Menos 'Pepas' y más Montessori: el éxito anónimo de Iker Marcaide
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Menos 'Pepas' y más Montessori: el éxito anónimo de Iker Marcaide

El mundo del dinero encierra claves de poder y de intereses que explican el sentido de muchas operaciones y desenlaces. Ibex Insider ofrece pistas para entender a sus protagonistas

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Foto: EC.

Casi un tercio del Ibex capitaliza por debajo de los 3.000 millones de euros. La gloria del selectivo lleva más de una década estancada, con honrosas novedades como Merlin o Cellnex. Lo extraordinario pasa casi siempre fuera de nuestras fronteras, incluso cuando algún español es protagonista. Y, si no, que se lo pregunten a Iker Marcaide. A finales de febrero, la compañía fundada por este valenciano de adopción en 2009 (primero Peertransfer, ahora Flywire) remitió un borrador a la SEC para formalizar su salida al Nasdaq a una valoración de 3.000 millones de dólares.

Que alguien como Iker Marcaide solo sea conocido entre la comunidad emprendedora y entre los inversores especializados en 'start-ups' debería hacernos pensar. Por suerte para Kibo Ventures (Aquilino Peña) y JME (Samuel Gil), sus fondos invirtieron en algún momento de la vida de Flywire. Por suerte para Valencia, este ingeniero industrial, nacido en Boston mientras su padre hacía el doctorado en el MIT, quiso que su ciudad de adolescencia fuera cuna compartida del proyecto con Boston, donde surgió la idea al calor de una experiencia negativa como alumno expatriado.

Lo habitual sería calcular la fortuna de este joven ingeniero que todavía no ha cumplido 40 años. Sin embargo, Marcaide se aleja bastante de ese perfil de joven exitoso proyectado tras muchos unicornios. De hecho, su etapa en Flywire terminó en 2013, tras varios años a caballo entre Valencia y Boston y con la pujante compañía, una plataforma de pagos especializada en universitarios, cada vez más balanceada en EEUU, tanto por su estructura de capital como por peso de la plantilla, tuvo que cortarse (o le cortaron) la coleta de consejero delegado y hacer nido a orillas del Turia.

Marcaide se aleja bastante de ese perfil de joven exitoso proyectado tras muchos unicornios

Nacido en el seno de una familia académica, con poco espíritu empresarial, lo más destacado de Marcaide pasa por su evolución posterior como emprendedor/inversor. Este joven de raíces vascas se planteó qué hacer con su vida a los 32 años al tiempo que estrenaba paternidad. Había alcanzado un éxito que su carrera como consultor de BCG entre Madrid y Londres nunca le habría deparado y se encontraba con juventud, experiencia y dinero para volver a empezar de cero. Y su elección fue, pensando en la educación de su hijo, fundar un colegio bilingüe bajo metodología Montessori.

España comenzaba a salir del agujero de la crisis financiera, pero la vía más rápida para hacer dinero seguía siendo el ladrillo o, en su defecto, sus ruinas. Por eso, algunos de los jóvenes protagonistas de esa época no fueron emprendedores, sino ejecutivos de fondos oportunistas que tras hacer méritos y fortuna por nuestro país también hicieron nido aquí. Sin embargo, lejos de encarnar nuevos valores, esa generación de ‘Pepas’ aspiró a heredar roles y costumbres de las élites genuinas, partidos de polo mediante, sin hacer ascos incluso a uniones profesionales de conveniencia.

Aunque hay muchas maneras para hacer dinero como inversor, no todas dejan la misma huella. Tal vez por eso, Marcaide enfocó su siguiente proyecto bajo esta premisa. Montó el colegio ideal y, a continuación, soñó el barrio ideal. Un desarrollo de 300.000 metros cuadrados en Paterna bajo un concepto inmobiliario —urbanismo circular— poco común. Desde su puesta en marcha en 2016, ese proyecto de barrio-eco o de miniciudad inteligente ha sido reconocido como ejemplo de sostenibilidad dentro y fuera del país, mientras otros competían por vender casoplones a venezolanos.

Foto: Tres grúas sobre una promoción española de viviendas. (EFE)

Estos primeros proyectos nacieron bajo el cascarón de Zubi Labs, la plataforma creada para canalizar sus inquietudes de impacto con Valencia como epicentro. Ahora ya aglutina más de una docena de iniciativas, donde Marcaide hace de socio o cofundador, pero nunca de primer ejecutivo, como es el caso de CoCircular, empresa enfocada a dar una segunda vida a los escombros generados por el sector de la construcción. Porque no todo lo interesante para emprender tiene que ser tecnológico, aunque las nuevas herramientas digitales permitan hacer cosas de forma diferente.

Pero hay más. La situación de pandemia y su inminente 'exit' en Flywire (todavía es accionista) han abonado el nacimiento de Zubi Capital. Las dificultades financieras de empresas poco bancarizadas (por lo general 'start-ups') le animaron a crear un fondo de deuda para acompañar a emprendedores e inversores. Primero lo ha hecho con recursos propios, pero la idea es gestionar también dinero de terceros para ese fin. No es el primero en el sector financiero con un producto similar, pero sí el único hecho a sí mismo como emprendedor y luego como inversor de impacto.

Casi un tercio del Ibex capitaliza por debajo de los 3.000 millones de euros. La gloria del selectivo lleva más de una década estancada, con honrosas novedades como Merlin o Cellnex. Lo extraordinario pasa casi siempre fuera de nuestras fronteras, incluso cuando algún español es protagonista. Y, si no, que se lo pregunten a Iker Marcaide. A finales de febrero, la compañía fundada por este valenciano de adopción en 2009 (primero Peertransfer, ahora Flywire) remitió un borrador a la SEC para formalizar su salida al Nasdaq a una valoración de 3.000 millones de dólares.

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