VENDE SU PROYECTO CON PÉRDIDAS MILLONARIAS

Ence sale trasquilada de Uruguay: el 'apoyo' del Rey no fue suficiente

Ence abandona su proyecto estrella. La papelera informó ayer lunes de la venta de su planta en Uruguay, tres años después de haberse embarcado en una

Foto: Fabrica de celulosa de Ence en Pontevedra | Foto: EFE
Fabrica de celulosa de Ence en Pontevedra | Foto: EFE

Ence abandona su proyecto estrella. La papelera informó ayer lunes de la venta de su planta en Uruguay, tres años después de haberse embarcado en una inversión que estaba llamada a cambiar su dimensión como compañía, doblando su capacidad de producción anual hasta los dos millones de toneladas de celulosa. La española ha vendido sus activos a otros dos grupos papeleros, Stora Enso Oyj y Celulosa Arauco, en una transacción por la que ha tenido que provisionar 60 millones en los resultados del primer trimestre por el deterioro de los activos vendidos.

Ence ha tardado seis meses en poner fin a la complicada situación financiera que comprometió para el desarrollo de la planta de Uruguay, comprendido en el plan estratégico 2007-2011. Un crédito de 1.200 millones al que no podía hacer frente en el actual escenario de recesión, que también ha afectado significativamente al negocio del papel. La solución inicial prevista, buscar un socio que compartiera hasta un 49% del proyecto y, por tanto, la mitad de la abultada deuda, ha resultado insuficiente.

Ence necesitaba volver a encoger, apurada por el deterioro de su negocio, como demostraban los exiguos beneficios de 2008, y por las tensiones de liquidez, que le obligaron a pedir un crédito de 350 millones el pasado mes de abril para garantizar sus necesidades de circulante. En sólo seis meses, el consejero delegado apadrinado por Fernando Abril Martorell, el ex 'telefónico' Antonio Palacios, ha sometido a la papelera española a un lifting total, deshaciendo todo el camino andado en los dos últimos años.

El salto oceánico impulsado por el primer accionista (22,1%) y presidente, Juan Luis Arregui, ha resultado demasiado grande para la antigua Empresa Nacional de Celulosas. Incluso después de haber vencido el escollo a priori más importante, que provocó un conflicto diplomático entre los gobiernos de Uruguay y Argentina por la ubicación escogida por Ence y la finlandesa Botnia para sus plantas, proyectadas sobre la localidad portuaria de Fray Bentos, en la orilla charrúa de la desembocadura del río de la Plata.

La mediación real

Con Néstor Kirchner todavía al frente de la Casa Rosada, el mandatario argentino solicitó en pleno litigio vecinal la intermediación del rey Juan Carlos I para lograr una solución, dada la implicación de una compañía española, participada entonces en un 20% por los primos Alberto Cortina y Alberto Alcocer, amigos personales del monarca. Los servicios reales, difícilmente medibles, remaron a favor del proyecto de Ence, que logró el consenso de todas las partes cuando Arregui decidió desplazar la ubicación de la planta a Conchillas, a 200 kilómetros de Montevideo.

La desinversión de Uruguay deja a Ence en una situación más desahogada, teniendo en cuenta que ha cerrado el primer trimestre de 2009 con unas perdidas totales de casi 100 millones, incluyendo el coste de la salida del Río de la Plata. La papelera quedará libre del préstamo sindicado de 1.200 millones suscrito en abril de 2008 y recortará a cerca de la mitad su deuda corporativa, debiendo 385 millones a largo y 145 millones a corto. Arregui y los Albertos, otrora enfrentados en una carrera accionarial por controlar la compañía, respiran ahora un poco más tranquilos.

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