Numerosos clientes de banca privada, atrapados en estructurados de Lehman

Si usted tiene un producto estructurado -se llamara bono, nota, autocancelable o algo así-  que le ha vendido su banco, mire en el folleto donde pone

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Numerosos clientes de banca privada, atrapados en estructurados de Lehman
Si usted tiene un producto estructurado -se llamara bono, nota, autocancelable o algo así-  que le ha vendido su banco, mire en el folleto donde pone emisor. Si es Lehman Brothers, usted tiene un problema muy serio. Porque lo que usted tiene en su cartera, en el fondo, es un bono de este banco de inversión que, como sabe todo el mundo, ha suspendido pagos. Es decir, no paga su deuda. Por tanto, lo que en teoría era un activo seguro ha perdido su valor. Se supone que, con el tiempo, todos los acreedores de Lehman recuperarán un porcentaje de lo que se les debe -ayer se hablaba del 60%-. Pero, de momento, no le queda más remedio que ponerse a la cola para intentar cobrar.

Según distintas fuentes del mercado consultados, hay muchísimos clientes en España, sobre todo de banca privada, con estructurados emitidos por Lehman en cartera. Casi todas las entidades de cierto tamaño tienen algún producto con exposición al banco norteamericano, pero los nombres que más suenan -no hay cifras oficiales y las entidades no confirman ni desmienten- son Banif, Crédit Suisse y Bankinter. Este último lanzó un estructurado a principios de año llamado Bono Fortaleza que ofrecía un 25% anual acumulativo, nada menos, si ING y Deutsche Bank subían respecto a la fecha inicial del producto.

Esta popularidad en los últimos años se explica porque ofrecían una rentabilidad potencial muy alta con un riesgo muy bajo (o incluso nulo)... y también porque dejaban unos elevados márgenes a la banca y no están bajo el manto de la directiva Mifid, es decir, las exigencias de información y de adecuación al perfil del cliente son menores. Estructurado es cualquier producto que ofrezca, por ejemplo, una rentabilidad del 10% si una acción o un índice supera el valor inicial en un plazo determinado. Los más sofisticados son los autocancelables (si se cumple la condición, pagan un cupón muy alto y vencen).

Los productos estructurados se componen de un bono con cuyos intereses se compra una opción que es la que aporta la rentabilidad en caso de que se dé la condición del producto. Cuanto más alto es el cupón que paga el bono, más rentabilidad puede dar el producto. Por eso, los de Lehman eran muy populares, ya que llevaba un año emitiendo bonos con diferenciales sobre el Libor de entre el 3% y el 5% debido a su pobre calidad crediticia. Así se explican fantásticas rentabilidades como el 25% que ofrecía el producto de Bankinter. Y también el éxito entre los clientes más agresivos de la banca privada.

Tanto éxito, que en muchos casos los bancos daban crédito al cliente para apalancarse en los productos, es decir, para invertir por cantidades muy superiores a su patrimonio. El problema, no siempre bien explicado por los bancos, es doble: por un lado, que estos productos tienen riesgo (¿a cuántos de ustedes no les dijeron Lehman no puede quebrar?); por otro, que ese riesgo no es del banco, sino directamente del cliente, y que el banco no ofrecía ninguna garantía. Con lo cual, esos inversores apalancados, además del problema de no poder recuperar el dinero, se van a convertir en morosos al no poder devolver el crédito. 

Invertir en deuda de Lehman de un año a esta parte era temerario, afirma uno de los profesionales consultados. De hecho, había entidades como Barclays que habían vetado a Lehman como contrapartida para los estructurados por el elevado riesgo que comportaba.

¿Qué pueden hacer los afectados?

¿Qué opciones tiene usted si se ha quedado pillado en estos productos? Es posible que alguna entidad decida graciosamente asumir la pérdida del cliente y responder con su patrimonio, con lo cual será el banco el que se la apunte en su cuenta de resultados. Pero no tiene ninguna obligación de hacerlo.

Ahora bien, algunos expertos consideran que depende de cómo se haya comercializado el producto y, sobre todo, de si se han explicado bien los riesgos. Habrá que ver qué dicen al respecto la CNMV y el Banco de España, afirma uno de ellos. Otra fuente es más agresiva: Si yo fuera un cliente, reclamaría y haría todo lo posible por recuperar el dinero. Gaesco apuntaba ayer a que se va a utilizar el fondo de 70.000 millones de dólares creado por 10 grandes bancos internacionales para rescatar la deuda de Lehman, incluidos los bonos estructurados, pero está por ver.

Por último, hay que dejar claro que el caso de los estructurados no es el mismo de los fondos garantizados, también afectados por esta quiebra puesto que muchas gestoras han lanzado fondos diseñados por Lehman. No obstante, en este caso el problema sí es del banco y no del partícipe, puesto que de la garantía responde la gestora del fondo, no el que ha diseñado su estructura. Además, en muchos casos -como el Santander- las gestoras han colateralizado esa contrapartida; es decir, han cubierto el riesgo de que Lehman no cumpla su compromiso. En ese caso, no hay ningún problema.
Finanzas personales
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