puentes
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El dilema de la banca ante las dos almas del Gobierno: ir a la guerra o tender puentes

El mundo del dinero encierra claves de poder y de intereses que explican el sentido de muchas operaciones y movimientos. Ibex Insider ofrece pistas para entender a sus protagonistas

Foto: Ana Patricia Botín. (EFE)
Ana Patricia Botín. (EFE)
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El Gobierno tiene dos socios políticos, PSOE y Sumar, muchos aliados de los que depende, como los partidos nacionalistas y otras fuerzas de izquierda, y, en consecuencia, varias almas en su seno: la ideológica, la pragmática y la tecnocrática. La banca española se ha encontrado en un maremoto provocado por el cruce de esas corrientes. Por un lado, el sector se consolida como la diana de Moncloa, con la vicepresidenta y ministra de Hacienda María Jesús Montero como ariete. Por el otro, trata de aumentar la colaboración con el ministerio de Economía, liderado por Carlos Cuerpo.

Tras la aprobación de la prórroga del impuesto, los bancos ahora enfrentan el dilema de continuar con la escalada de agresividad en sus discursos contra el Gobierno o reforzar los puentes que se han tendido con Economía. El ministro Cuerpo, que sucedió a principios de año a Nadia Calviño, participó en el diseño del impuesto, aunque no tanto como esperaba la banca, que lo había considerado un interlocutor clave. Finalmente, Hacienda actuó casi en solitario, aceptando solo una modesta incorporación desde Economía para suavizar la tributación si cae la rentabilidad, algo que no se prevé en los próximos años.

El ministro Cuerpo mantiene un perfil técnico desde que asumió el cargo a principios de año, con un talante más dialogante y cercano a la banca que el de su predecesora, quien, desde que fue nombrada vicepresidenta, pasó de un enfoque técnico a uno político y apoyó el impuesto a los bancos.

Cuerpo, por su parte, había defendido modificaciones que no se implementaron. Principalmente, que no se penalice la financiación a pymes, ya que son los préstamos que generan más ingresos (y, por lo tanto, más impuestos) debido al mayor riesgo asociado. Sin embargo, la supervisión exige provisiones más altas, que limitan los beneficios, pero no se deducen en el impuesto.

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Esta es una de las críticas más habituales al impuesto. Los supervisores han pedido que, si se establece un gravamen, sea neutral, postura que compartía Carlos Cuerpo. Sin embargo, su enfoque no prosperó en Hacienda, pese a que fuentes de Economía aseguran que el ministro participó en el nuevo diseño. Hacienda y otros grupos parlamentarios aprobaron un tributo que no contempla deducciones por provisiones, amplía el perímetro de bancos afectados a más de 30, pero grava especialmente a los más grandes debido a su escala de tipos impositivos. En particular, CaixaBank y BBVA, si este último termina integrando al Sabadell.

Los bancos adoptaron un perfil bajo en los últimos meses, estrategia que, a la vista del resultado final, fue menos exitosa que la agresividad pública de las energéticas, que finalmente lograron un impuesto descafeinado con deducciones por inversiones limpias. La posibilidad de deducir la financiación verde también se consideró para la banca, pero no se concretó.

Las entidades españolas habían recurrido a Cuerpo como mediador, pero ahora se sienten decepcionadas tanto con Economía como con su propia estrategia. En paralelo, sigue la colaboración con el ministerio, donde el ministro busca equilibrar su papel como interlocutor activo con la banca y evitar roces con Hacienda, liderada por la vicepresidenta María Jesús Montero, peso pesado del Gobierno de Pedro Sánchez.

En las últimas semanas, el presidente del ICO, Manuel Illueca, bajo el paraguas de Economía, ha asumido un papel de equilibrista ante la banca. En un evento organizado por Deloitte y ABC, señaló: "Hay discrepancias, pero no deben empañar lo que es una colaboración excepcional entre las entidades bancarias y el Ministerio, en especial el ICO. No se pretende demonizar al sector financiero. Hay que poner el foco en lo que nos une".

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Estas declaraciones se hicieron en una mesa en la que también estaban los presidentes de las patronales AEB y CECA, quienes criticaron la intención del Gobierno, ya validada en el Congreso, de establecer un gravamen por tres años con un renovado diseño que ha disparado el malestar del sector.

Alejandra Kindelán, presidenta de la AEB, criticó "el señalamiento" desde Moncloa al sector bancario. "Parece que el sector bancario es tóxico y tiene que pagar un impuesto adicional a la economía, en un proceso poco transparente para el sector, que no ha podido pronunciarse en una consulta pública", añadió.

"Parece que el sector bancario es tóxico y tiene que pagar un impuesto adicional a la economía"

El director general de CECA, José María Méndez, puso énfasis en el Ministerio de Economía, con Illueca presente: "Nosotros colaboramos mucho con Economía, y en esta ocasión no ha habido el diálogo que se merecía".

En un evento organizado la semana pasada por la APIE en el auditorio de A&O Shearman, Illueca reiteró el agradecimiento a la banca por su colaboración con la DANA. El presidente del ICO ha tenido que hacer en público lo que Carlos Cuerpo realiza en privado: escuchar las críticas y reforzar los puentes de colaboración, como se ha evidenciado con la DANA de Valencia. De hecho, la banca se adelantó acordando una moratoria y lanzando créditos blandos antes de formalizar un pacto con el ministerio y publicarlo en el BOE.

Los bancos no han recibido el apoyo esperado desde Economía y han decidido enfrentarse al hachazo fiscal de Hacienda. En los últimos días, varios ejecutivos bancarios y las patronales han alertado sobre "inseguridad jurídica", expresión de gran peso en el ámbito financiero. Además de anunciar acciones legales contra el impuesto, han criticado abiertamente tanto la forma como el fondo con el que se aprobó el tributo.

Así, la banca ya está dispuesta a criticar abiertamente no solo el impuesto, sino el procedimiento para aprobarlo. El vicepresidente de Santander España y persona de confianza de Ana Botín, Manuel Cendoya, fue el más explícito, señalando: "La reforma fiscal que estamos viendo en los últimos días no es el mejor ejemplo para atraer inversión extranjera. Creemos que esta falta de transparencia compromete la seguridad jurídica y, en el fondo, representa un ataque al crecimiento económico y al progreso social".

El Gobierno tiene dos socios políticos, PSOE y Sumar, muchos aliados de los que depende, como los partidos nacionalistas y otras fuerzas de izquierda, y, en consecuencia, varias almas en su seno: la ideológica, la pragmática y la tecnocrática. La banca española se ha encontrado en un maremoto provocado por el cruce de esas corrientes. Por un lado, el sector se consolida como la diana de Moncloa, con la vicepresidenta y ministra de Hacienda María Jesús Montero como ariete. Por el otro, trata de aumentar la colaboración con el ministerio de Economía, liderado por Carlos Cuerpo.

Carlos Cuerpo Ministerio de Economía
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