OFRECIDAS POR BANCOS Y GRANDES SUPERFICIES

Descuentos, regalos… ¿qué esconde la letra pequeña de las tarjetas sin vinculación?

Se las ofrecerán en un aeropuerto, estación de tren o centro comercial. Son tarjetas de crédito con descuentos, promociones, regalos pero conviene conocer los pormenores de su 'letra pequeña'

Foto: Folleto con las condiciones de una tarjeta de crédito sin vinculación
Folleto con las condiciones de una tarjeta de crédito sin vinculación

La definición más técnica para denominarlas es tarjetas sin vinculación pero, posiblemente, se cruzará con ellas por la calle en un aeropuerto, una estación de tren o un centro comercial. La secuencia suele ser siempre la misma. Le abordarán -casi le asaltarán- y le ofrecerán una de estas tarjetas llenas de ventajas para sus usuarios. Descuentos en viajes, miles de puntos para cualquier promoción de turno, seguros, entradas vip, descuentos en grandes superficies y siempre, como seña de identidad, sin cambiar de banco y, en algunas ocasiones, sin comisiones. Sobre el papel todo son ventajas pero antes de contratar siempre conviene leer con detalle el folleto de estas tarjetas o, por lo menos, conocer sus puntos fundamentales. Sirva como ejemplo, a modo ilustrativo, el siguiente folleto de la popular Barclaycard.

1. Las comisiones por compras a crédito

No hay que olvidar que, más allá de todas las ventajas que se ponen sobre la mesa en un primer momento, nos encontramos ante una tarjeta de crédito. El principal beneficio para las entidades está en los intereses que cobran por financiar las compras. Estos vienen detallados, en buena parte de los casos, en un anexo de condiciones económicas en el que se indica el tipo de interés TAE que se exige a la hora de efectuar o aplazar compras o disponer de dinero en efectivo con cargo al crédito preconcedido.

El interés exigido para las compras a crédito con estas tarjetas no baja, en ningún caso, del 20%Según los datos recopilados por el portal de ahorro Kelisto, el interés exigido por las diez principales tarjetas del mercado no baja del 20%. En el caso de la tarjeta Visa Fnac, Eroski, BP, Carrefour y PayPal se sitúa entre un 21% y 22%, la Visa Ikea asciende al 23% y las tarjetas Visa Barclaycard y Barclaycard Oro lo sitúan en el 26,7%. Este importe es sensiblemente superior al interés que cobran los créditos al consumo de buena parte de las principales entidades que, en los últimos tiempos, han quedado fijados en niveles de entre un 7% y un 10% sobre el importe solicitado.

2. Las cuotas y comisiones de la tarjeta

Es otro de los grandes beneficios que reportan las tarjetas a los bancos. Las cuotas derivadas de la emisión o renovación de las tarjetas de crédito. En este caso, cada producto cuenta con unas condiciones totalmente distintas pero hay que tener especialmente presente la cuota de renovación de estos productos. Esta tasa se suele cobrar de forma anual, si bien en algunas circunstancias suele haber campañas promocionales que eximen al cliente de pagar esta cuota el primer año o, incluso, en todos los sucesivos.

En este apartado también es habitual que se detallen las cuotas que se aplicarán en el momento de disponer de efectivo en cajeros, las comisiones por demora en el pago (se suele aplicar una cuota fija por los trámites de reclamación de impagos y comisiones variables por el tiempo de demora) y las tasas por cambio de divisa, al utilizar la tarjeta fuera de España.

3. Responsabilidad en caso de robo o pérdida

La creencia generalizada es que las tarjetas están cubiertas por un seguro de protección de pagos en caso de que se demuestre su robo o falsificación con la pertinente denuncia. En la práctica suele ser así, pero no todas las entidades eximen al cliente de responsabilidad en uno de estos supuestos. Hay bancos en los que los primeros 100 o 200 euros corren a cargo del usuario, en caso de que haya sufrido un robo o duplicado de su tarjeta, aunque aporte una denuncia.

Y todo ello en caso de que se demuestre que no ha habido negligencia por parte del usuario. Esto es que la sustracción podía haber sido evitable. Este aspecto, que puede parecer baladí, suele ser uno de los puntos que más inconvenientes trae a posteriori a la hora de reclamar los hechos con la entidad de turno.

4. Duración del contrato

Por regla general, los contratos de las tarjetas de crédito son de duración indefinida. Es una consecuencia lógica que aplican las entidades para seguir cobrando año tras año, por regla general, las cuotas de renovación de las mismas. Es muy poco frecuente encontrar productos con una duración de contrato determinada, pero siempre conviene ver cuál es el plazo que asumimos a la hora de contratar.

Al mismo tiempo, conviene tener presente si la ruptura del contrato acarrea alguna penalización antes de un tiempo determinado. Por regla general no hay peaje alguno para desvincularse del producto.

5. Los descuentos y promociones

Eche cuentas. Muchas de estas tarjetas llegan a acuerdos con gasolineras, cadenas de electrónica, supermercados, plataformas de gestión de entradas... Como en todo, nada es desdeñable pero los expertos recomiendan que este argumento sea el último por el cual se contrate uno de estos productos. 

En este sentido, desde Kelisto insisten en tener en cuenta que "el uso de las tarjetas como revolving puede traernos problemas, sobre todo si fijamos una cantidad fija de pago mensual. Si tomáramos esa decisión y la cifra a pagar fuera muy baja, corremos el riesgo de que la cantidad que abonamos cubra los intereses y muy poco capital pendiente, por lo que la deuda se prolongaría en el tiempo". 

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