EL ÁREA ÚNICA DE PAGOS LLEGARÁ EL 1 DE FEBRERO

Sepa qué es la SEPA: las cinco claves para conocer si cobrará su nómina de febrero

Quedan menos de 50 días para que entre en vigor la iniciativa Single Euro Payments Area (SEPA) que persigue la creación de un mercado único de pagos

Foto: Sepa qué es la SEPA: las cinco claves para conocer si cobrará su nómina de febrero

Febrero es sinónimo de entrada en vigor de la iniciativa Single Euro Payments Area (SEPA, por sus siglas en inglés), que responde a la creación de un mercado único de pagos en euros. El proyecto, que se establecerá en los 28 países de la Unión Europea además de en Islandia, Liechtenstein, Noruega, Suiza y Mónaco, pretende instaurar un sistema en el que los particulares y las empresas podrán realizar transferencias en toda Europa de forma rápida, segura y en igualdad de condiciones. Sin embargo, la adaptación al nuevo sistema planteaba problemas para las empresas, que estaban obligadas a adaptarse a contrarreloj antes del 1 de febrero para poder seguir haciendo frente a sus pagos a empleados y proveedores. No obstante, la Unión Europea ha decidido prorrogar seis meses el plazo para aplicar los nuevos preceptos bancarios. A continuación, las respuestas a las principales preguntas que plantea la implantación del SEPA.

1. ¿Cuándo surge el proyecto SEPA?

La iniciativa no es ni mucho menos algo nuevo. El concepto de zona única de pagos ya resuena en el Viejo Continente desde 1990, cuando las autoridades europeas publicaron distintos informes sobre el tema. A pesar de que el euro comenzó a circular por buena parte del continente a comienzos del año 2002, la fase de migración para crear una zona de pagos única dio comienzo en el año 2008 en lo referente a las transferencias y en 2009 a los adeudos. La fecha tope que se estableció para implantar plenamente el sistema es el 1 de febrero de 2014. Según apuntan los expertos, el calendario no debería estar sujeto a prórroga alguna.

La pregunta surge por sí sola. Si se sabía con tanta antelación que la llegada del SEPA era inminente, ¿por qué no se ha acelerado la adaptación y ahora hay riesgos, principalmente para las pequeñas y medianas empresas? Aunque parezca sorprendente, no hay una respuesta concreta. “Puede haber sido una cuestión política en la que los gobiernos han atendido a otras cuestiones más relevantes. También puede ser bancaria en la que han primado otros problemas que tenían las entidades. Para qué iban a invertir en algo que no se sabía muy bien qué iba a aportar”, señala Francisco Javier Espejo, gerente de la consultoría financiera El Traside.

José María Buey, responsable de productos para empresas de Deutsche Bank para la región EMEA, comparte la opinión de que faltaban incentivos, pero también cree que algo de culpa corresponde al momento económico complejo que se ha vivido y el hecho de que hasta marzo de 2012 la regulación europea no determinó una fecha tope (1 de febrero) para implementar el nuevo sistema.  

2. ¿Cuáles serán sus características?

El objetivo de la SEPA es eliminar las diferencias entre pagos nacionales y transfronterizos. Esto atañe fundamentalmente a tres operaciones bancarias comunes: domiciliaciones, transferencias y pagos con tarjetas. Entre ellas, están los llamados adeudos directos, más conocidos como domiciliaciones bancarias que, hasta ahora, eran reguladas por cada país, donde se aplicaba una codificación diferente en cada caso. Los nuevos estándares SEPA van a cambiar el identificador Código Cuenta Cliente (CCC) de 20 dígitos, que pasará a regirse por el International Bank Account Number (IBAN) y el código de identificación bancaria (BIC) (ver gráfico adjunto).

Los adeudos directos se dividirán en dos modalidades: el SEPA Direct Debit B2C (operaciones básicas para efectuar cobros a consumidores, empresas y autónomos) y el SEPA Direct Debit B2B, donde deudor y acreedor tendrán que ser obligatoriamente empresas o autónomos y las operaciones estarán dotadas de una mayor agilidad y seguridad. Con esta nueva mecánica, el cliente se beneficiará, ya que se igualarán las comisiones entre operaciones nacionales y trasfronterizas y cualquier cargo que se le anote en cuenta necesitará de su previa aprobación.

En el caso de las transferencias, también deberán ser sustituidas por los estándares SEPA, que permitirán realizar pagos puntuales y masivos, así como pago de nóminas y pensiones entre cuentas con referencias IBAN. El plazo máximo de abono de estas operaciones será de un día hábil.

Para las tarjetas de crédito, la nueva fórmula está orientada a aportar mayor seguridad a las operaciones. El sistema de pago por esta vía está basado en el protocolo EMV, un estándar de la industria que implementa la seguridad del chip de las tarjetas y la obligatoriedad del código de identificación PIN.

