Todavía hay capital riesgo: Gómez Zubeldia y Lafita mueven el mercado en verano

No suelen hacer mucho ruido. Es más, prefieren desmarcarse de los cánones más publicitados del capital riesgo, aunque no por ello dejan de estar en la brecha.

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Todavía hay capital riesgo: Gómez Zubeldia y Lafita mueven el mercado en verano

No suelen hacer mucho ruido. Es más, prefieren desmarcarse de los cánones más publicitados del capital riesgo, aunque no por ello dejan de estar en la brecha. Así lo han demostrado este verano. La gestora de private equity Diana Capital ha cerrado la venta del 17% de Indal a Caja Duero. La entidad de ahorro castellano-leonesa ha pagado un total de 25 millones de euros por el paquete en esta compañía familiar de iluminación, además de adquirir otro porcentaje en manos del ICO que le permite llegar al 26%.

 

Con el mercado cerrado a cal y canto, esta firma de capital riesgo dirigida por Francisco Gómez Zubeldia, enfocada en empresas industriales familiares de tamaño medio, ejecuta la segunda desinversión de su cartera de participadas, después de haber vendido en 2007 su porcentaje del 23% en el fabricante de componentes Recyde al gigante nacional Cie Automotive (participada también por la firma de capital riesgo Ibersuizas).

 

De esta manera, la firma presidida por el histórico Alfredo Lafita, cuyo primer y único fondo está participado por Banco Guipuzcoano y Fortis a partes iguales, ha conseguido obtener una media de retorno a sus dos inversiones de cerca del 27% anual. En cartera quedan otras cuatro compañías, como la empresa de tratamientos Guascor, la productora audiovisual Veralia (15%), la comercializadora de aire acondicionado Lumelco (23%) y el fabricante de muebles tapizados Granfort.

 

Como en el caso de Indal o Recyde, todas las inversiones de Diana Capital se corresponden con el perfil de empresas familiares con una facturación en torno a 60 millones. Al menos para su entrada, porque como en el caso del fabricante vallisoletano de componentes de iluminación, tras los cinco años de alianza con el private equity, la compañía factura ahora 170 millones y dobla su ebitda de 2002.

 

Como ocurre en todas sus apuestas, Diana capital participa en minoría en las empresas donde invierte, donde sigue con el control la familia fundadora. Junto al mayoritario, la filosofía de inversión pasa por participar en el proceso de crecimiento de la compañía, generalmente con adquisiciones en el extranjero. En el caso de la luminaria, la familia Arias (en tercera generación) afrontó su salto a los mercados de Francia (3E), Portugal (Indalux) y Holanda (Industria) de la mano de su socio financiero.

 

Según las fuentes consultadas, Diana Capital recibió una oferta de compra por parte de General Electric durante su presencia en el capital de Indal. Sin embargo, el deseo de permanencia de la familia fundadora, así como el relevo de Mario Armero al frente del gigante industrial en España, dio al traste con la transacción. Ahora, Caja Duero recoge el testigo y el compromiso con una empresa local, compartiendo accionariado con la también castellana Caja Burgos, que posee el 13%

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