BBVA, BANKINTER O LA CAIXA YA LOS ESTÁN LANZANDO

La banca que viene: los nuevos sistemas que marcarán la forma de pagar en el futuro

Quedarse sin dinero suelto, olvidar la cartera en casa o no saber dónde está la oficina más cercana del banco de turno. Son problemas del día

Foto: La banca que viene: los nuevos sistemas que marcarán la forma de pagar en el futuro

Quedarse sin dinero suelto, olvidar la cartera en casa o no saber dónde está la oficina más cercana del banco de turno. Son problemas del día a día que dentro de muy poco tiempo serán historia. La tecnología avanza a pasos agigantados, a medida que se implantan los teléfonos inteligentes o smartphones. En poco tiempo el "drama" de que le roben la cartera se cambiará por el "drama" de que le roben su teléfono móvil, ya que estos aparatos están llamados a sustituir la tarjeta de crédito física y desde ellos se van a poder hacer la gran mayoría de gestiones bancarias que hasta hace poco tiempo le obligaban a pasar por la ventanilla bancaria.

Los principales bancos españoles están apostando por la implantación de aplicaciones tecnológicas que faciliten el pago a través de los teléfonos. Esta es la principal utilidad de la tecnología bancaria que viene, pero no es la única. Para empezar hay que entender cómo funciona. El sistema NFC (Near Field Communication) es la tecnología inalámbrica en la que se basa el futuro de los pagos móviles. No es ni mucho menos nueva. Ya se puede encontrar en los tornos para acceder al metro o en los sensores magnéticos para la apertura de algunas puertas. Es un sistema de transmisión de datos a alta velocidad que tiene el inconveniente de contar con un alcance limitado de apenas 20 centímetros.

Para pagar eche mano del móvil

Este sistema se aplica para los medios de pago contactless o, dicho de otra forma, el acto de acercar una tarjeta o un teléfono a un terminal y realizar el pago automáticamente. La penetración de este sistema es incuestionable. Los estudios de Visa y MasterCard hablan de ritmos constantes de crecimiento en número de usuarios del 20% anual. Los bancos se frotan las manos por dos motivos: puede ser la vía para reactivar el uso de las tarjetas de crédito (según el Barómetro Anual de las Tarjetas en España de MasterCard el pasado año se redujo otro 6% después de cinco años en el dique seco) y también como incentivo para que la gente contrate productos a través de aplicaciones móviles (según un estudio de Mobile Market Association un 20% de los clientes ya utiliza esta vía).

Hace unas semanas, buena parte de las entidades españolas desfilaron por el Mobile World Congress de Barcelona presentando sus nuevos sistemas y poco a poco éstas van viendo la luz. BBVA ha lanzado a principios de mes su plataforma BBVA Wallet, una aplicación descargable en el teléfono móvil que permite a los clientes geolocalizar cada uno de los pagos que realicen y ofrece la posibilidad de financiarlos en el acto. Para utilizarlo, el usuario puede contratar una nueva tarjeta recargable virtual o vincular sus tarjetas existentes. A todos los clientes se les facilita un adhesivo que instalar en el teléfono con el que podrán pagar en los establecimientos con tecnología contactless.

Los bancos encuentran dos grandes ventajas en los sistemas de pagos móviles: reactivar el uso de las tarjetas de crédito y también como incentivo para que la gente contrate productos a través de estas víasLa Caixa también apuesta por estos sistemas después de lanzar a finales del pasado año con el apoyo de las tres grandes operadoras un sistema de pago móvil que llegará al 80% del mercado. Desde la entidad insisten en la seguridad de esta aplicación, ya que los datos de las tarjetas vinculadas están encriptadas en la tarjeta SIM del teléfono. El banco catalán creó a mediados del pasado año una alianza junto con Banco Santander y Telefónica para desarrollar negocios digitales. Desde la firma presidida por Emilio Botín tampoco se quedan a la zaga y están utilizando su ciudad financiera como banco de pruebas del pago a través de tecnología NFC.

Por último, Bankinter también está ultimando una aplicación de pagos, que todavía no está bautizada y que se lanzará al mercado a lo largo del segundo trimestre de este año, al margen de las principales operadoras telefónicas. El cliente se descargará un programa en su teléfono en el que debe registrar sus tarjetas. Una vez lo haga, cada vez que realice una operación se genera una tarjeta virtual única que desaparece una vez se pague.

Bancos y operadoras están condenados a entenderse y agilizar los trámites para lanzar sus aplicaciones de pago al mercado. Todo ello, a la vista de que Google ha anunciado una alianza con MasterCard para lanzar una tarjeta de débito de prepago. El buscador aspira a ser un canal para realizar sus transacciones y a cobrar una tasa a las entidades por aceptar sus tarjetas en los móviles de sus clientes.

Dividir la cuenta ya no será un problema

Los pagos móviles no son el único argumento que hay tras estos avances tecnológicos. Desde La Caixa también están trabajando en la implantación de sistemas de pago persona a persona (P2P). El pasado mes de enero lanzó una aplicación para realizar estos pagos mediante códigos QR (escaneables a través de un teléfono).

¿Y para qué puede servir? Si varias personas están en una cena y quieren dividir la cuenta no tendrán que cambiar dinero y calcular cómo distribuirlo. Quien vaya a pagar generará un código con el importe de la cuenta y el número de personas entre las que se divide. Dicho código se envía a los comensales, que pueden ingresar directamente su parte en la cuenta de quien vaya a abonar el pago. Este es sólo un ejemplo, pero el sistema de pagos persona a persona ofrece soluciones para un buen número de situaciones cotidianas.

Google Glass para localizar su banco

Y si tiene que localizar cuál es su entidad más cercana la solución es Google Glass. A pesar de que su implantación es todavía muy limitada, los bancos ya se preparan para ofrecer soluciones aprovechando esta tecnología. Ejemplo de ello es la geolocalización de oficinas con este aparato. El cliente podrá mirar a su alrededor y saber a qué distancia está cada sucursal.

Es el llamado wearable banking (banca que se lleva) y que también se desarrolla en los relojes inteligentes que fabricantes como Samsung o LG han lanzado al mercado en los últimos tiempos. En Estados Unidos son varias las entidades que están realizando pruebas piloto con aplicaciones que se conectan con la cuenta bancaria del cliente y que le ofrecen información en tiempo real sobre los valores en los que actualmente está invertido.

Estos son algunos de los sistemas que vienen y que, en muchos casos, ya son una realidad. En común, facilitar la relación entre bancos y clientes y crear nuevas formas de pago con las que los bancos pretenden explorar nuevas vías de negocio. Tal y como reconocen distintos responsables de negocio de las principales entidades españolas, “las monedas tienen los días contados”.

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