Otro punto que se debe tener en cuenta es que a partir de ahora los recibos domiciliados deben estar recogidos en un contrato firmado por ambas partes. Dicho de otra forma, hasta ahora un contrato apalabrado entre ambas partes podía tener validez legal. Ahora sólo se aceptarán aquellos que se realizaron hasta octubre de 2009 y desde esa fecha la empresa en cuestión deberá tener un mandato por el que el deudor autoriza al acreedor a efectuar cargos por domiciliaciones. “Hasta ahora se podía devolver un recibo hasta 54 días después, ahora el plazo asciende a ocho semanas, pero si no existe este mandato alcanza los 13 meses. Esto supone un riesgo que tendrán que provisionar las empresas”, añade Javier Espejo.

3. ¿Cómo se va a articular el sistema?

Según lo establecido en el reglamento UE 260/2012, desde el próximo 1 de febrero todos los sistemas tendrán que ser adaptados al SEPA a excepción de aquellos países que no usen el euro como moneda corriente, ejemplo de Croacia, donde la implantación se prorrogará al 1 de octubre de 2016.

¿Es España el país que peor lo tiene para cumplir los plazos y llegar a tiempo a ese 1 de febrero? La respuesta es no, pero ya se sabe que mal de muchos… Según los últimos datos arrojados por el Banco Central Europeo, otros países como Alemania o Francia no están en mejor situación (ver gráfico adjunto).

4. ¿Qué beneficios reportará a empresas y particulares?

“Un austriaco podrá pagar desde la cuenta de su país su factura de teléfono francesa”. Este es el ejemplo gráfico que están utilizando los vídeos promocionales que los organismos europeos han lanzado en todos los idiomas comunitarios para dar a conocer y concienciar la trascendencia del SEPA. Es un simple eslogan, pero condensa la filosofía de este nuevo modelo: simplificar y unificar las operativas de pagos en un proceso para consolidar la estructura económica europea.

El problema llega con las pymes, donde lo más probable es que no se cumplan los plazos, algo que podría desembocar en que el próximo 1 de febrero los trabajadores no puedan llegar a cobrar sus nóminas al no poder realizarse las transferencias

Los beneficios son mayores a corto plazo para las grandes empresas, dado su grado de internacionalización, pero también son patentes en las pymes. En el caso de las primeras, tal y como apuntan desde Deutsche Bank, “conseguirán mayor eficiencia en los pagos y cobros transfronterizos, mayor control y gestión del riesgo, estandarización de los formatos de pago y verán cómo se reducen las diferencias entre las comisiones bancarias en Europa”. En cuanto a las segundas, desde la entidad creen que “aunque no se notarán los efectos en un primer momento, conseguirán hacer más eficientes los procesos electrónicos y se allanará el camino para futuros procesos de internacionalización”.

5. ¿Dónde residen los riesgos del SEPA?

A priori, el principal problema que tienen por delante parte de las empresas es que no hay tiempo material para adaptarse a este nuevo sistema. “De media, las pequeñas y medianas empresas están tardando del orden de 60 a 90 días en adoptar los nuevo parámetros”, apunta Francisco Javier Espejo. Quedan menos de 50 días para la fecha clave y, aunque apenas se ha hecho referencia a los problemas que puede acarrear el cambio de vía, nadie se atreve tampoco a asegurar que el trasvase no puede iniciarse con un descarrilamiento.

Los expertos aseguran que los bancos están preparados para el nuevo escenario y los cambios ya se han realizado con éxito. En el caso de las grandes empresas y la administración pública, si bien los preparativos todavía están en curso, se espera que estén completados a tiempo. El problema llega con las pymes, donde lo más probable es que no se cumplan los plazos, algo que podría desembocar en que el próximo 1 de febrero los trabajadores no puedan llegar a cobrar sus nóminas al no poder realizarse las transferencias oportunas en los nuevos estándares. El problema también viene del lado empresarial en caso de que no se puedan cobrar los pertinentes recibos y esto derive en problemas contables en los flujos de las compañías.

El profesor del IEB, Rodrigo García de la Cruz, considera que hablar de colapso es exagerado. “Estamos ante una especie de efecto 2000 que, de afectar, se centrará en las pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, las ventajas que se asentarán para implementar futuros sistemas de pago a través de plataformas como los teléfonos móviles suponen una ventana de oportunidad”.

Los riesgos también están muy presentes para el Banco Central Europeo (BCE), que el pasado mes de octubre no dudaba en dar un tirón de orejas generalizado al asegurar en un informe que sólo el 6% del tejido empresarial europeo había adaptado el sistema de domiciliaciones a los criterios SEPA.

El tiempo apremia y ya están empezando a aflorar las campañas informativas para concienciar de la situación. El Banco de España cuenta con una web informativa además de la propia página del SEPA. El contador está en movimiento y contemplar una prórroga más allá del próximo 1 de febrero no parece la opción más factible. “A partir del día 15 se culminarán el grueso de migraciones. Puede que en algunos países ambos sistemas se mantengan un tiempo, pero las autoridades europeas serán las que evaluarán el estado del sistema a mediados de enero”, señala José María Buey. Con prórroga o sin ella, lo que es seguro es que el SEPA dará que hablar a la espera de si, como pasó con el efecto 2000, todo queda en un susto o se cumplen los peores presagios.

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