MARIANO RABADÁN, PRESIDENTE DE INVERCO

"No veo a nadie con intención de crear una asociación paralela a Inverco"

Mariano Rabadán, presidente de Inverco, cree que el partícipe español debe volver a entender que para conseguir mayor rentabilidad debe asumir más riesgo

Foto: Mariano Rabadán
Mariano Rabadán

El sector de los fondos de inversión tiene motivos para volver a pisar con paso firme. Más de 16.500 millones de euros de entradas netas en estos productos hasta mayo -una cifra que supera en 2,5 veces el registro de los cinco primeros meses de 2013- hablan por sí solas. Desde la patronal Inverco, su presidente Mariano Rabadán no oculta su entusiasmo: "Hemos pasado lo peor y parece difícil que vaya a volver a pasar". Tras veinte años al frente de la asociación, Rabadán mira esperanzado al futuro, cree que los bancos están ofreciendo a sus partícipes productos de calidad y no considera que haya "una corriente crítica hacia la labor de Inverco".

P: El momento para los fondos difícilmente podía ser mejor

R: Eso es muy cierto. Estamos viviendo un momento dulce después de una travesía por el desierto que ha durado cinco años. 2008 y 2009 fueron durísimos, no hay precedente histórico. A nivel internacional también fue importante, pero nosotros nos encontramos con dos circunstancias. Todos los mercados estaban mal, pero es que encima en España los inversores son muy conservadores y los bancos y cajas necesitaban a toda costa liquidez. Con los mercados cerrados y los partícipes queriendo salir de ellos, el único activo que realmente fue líquido en ese periodo fueron los fondos de inversión. Los fondos de inversión respondieron al cien por cien y no hubo ni un reembolso que no se realizara.

P: ¿Ha cambiado en algo la mentalidad inversora?

R: Hay un carácter cíclico en la postura de los inversores, aunque en España siempre han sido muy conservadores y eso no se cambia de la noche a la mañana. El inversor prefiere seguridad y liquidez a rentabilidad. Por eso gustan los depósitos bancarios. Seguridad teórica y liquidez, pero menos rentabilidad.

P: Vamos, que persiste el perfil conservador…

R: Estructuralmente va a costar mucho que el inversor tome decisiones de mayor riesgo. No obstante, ya se ha dado cuenta de que hay una relación rentabilidad – riesgo. Como las rentabilidades sin riesgo son tan bajas que ni están cubriendo la inflación, quien quiera obtener un plus no va a tener otra que pasarse a instrumentos mixtos o de renta variable. Buena parte del dinero que está entrando en fondos ya no va a fondos de renta fija ni garantizados y eso es muy importante. Antes eran alternativa la deuda pública y los depósitos.

P: ¿Qué debe hacer la industria para mantenerse en el buen camino?

R: Hay varias palancas que se pueden destacar. La más importante, mantener la calidad del producto. Los fondos son sencillos y fácilmente comprensibles. Un vehículo transparente para el inversor, donde se conocen rentabilidades históricas, comisiones, carteras… Por otro lado, los fondos se han reforzado por su liquidez y la gente aprecia mucho el poder entrar y salir de ellos con facilidad. En tercer lugar está la fiscalidad de los fondos, que permite pasar de un fondo a otro y cambiar de estrategia sin anticipar el pago de impuestos.

P: ¿El éxito o fracaso de los fondos depende exclusivamente de los bancos?

R: En toda Europa es así, no tanto en Estados Unidos, donde existen redes de distribución propias. Hay una simbiosis grande y si no tienes el apoyo de las entidades promotoras el sector no tiene posibilidades serias de desarrollarse.

P: ¿Y, en su opinión, los bancos están vendiendo un producto de calidad?

R: Absolútamente. Con el sistema de traspasos no podría ser de otra forma. Si no tienen cuidado con lo que venden perderían sus clientes para cualquier relación posterior. Por otro lado, la normativa europea Mifid I y Mifid II exige unas reglas de transparencia para estos agentes.

Los fondos de rentabilidad objetivo son un calco de los garantizados, pero desplazan el riesgo al partícipe

P: ¿Quien invierte en un fondo de rentabilidad objetivo encuentra un producto de calidad?

R: Los fondos de rentabilidad objetivo son un calco de los garantizados, pero desplazan el riesgo al partícipe. La crítica puede ser que sean productos con gestión pasiva. Bueno, todo depende de cómo sea su estructura.

P: Pero en la casi totalidad de los casos la labor de gestión es mínima…

R: El debate entre qué es mejor, si la gestión pasiva o activa, está siempre sobre la mesa. A mí me gusta más la gestión activa con un valor añadido pero, dicho eso, a mí me parece que hay productos de gestión pasiva que son excelentes. Por ejemplo, un ETF puede servir para muchos objetivos. Al final cada uno aprecia el valor del producto según le va.

P: ¿Dada la reputación de algunos bancos, teme que se vendan fondos con malas prácticas?

