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La revolución silenciosa de Jaume Miquel (Tendam) para no ser el Sísifo de la moda
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La revolución silenciosa de Jaume Miquel (Tendam) para no ser el Sísifo de la moda

El mundo del dinero encierra claves de poder y de intereses que explican el sentido de muchas operaciones, movimientos y desenlaces. Ibex Insider ofrece pistas para entender a sus protagonistas

Foto: Jaume Miquel. (EC)
Jaume Miquel. (EC)
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Aunque no fue versado por Homero, el mito griego de Sísifo es un clásico de la cultura occidental revisitado en cada generación. El filósofo francés Albert Camus reconoció en el rey de Éfira (Corinto) el valor de la lucha de uno mismo por llegar a las alturas, aunque para los existencialistas también representó el absurdo de la condición humana: cargar cuesta arriba por una montaña una gran roca que antes de llegar a la cima vuelve a rodar hacia abajo, repitiéndose una y otra vez el frustrante proceso, aun cuando cada ocasión parece la definitiva. La parábola del sinsentido de la vida moderna.

Por retorcido que parezca, podemos recurrir a este clásico para hablar del mercado de capitales, de los fondos de inversión y de un viejo gigante del textil patrio como Cortefiel. Y aunque el protagonista no esconde una figura hercúlea como la pintada por Tiziano, el audaz Jaume Miguel reina como presidente y consejero delegado del Grupo Tendam desde hace cinco años (2017), cuando los 'private equities' propietarios CVC y PAI le encomendaron cargar con la refundación de la compañía, cuya culminación completaría con la coronación de una salida a bolsa (o la venta a un tercero).

Curtido en el mundo del 'marketing' y el textil, su destreza a los mandos de Women'Secret (antes en Dockers, Levi's y Timberland) le valió la confianza de los fondos para comandar el enésimo intento de los propietarios por poner en valor una inversión que se remonta ya a 2006, tras comprar Cortefiel a la familia Hinojosa y excluirla de bolsa. Su buena mano hizo que los números de Tendam recuperaran vigor, hasta el punto de sondear el apetito del mercado para alguna ventana bursátil en 2019, pero los bajos múltiplos del sector textil entonces hicieron que CVC y PAI descartaran volver al Ibex.

Foto: Jaume Miquel.

Han pasado ya varios años desde entonces y Tendam está en el mismo punto de la montaña. Tras superar el 'shock' de la pandemia y reconfigurarse su esquema internacional por la guerra de Ucrania, el grupo ha vuelto a facturar cerca de 1.200 millones y ganar casi 60. El cebo de una valoración de 2.000 millones sirvió para que esta primavera estuviera en el escaparate antes de iniciar la refinanciación de sus 540 millones de deuda (vence en 2024), pero ni industriales (como El Corte Inglés) ni inversores financieros (bolsa o fondos) han querido cargar con la piedra de Miquel.

Nuestro particular Sísifo ha vuelto a la dinámica en la que lleva desde 2017, condenado a llevar a Tendam a una nueva cumbre, después de que las ascensiones anteriores no terminaran con el éxito esperado: un cambio en la propiedad. Esta vez lo hará desde una posición más holgada, con mejores números (rebaja de la ratio de apalancamiento a 2,4 veces), la hoja de ruta digital testada (crece a doble dígito) y una estrategia física diferencial (ir a ciudades de menos de 100.000 habitantes), pero con la losa de que la recuperación textil no germinará hasta 2024, según los vaticinios de McKinsey o BCG.

Para este nuevo esfuerzo, quién sabe si definitivo, Miguel va sumando a su mochila marcas como Hoss Intropia o Slow Love, rescatadas durante la pandemia, o de nueva creación como High Spirits (en alianza con la 'influencer' María Pombo) o la deportiva Dash and Stars. Esta estrategia sirve para atacar nichos, amplía el portafolio clásico de Cortefiel, Springfield, Pedro del Hierro, Women´Secret y Fifty, al tiempo que sigue abriendo su canal de venta a terceras marcas, tanto en digital, donde mueve más de 100 referencias (llegará a 350), como en físico, rememorando la vieja tienda multimarca.

Foto: Juana Roig. (EC)

La reformulación comercial de Tendam ha obligado a su presidente y consejero delegado a modificar la retaguardia. El centro es el cliente (aunque parezca obvio) y la organización gira en torno a su clasificación, de manera que ya no hay responsables de marcas sino de segmentos, igual que la gestión de tiendas, estrategia o recursos humanos tienen un responsable global en lugar de uno para cada vertical. Por ese motivo ("el cliente no es de nadie"), Tendam está presente en más de 30 plataformas de comercio digital y ajusta sus precios a la demanda (el 40% de ventas es en rebajas).

Ahora que el fenómeno chino Shein (moda ultrabarata en tiempo real) arrasa entre la chavalería y que el gigante europeo Primark salta al digital, cuesta entender cómo hacer moda rentable sin caer en el consumo rápido ('fast fashion'). Lo sabe bien Isak Andic con Mango, que pese a doblar en tamaño a Tendam gana casi lo mismo. El equipo de Miquel ha conseguido que los tres pilares de su negocio (club de socios, tiendas y 'online') no se canibalicen y una experiencia de compra eficiente (solo 20% de devoluciones) al gestionar un inventario único, con los puntos físicos de venta convertidos en 'hub' logístico.

A partir de aquí, el reto es que los números (facturar 1.500 millones) y el perfil responsable (ESG) atraigan de una vez por todas a nuevos inversores para dar una salida honorable, aunque solo sea por perseverantes, a los fondos CVC y PAI. Por lo que ha pasado en las últimas dos décadas, parece un reto casi imposible, como si fuera el mismísimo castigo infligido a Sísifo. Aunque llegará el día en que se produzca algún tipo de desenlace, por la propia idiosincrasia de los fondos, y el nuevo 'sastrecillo valiente' pueda cosechar los frutos de haber reinventado Cortefiel una, dos y hasta tres veces.

Aunque no fue versado por Homero, el mito griego de Sísifo es un clásico de la cultura occidental revisitado en cada generación. El filósofo francés Albert Camus reconoció en el rey de Éfira (Corinto) el valor de la lucha de uno mismo por llegar a las alturas, aunque para los existencialistas también representó el absurdo de la condición humana: cargar cuesta arriba por una montaña una gran roca que antes de llegar a la cima vuelve a rodar hacia abajo, repitiéndose una y otra vez el frustrante proceso, aun cuando cada ocasión parece la definitiva. La parábola del sinsentido de la vida moderna.

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