El cubo de Rubik para salvar a Sacyr

La 'Operación Itínere' es un cubo de Rubik. Una de las más rocambolescas que ha tenido lugar en la bolsa española en los últimos años, ya

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El cubo de Rubik para salvar a Sacyr

La 'Operación Itínere' es un cubo de Rubik. Una de las más rocambolescas que ha tenido lugar en la bolsa española en los últimos años, ya que implica traspasos de activos y de acciones entre un fondo de inversiones, una constructora, tres concesionarias y cuatro cajas de ahorro. Una operación en la que unos vuelven y otros se van. Juan Béjar se convierte, de nuevo, en el hombre fuerte de las infraestructuras en España. El cerebro de la creación de Cintra y su posterior salida a bolsa, así como el hombre que firmó la compra de BAA para Ferrovial, ha puesto la rúbrica sobre la compra del 100% de Itinere. Lo hace a precio se saldo a todas luces. Sacyr Vallehermoso, su dueño, intentó vender el 40% de las acciones en bolsa por unos 2.500 millones de euros a través de una OPV el pasado mes de abril, que el grupo constructor que preside Luis del Rivero valoró entonces en más de 6.000 millones a su filial.

Tiene múltiples piezas en juego y Béjar se erige en el engranaje que las ha hecho funcionar. La principal es la presencia de Abertis (La Caixa y ACS) comprandole activos de Itínere a Citigroup por 621 millones de euros. Ambos llevan meses de la mano. Salvador Alemany, presidente de Abertis, y Béjar pujaron hombro con hombro por el proyecto Turnpike en Pensilvania (EEUU) por más de 8.000 millones, con el respaldo de Criteria CaixaCorp, el hólding financiero de La Caixa. Sin embargo, aquella operación se derritió a finales de septiembre por las dificultades de financiación en plena crisis de crédito y las trabas administrativas. Ahora ya no está la caja catalana, pero sigue su participada Abertis.

Bajo la sombra de la mayor caja de ahorros española se encuentran las cajas vascas (BBK, Kutxa y Vital), que el pasado viernes comunicaban su intención de ejercitar la opción de venta de su 8% en Itínere por más de 570 millones de euros a Sacyr, un 66% por encima de los precios de mercado. Ese pago podía dinamitar las cuentas de la constructora hiciese lo que hiciese con la petrolera Repsol, de ahí que se optara por una fórmula mixta. BBK y Vital percibirán una compensación en especie, es decir, en títulos de Itínere que ahora pertenecen a Sacyr por valor de 214 millones de euros. La BBK que preside Xabier de Irala alcanza el 12% del capital desde el 5,3% anterior, aunque luego venderá hasta un 4,5% a Citigroup, a cambio de una vicepresidencia y el mantenimiento de la sede social en Bilbao. La guipuzcoana Kutxa sale mediante el pago en metálico de su 2,2% a 9,4 euros.

Es una operación con múltiples actores en juego que la figura e historial de Béjar ha logrado aunar. El fondo Citigroup Infraestructures que dirige, con 4.000 millones de euros en capital, lidera la OPA, como informó este diario el pasado 25 de septiembre. En octubre de 2004 inicia su nueva etapa al frente del fondo de infraestructuras de Citigroup, uno de los mayores vehículos de inversión del sector que competirá contra estructuras similares del australiano Macquarie o del estadounidense Goldman Sachs, a quien arrebató en 2006 los aeropuertos británicos de BAA.

El fondo, que tiene su base de operaciones en Londres y Nueva York, cuenta con Béjar, que trabaja en calidad de socio y codirector de gestión de activos para Citi, junto a Felicity Gates y un equipo de nueve analistas y gestores entre los que lideran Colin David Campbell y John-George N. Duthie-Jackson. Todos ellos se encuentran a las órdenes de Michael B.G. Froman, responsable de Citi Alternatives Investments (CAI). En 1992 fue nombrado director general en Ferrovial, hasta que en 1998 tomó los mandos de Cintra como consejero delegado. Béjar, además de la OPV de Cintra, cerró los mayores tratos del sector en su momento: la autopista 407 ETR (Canadá), Chicago Skyway, Indiana Toll Road y la TTC-35 (EEUU), así como BAA, entre otros.

¿Buenas noticias para Sacyr?

Con los 2.800 millones de euros que ingresa como parte de la operación, Sacyr debería haber obtenido ingentes plusvalías frente al entorno de 1.800 millones invertidos en comprar Europistas en 2006 y Empresa Nacional de Autopistas (ENA) en 2003, las dos piezas angulares que configuran el grupo de concesiones. Sin embargo, la realidad puede ser otra, ya que en realidad la constructora sólo traspasará el 53% de las acciones frente al 90% de los títulos que mantenía declarados ayer a la CNMV. El resto, el 37%, se reparte entre el pago en especie a las cajas vascas Vital y BBK, así como a la prenda que debe mantener por el crédito de 5.175 millones que financia su 20% en Repsol. Las plusvalías que le llueven en el mejor momento, cuando más le duelen las deudas que tiene contraídas con sus deudores, los bancos.

Sacyr podría volver a escuchar buenas noticias durante las próximas tres semanas. Por un lado, al quitarse de encima los activos de Itínere desaparecen 5.000 millones de euros de créditos asociados a esa presencia. Por otro, la posibilidad de que el sindicato bancario que le financia (que lidera Citigroup y Santander) afloje las condiciones del crédito de casi 5.200 millones que pesa sobre su 20% en Repsol y que mantenía atrapadas atrapadas sus acciones en Testa, en primer orden, y de Itínere, en segundo lugar. A partir del 1 de enero se activarían las nuevas condiciones del macropréstamo: euribor más 110 puntos básicos (pb), 10 pb por encima de lo que ha venido pagando en 2008, en total, unos 340 millones de euros. Sin embargo, el fuerte descenso en los tipos interbancarios previsto para el año que viene podría desahogar la soga que pesa sobre Sacyr. Es la hora de renegociar, pero con los ánimos más calmados.

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