R: Nosotros estamos en permanente contacto con la CNMV. Ejemplo de ello han sido los avisos a los partícipes que pasaban de fondos garantizados a fondos con rentabilidad objetivo. Hemos avisado de que no había garantía, algo que, en esencia, ningún fondo salvo los garantizados la tienen. Los partícipes saben que ellos son los que soportan el riesgo del mercado. Esto no tiene nada que ver con unas preferentes que, en mi opinión, han sido, fundamentalmente, lo que ha manchado la reputación de algunos bancos. En este sentido, la culpa fue, sobre todo, de las cajas de ahorros que no hicieron sus deberes y hoy están prácticamente disueltas.

Dicho esto, si estás colocando un fondo de renta variable emergente pues no deberías colocárselo a cualquier cliente. Sin embargo, en un rentabilidad objetivo no veo demasiados problemas. Los partícipes lo saben, los fondos tienen liquidez, pero también riesgo.

P: ¿El inversor se ha malacostumbrado con los extratipos de productos como los depósitos?

R: El ahorrador se acostumbró a subastar su dinero en una guerra feroz de los bancos. Por un lado no se ha fiado de los productos financieros y con esa actitud ha tenido una retribución excesiva. Ahora se encuentra con que esta bicoca ya no existe y si quiere ser conservador debe asumir que la rentabilidad será más baja. Si a ello le añade que se el inversor se ha vuelto totalmente desconfiado...

P: ¿Cree que deberían lanzarse a productos con más riesgo?

R: No, para nada. Hace muy bien. No tenemos por qué ser norteamericanos e invertir el 50% en bolsa. ¿Por qué? Estamos demasiado lejos de eso, pero ya iremos entrando, aunque, insisto, nosotros no llegaremos nunca a ser norteamericanos.

P: ¿Qué nos falta para ello?

R: Que somos españoles. Sería mejor que nos expusiéramos un poco más. Ahora mucha gente tiene problemas de sobrepeso y, posiblemente, es porque hasta hace muy poco se ha pasado mucha hambre en este país. El español es un tipo de extremos.

P: ¿En diez años seremos inversores volcados en renta variable?

R: Yo, desde luego, no apostaría por ello. Si llegásemos a niveles del 20% o 25% de inversión en fondos de renta variable me daría por satisfecho. Todavía en España la cultura de renta variable y riesgo en España no existe… Y lo mismo no la queremos aprender. El problema es que luego pedimos que no haya riesgos y tener una rentabilidad alta.

P: Para un perfil de riesgo medio, ¿qué tipo de producto recomendaría?

R: Fondos mixtos de renta fija o renta variable, siempre pensando en el medio plazo. Si el cliente es más joven y no va a disponer de ese dinero, un mixto de renta variable es una buena opción.

Hay que crear una conciencia de ahorro previsión; en España no la hay

P: ¿Qué cree que hace falta para desarrollar los planes de pensiones privados?

R: Lo primero, crear una conciencia de ahorro previsión. No la hay en España y las encuestas arrojan datos sorprendentes. Si preguntas si es necesario que exista un sistema público de pensiones, la mayoría de la gente responde que sí. Si les preguntas si la pensión que va a cobrar será suficiente para mantener su poder adquisitivo, la mayoría responde que no.

Esta dualidad existe y entonces llega la tercera pregunta: ¿cree que debe ahorrar para su jubilación? La respuesta general es sí, pero el problema es que la gente luego te responde que no lo está haciendo. Unos no tienen capacidad de ahorro y otros alegan que son demasiado jóvenes o demasiado mayores.

P: ¿Luego el problema son meras excusas?

R: El problema es que la Seguridad Social no informa a los futuros pensionistas de cuánto va a ser su pensión. Ahora no se sabe. Hay un compromiso de que una vez al año irá informando de forma orientativa sobre su previsión de pensión ajustada con tasas de inflación. Con ese dato la gente sabrá cuánto va a cubrir de su sueldo y cuánto tendrá que ahorrar. Va a servir para facilitar la conciencia del problema.

P: ¿Qué opina de la corriente crítica hacia Inverco?

R: No creo que sea tan evidente como se apunta. 

P: ¿Cree que podría aparecer una asociación paralela a Inverco?

R: El asociacionismo es libre en este país. En nuestro sector no va a ser fácil porque tendría que ser a base de miembros que se fueran de la asociación y no veo a nadie con interés por marcharse de Inverco. No veo a nadie con intención de crear una asociación paralela. Hubiera podido ocurrir con los grupos extranjeros en su día, pero los integramos en nuestra asociación. Siempre tenemos voluntad de sumar.

P: Tras veinte años desde ese sillón, ¿cómo se ve la asociación?

R: Plenamente asentada. Ha sido mucho trabajo para llegar hasta aquí, pero creo que lo hemos hecho en la buena dirección. Ahora incluso hemos ampliado nuestra sede.

P: Permítame una curiosidad, ¿por qué no hay ordenador en su despacho?

R: El ordenador es muy útil pero, al mismo tiempo, te complica un poco la vida. Naturalmente, el ordenador y mis instrumentos los tengo en mi casa, pero en el despacho a mí casi me estorba. Mi función no es hacer estadísticas o estar enviando mensajes, es preparar reuniones, hacer contactos con los ministerios, llamadas telefónicas…

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