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Reynés, el cuento de la soberanía energética y el vertido de renovables
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Reynés, el cuento de la soberanía energética y el vertido de renovables

El mundo del dinero encierra claves de poder y de intereses que explican el sentido de muchas operaciones, movimientos y desenlaces. 'Ibex Insider' ofrece pistas para entender a sus protagonistas

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Permitid que amortice mi asistencia a las jornadas del Cercle d’Economia, pero me lo han puesto a huevo. En menos de tres días, al margen de la cuota política, ahora que la bola sobre la independencia ya no monopoliza los espacios de debate en Cataluña y España, desfilaron por Barcelona varios de los mandamases del sector energético español, además de la ministra Teresa Ribera. Se nota de largo qué ocupa y preocupa a los empresarios, tanto en clave doméstica como global, al margen de sus temas recurrentes: impuestos, burocracia, seguridad jurídica, educación…

José Bogas (Endesa), Antonio Llardén (Enagás), Josu Jon Imaz (Repsol) y Francisco Reynés (Naturgy) dieron mucho juego dialéctico, fueron al grano en los temas calientes de su sector y demostraron que la sobrerrepresentación de ingenieros, con refuerzos posteriores como Marc Murtra (Indra) o José Galíndez (Círculo Empresarios Vascos) sobre los perfiles financieros, caso de José Ignacio Goirigolzarri (CaixaBank) o José María Álvarez-Pallete (Telefónica), dice mucho más de lo que imaginamos sobre qué está pasando y dónde está el foco sobre lo que se considera importante.

Foto: El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, inaugura las jornadas del Cercle d'Economia. (EFE/Quique García)

La coyuntura política actual hace que las consecuencias económicas de la guerra de Ucrania sean todavía impredecibles (cómo será el invierno de 2022 sin gas ruso), aunque ha servido para poner el foco en el concepto de soberanía energética, en plena transición de modelo (descarbonización), como si fuera un objetivo posible. Europa, que dobla en densidad de población a EEUU con un territorio similar, carece de fuentes energéticas para su propia autonomía, pero también de las materias primas críticas necesarias (litio, níquel, cobre…) para abordar esa transición tecnológica.

Como apuntó Reynés de forma aplastante, la soberanía energética es imposible. Otra cosa diferente son las relaciones con los proveedores que Europa debe tener. Ahora que el gas se ha manifestado como determinante, sobra recordar que los países con mayores reservas probadas son Rusia, Irán y Qatar. Hay materia prima suficiente en el mundo para reemplazar a Vladímir Putin como primer suministrador, pero no hay infraestructura para canalizar ese relevo de forma inmediata ni seguridad de que proveedores como Turkmenistán o Nigeria ofrezcan mejores garantías geopolíticas.

Las metas políticas fijadas para la transición energética están espoleadas por el deshielo de los polos y la evidencia del cambio climático

Las metas políticas fijadas para la transición energética están espoleadas por el deshielo de los polos y la evidencia del cambio climático. Sin embargo, como recordó Imaz, se han fijado sin tener presentes aspectos trascendentales como la seguridad de suministro y la competitividad económica, como si fueran aspectos secundarios y el cambio de modelo resultara neutro en nuestro andamiaje sociopolítico. Y eso que por experiencia propia sabemos que esa factura existe, ahora y antes (burbuja fotovoltaica de Miguel Sebastián), y que la cuenta no se ha cerrado.

Aun así, estos momentos de tensión han generado un espacio para los discursos más apocalípticos. Hay competencia por declarar el colapso mundial, como si nos aguardara a la vuelta de la esquina, aunque esto no impida valorar que a corto plazo, como deslizó el consejero delegado de Repsol, y en concreto este invierno, horizonte crítico que reconoce el propio Llardén, podamos enfrentarnos a problemas puntuales de suministro en Europa. Ni tampoco se reconocerá que parte del actual embrollo es fruto de decisiones políticas, que pusieron el carro delante de los bueyes.

Foto: Energía renovable. (iStock)

Sin embargo, hay argumentos para pensar que el colapso energético tendrá que esperar. Nunca antes hubo tantos recursos movilizados en este sector, ni con tanto foco en la parte más disruptiva de la cadena de valor: el almacenamiento. Otra voz autorizada en este campo, que bien podría haber pasado por el Hotel W Barcelona, es Joaquín Coronado, ex Abengoa, ex EdP y único europeo en el fondo global de infraestructuras de Morgan Stanley, que mantiene cierto tono optimista en sus comentarios públicos, aunque también señala las incongruencias del actual sistema.

Y una de las más obscenas, donde también incide el fundador de la comercializadora Podo, es el actual sistema de fijación de precios marginalistas. Y más aún, si se dan situaciones tan irracionales como la ocurrida hace unas semanas en España, donde un día el sistema vertió energía renovable por un exceso de producción no estimado antes de la Semana Santa. Ni se dejó de quemar el gas previsto ni se pudo almacenar el excedente de origen verde. Y eso en un país donde en la última década ya se han movilizado más de 150.000 millones de euros para la transición energética.

Foto: El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE/Kiko Delgado)

Quien no necesitó tribuna en el Cercle para llamar la atención la semana pasada fue Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola pese a todo y contra todos. Sus observaciones sobre la impericia del consumidor para pagar menos en la factura de la luz, por mucho que pudieran sacarse de contexto, distan años luz del nivel que se espera de alguien con su responsabilidad, y más aún visto el nivel ofrecido por sus homólogos en Barcelona. Más que por el fondo, su liderazgo en el sector, sus formas explican esa especie de cordón sanitario que le dedica una parte del Ibex.

Permitid que amortice mi asistencia a las jornadas del Cercle d’Economia, pero me lo han puesto a huevo. En menos de tres días, al margen de la cuota política, ahora que la bola sobre la independencia ya no monopoliza los espacios de debate en Cataluña y España, desfilaron por Barcelona varios de los mandamases del sector energético español, además de la ministra Teresa Ribera. Se nota de largo qué ocupa y preocupa a los empresarios, tanto en clave doméstica como global, al margen de sus temas recurrentes: impuestos, burocracia, seguridad jurídica, educación…

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