¿Está pensando en regalar esta Navidad un bolso de Gucci o un reloj de Rolex? Estos artículos de lujo escapan habitualmente del común de los mortales, pero existe la opción de conseguirlos a precios más asequibles gracias a la proliferación de la segunda mano. Hermès, Louis Vuitton, Dior... casi todas las grandes marcas cuentan ya con iniciativas de este tipo, democratizando el acceso a sus exclusivos productos.
Gucci tiene su propia plataforma de segunda mano en España. Se llama Gucci Vault y vende productos vintage o que ya han sido utilizados por otros clientes, incluyendo alguno de sus icónicos bolsos, aunque solo en eventos especiales. Es la propia firma italiana la que selecciona y restaura los artículos para asegurar su calidad. Otras marcas, como Chanel o Hermès, tienen en funcionamiento propuestas similares.
La británica Mulberry muestra un planteamiento diferente. A través de Mulberry Exchange, permite que sus clientes revendan los bolsos a cambio de créditos para futuras compras en sus tiendas, asegurándose que el dinero se queda en sus cuentas. Después los vende a través de sus propios establecimientos a nuevos consumidores. Prada también tiene una propuesta diferencial: su línea Re-Nylon para vender productos hechos con nailon reciclado. Aunque también es algo más tradicional y en algunas de sus boutiques cuenta con un mercado de segunda mano para sus icónicos bolsos.
En el mundo de los relojes, Rolex es quizás la marca de lujo más reconocida. En su caso, ofreces piezas de segunda mano a través de su red de distribuidores autorizados. Igual que Cartier, que también comercializa de esta manera joyería usada y anillos. O Tiffany & Co, que tiene una presencia en este mercado a través de tiendas especializadas y plataformas online en las que venden productos de la marca que eran propiedad de otros clientes.
Atraer nuevos clientes
Estas iniciativas "les permite acceder a nuevos segmentos de clientes que, de otra manera, no podrían adquirir productos de primera mano", explica Onstrategy en su informe sobre el recommerce, el concepto en inglés que hace referencia al mundo de la segunda mano. Además, explica que "fortalece la percepción de la marca como responsable y comprometida con el medioambiente, lo que aumenta la lealtad del cliente".
Pero hay otro aspecto importante: la lucha contra las falsificaciones. Las copias de sus productos les hacen perder millones de euros al año y, al acercar la moda de lujo a consumidores con el bolsillo menos ostentoso, les permite recuperar parte de esos ingresos. Por su parte, el cliente tiene la garantía de que el producto mantiene los estándares de calidad que ofrecen estas marcas.
"Les permite acceder a nuevos segmentos de clientes que, de otra manera, no podrían adquirir productos de primera mano"
Antes podían encontrarse algunos de estos productos en plataforma de segunda mano, como eBay o Milanuncios, pero existía desconfianza por si se trataba de falsificaciones. Por este motivo, a diferencia del mercado masivo, "el recommerce de lujo se centra en garantizar la procedencia y el estado impecable de los productos, lo que refuerza la confianza del comprador en este tipo de transacciones", manifiesta la socia de OnStrategy España, Teresa de Lemus.
Aunque lo cierto es que la legislación también está empujando a las compañías a transitar por el camino de la sostenibilidad. No es una moda pasajera, sino que existen normativas, como la Directiva de Residuos de la Unión Europea o la Ley de Residuos y Suelos Contaminados en España, que establecen metas que las empresas deben cumplir, convirtiendo al recommerce en una estrategia clave para evitar sanciones.
En el caso concreto de la normativa española de Residuos y Suelos Contaminados, se fijan metas claras para las empresas. Especialmente en sectores como el textil y la electrónica, que deben aumentar la reutilización de sus productos en un 5% para 2030. "El cumplimiento de las normativas ambientales está obligando a las marcas a replantearse su modelo de negocio, y el recommerce se presenta como una solución clave", ratifica De Lemus.
Más allá del lujo
Así se explica que no solo el gran lujo haya derribado la puerta del comercio de segunda mano. También lo han hecho otras marcas que venden productos a precios más populares. El ejemplo más claro es Inditex, que hace casi un año lanzó en España Zara Pre-Owned, que ofrece servicios de compra-venta, reparación o donación de las prendas de la tienda insignia de gigante textil. Es algo similar a lo que hace H&M a través de su plataforma Sellpy.
Más allá de la ropa, Ikea tiene la plataforma que lanzó a comienzos de septiembre, hace apenas dos meses, para comprar, vender, intercambiar y donar muebles y complementos de la multinacional sueca. Es un proyecto piloto que está desarrollando en Madrid y Oslo, por lo que los españoles están entre los privilegiados que pueden disfrutar de este servicio para esta Navidad. O Decathlon, que ofrece productos reacondicionados o con pequeñas imperfecciones a precios más bajos.
Se prevé que el mercado global de la ropa de segunda mano crezca once veces más rápido que el sector de la moda rápida para 2025
Incluso Amazon cuenta con Amazon Renewed, con un catálogo de dispositivos electrónicos, desde teléfonos móviles a ordenadores portátiles, reacondicionados y certificados para funcionar como nuevos. Además de Amazon Warehouse, que se dedica a vender artículos devueltos o ligeramente dañados a precios más bajos. Y Open Box, que agrupa artículos que han sido abiertos, pero que no se han utilizado en gran medida.
Con todas estas iniciativas ya en marcha, se prevé que el mercado global de la ropa de segunda mano crezca once veces más rápido que el sector de la moda rápida para 2025. OnStrategy estima que alcanzará los 64.000 millones de dólares (60.400 millones euros) en los próximos cinco años, mientras que la moda rápida llegará a los 44.000 millones de dólares (41.500 millones de euros).
¿Está pensando en regalar esta Navidad un bolso de Gucci o un reloj de Rolex? Estos artículos de lujo escapan habitualmente del común de los mortales, pero existe la opción de conseguirlos a precios más asequibles gracias a la proliferación de la segunda mano. Hermès, Louis Vuitton, Dior... casi todas las grandes marcas cuentan ya con iniciativas de este tipo, democratizando el acceso a sus exclusivos productos.