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Fiebre del Ibex por el hidrógeno y Sánchez volando a Puertollano
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Fiebre del Ibex por el hidrógeno y Sánchez volando a Puertollano

El mundo del dinero encierra claves de poder y de intereses que explican el sentido de muchas operaciones, movimientos y desenlaces. 'Ibex Insider' ofrece pistas para entender a sus protagonistas

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Pocos ejemplos ilustran mejor las expectativas generadas en torno al hidrógeno. El presidente Pedro Sánchez se desplazó el pasado 16 de febrero en helicóptero desde Madrid a Puertollano para una visita relámpago al Centro Nacional de Experimentación de Tecnologías del Hidrógeno y Pilas de Combustible (CNH2). Interrumpió su jornada en el Congreso de los Diputados, adonde regresó por la tarde, para hacer unas declaraciones sobre el terreno, aprovechando la percha del Perte sobre Renovables y Almacenamiento, y dio pie a la pertinente foto oficial, flanqueado por su ministra portavoz, Isabel Rodríguez, ex regidora del municipio ciudadrealeño hasta ir a Moncloa.

Gracias a la ola existente, el CNH2 cuenta con un presupuesto de casi 30 millones para el trienio 2021-23. Sin embargo, basta un 'tour' algo más detallado que el realizado por el presidente del Gobierno para apreciar cuánto tiene de voluntarioso, por precario, el proyecto que lidera Emilio Nieto desde hace cuatro años. Fundado en 2007, fruto de la colaboración entre el Ministerio de Ciencia y la Junta de Castilla-La Mancha, sus instalaciones fueron concebidas como un centro metereológico que nunca llegó a estrenarse y cuenta con una corta y joven plantilla, con perfiles técnicos cualificados pero inexpertos, por las dificultades administrativas para incorporar talento.

Los recursos públicos, apremiados por lo urgente ('politics') y no por lo importante ('policy'), no siempre se rigen por la eficiencia. Solo así se explica que en septiembre de 2021 se anunciara un nuevo Centro Nacional de Investigación y Almacenamiento de la Energía (CNIAE) en Cáceres, respaldado por 100 millones del Ministerio de Ciencia (70%) y la Junta de Extremadura (30%). Y aunque en Badajoz hay un complejo industrial de litio (Phi4Tech) en desarrollo, cabe pensar en duplicidades con Puertollano cuando parte del mandato es investigar “formas de almacenamiento energético, desde creación de hidrógeno y su transporte hasta tecnologías de baterías emergentes”.

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Antes del contexto actual, con la soberanía energética convertida en tema prioritario de la agenda pública, los focos ya se habían puesto en el hidrógeno como una solución cuasi mágica para el reto que afrontamos como país: nuestra insularidad energética. Sobran motivos para apostar por fuentes que reduzcan nuestra dependencia exterior, que a su vez contribuyan a la competitividad del modelo productivo y que también cumplan con los objetivos globales de descarbonización. España ya estuvo en vanguardia en el desarrollo fotovoltaico, aunque muy por encima de sus capacidades, antes de que esa tecnología tuviera curvas de desarrollo maduras… Y pasó lo que pasó.

¿Hay riesgos de cometer errores del pasado? La tecnología de electrolizadores para obtener hidrógeno verde está más que validada. Sin embargo, los expertos fijan 2030 como el horizonte razonable para hacerlo a precios competitivos (menos de 2 €/kg), al tiempo que evolucionan las soluciones de almacenamiento, donde se libra la otra gran batalla. Para poner en perspectiva la magnitud de la apuesta, el Perte de Energías Renovables, Hidrógeno y Almacenamiento (ERHA) movilizará más de 4.300 millones de euros, con una inversión pública de 1.555, mientras que solo la gigafactoría de baterías que Volkswagen desarrollará en Sagunto alcanzará hasta 7.000 millones.

En toda esta fiesta de dinero para el hidrógeno, los más grandes son quienes mueven los millones, ya sea a pulmón o con alguna colaboración pública. El más destacado del Ibex es probablemente Iberdrola, que acaba de estrenar una planta de hidrógeno verde de 30 MW junto a Fertiberia en el mismo Puertollano. La energética presidida por Ignacio Sánchez Galán ha puesto ya encima de la mesa 300 millones de euros, un desembolso al alcance de muy pocos, para colarse en la foto de los pioneros en esta tecnología, aunque en realidad la capacidad operativa de la planta es todavía simbólica. Fue el primero en ser más verde (por su origen) y vuelve a estar en cabeza.

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Otro posicionado es Enagás, integrante de otro 'hub' industrial montado en torno al hidrógeno, esta vez el del Valle de Escombreras (Murcia). Al margen de acuerdos con grandes potenciales consumidores, como el armador público Navantia, también ha movido ficha con algunos de los primeros grandes inversores especializados, caso del fondo francés Ardian (Hy24). Aunque, en su caso, la parte mollar gira en el posible uso de su red de gas, repartida por todo el territorio, para transportar hidrógeno, algo técnicamente posible, pero con poca lógica económica (por coste energético), salvo que el dinero público (español o europeo) lo respalde. Y esa es su batalla.

Tampoco quiere quedarse fuera de esta foto Repsol, que a finales del año pasado anunció un plan de 2.500 millones para promover hidrógeno verde, con la planta de Petronor en Bilbao como primer centro, a las que seguirán otras en sus refinerías (consumidores electrointensivos) de Tarragona y Cartagena. Aunque ese proyecto lo ha evolucionado ya a consorcio (Spanish Hydrogen Network), donde participan más de 30 socios. Y más que para movilidad, el primer uso del hidrógeno a gran escala será industrial, en sectores como el siderúrgico, cementero o químico, donde además de ser grandes emisores de CO₂, no tienen en la electrificación una alternativa a corto o medio plazo.

Existe determinación para hacer del hidrógeno una solución transversal (transporte marítimo, aéreo, ferroviario y por carretera), pero falta coherencia. Estar en manos de terceros puede llevar a escenarios geopolíticos críticos, como se ha visto tras la invasión rusa de Ucrania. Sin embargo, resulta hipócrita abastecerse de gas procedente de EEUU obtenido mediante 'fracking', fiar el abastecimiento de paneles fotovoltaicos a la gran fábrica de China (ya quebramos a los fabricantes locales Isofoton y Siliken), prohibir la biomasa forestal y renunciar a los recursos naturales de nuestro territorio (España tiene la segunda reserva de litio de Europa). ¿Alguien lo entiende?

Pocos ejemplos ilustran mejor las expectativas generadas en torno al hidrógeno. El presidente Pedro Sánchez se desplazó el pasado 16 de febrero en helicóptero desde Madrid a Puertollano para una visita relámpago al Centro Nacional de Experimentación de Tecnologías del Hidrógeno y Pilas de Combustible (CNH2). Interrumpió su jornada en el Congreso de los Diputados, adonde regresó por la tarde, para hacer unas declaraciones sobre el terreno, aprovechando la percha del Perte sobre Renovables y Almacenamiento, y dio pie a la pertinente foto oficial, flanqueado por su ministra portavoz, Isabel Rodríguez, ex regidora del municipio ciudadrealeño hasta ir a Moncloa.

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