FERNÁNDEZ FERMOSELLE (PARQUESOL) Y LOSANTOS (RIOFISA)

Estos sí supieron salirse a tiempo

Naropa fue un monje budista conocido por desarrollar las Seis Yogas, o seis caminos para alcanzar la iluminación. Eso en lo que respecta al Karma. En

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Estos sí supieron salirse a tiempo

Naropa fue un monje budista conocido por desarrollar las Seis Yogas, o seis caminos para alcanzar la iluminación. Eso en lo que respecta al Karma. En lo que se refiere al business, Naropa también es el holding creado por la familia vallisoletana Fernández Fermoselle para invertir los cerca de 800 millones de euros que sacaron con la venta de su inmobiliaria Parquesol. Realizaron la operación en julio de 2006, en el momento alto del ciclo y al mejor precio posible. Pueden considerarse unos afortunados por ello. Igual que la familia Losantos (ex Riofisa). Tanto unos como otros supieron salirse a tiempo del ladrillo, con el zurrón lleno y justo antes de que llegara el ‘lobo’ de la crisis: “Soplaré, soplaré, y la casita derribaré”.

Vendieron sus compañías a un precio inmejorable y ahora no quieren aparecer ante la opinión pública como los ‘más listos de la clase’. No irán al Salón Inmobiliario, no hacen declaraciones y no quieren saber nada de esos intermediarios con gruesos catálogos de chollos inmobiliarios y otras bicocas que aparecen por sus oficinas.

“Los Fernández Fermoselle están retirados. Han delegado la gestión y no quieren saber nada del ladrillo. Alfonso es el único de los hermanos que se pasa de vez en cuando por las oficinas para saber cómo van las cosas”, explica una persona próxima a la familia. Los hermanos Fermoselle, Alfonso, Marcos, María Cristina y Ángel, se hicieron con las riendas de Parquesol tras el fallecimiento de su padre por leucemia en 1998. El pater familias, Marcos Fernández, era persona conocida e influyente en su ciudad natal, donde ocupaba la presidencia del Real Valladolid, y su muerte prematura marcó el devenir de los hijos.

Con poco más de treinta años de edad, próximos al budismo y con más inquietudes espirituales que materiales, los hermanos Fermoselle se tuvieron que encargar de la gestión la compañía. Lo hicieron durante casi una década hasta que en el año 2006 decidieron salir a Bolsa. La OPV tuvo lugar en mayo a 23 euros por título y unos meses más tarde, en julio, recibían una oferta de la constructora San José a 23,1 euros por el 51% del capital que aún estaba en su poder. Los Fermoselle soltaron lastre. Aceptaron la oferta de Jacinto Rey y se llevaron cerca de 800 millones.

Un dinero que han destinado a la creación de un holding familiar, Naropa Capital, y a varias sicavs: Betterway Investment (Alfonso), Sedana Inversiones (Marcos), Xuning Inversiones (Angel), y Confidence Investment (María Cristina). A través de Naropa Capital poseen más del 5% de Amper, han comprado la mitad del parque empresarial Chamartín Plaza de Madrid y andan detrás de activos inmobiliarios de poco riesgo en Portugal, Londres y París. Pero todo ello ‘sin mojarse’. Los hermanos Fernández Fermoselle se han desvinculado de la gestión patrimonial y se dedican a otras actividades menos pecuniarias tales que la colaboración con fundaciones de ayuda a enfermos de leucemia, viajar al Tíbet o incluso montar una editorial (Kailas).

Losantos, poeta y empresario

La evolución de Mario Losantos es un calco de la de los Fermoselle. El que fuera dueño y presidente de Riofisa, protagonista de uno de los grandes pelotazos de los últimos años, se hizo de oro con la venta de esta compañía a Colonial, operación que le retiró del mundanal ruido, que diría Fray Luis de León. Si hace unos años Losantos se dedicaba a llevar una compañía de centros comerciales, ahora está volcado en actividades más personales como la fundación que lleva el nombre de su padre. Persona profundamente religiosa, Losantos ha cambiado los Consejos de Administración por la poesía.

Su carrera profesional vino marcada por la muerte de su padre en 1999. Las circunstancias mandaban y él, sin haber cumplido los treinta y cinco años, se tuvo que poner al frente de Riofisa, una pequeña compañía con aspiraciones. En pocos años, triplicó, cuadriplicó, quintuplicó… el valor de la inmobiliaria. En julio de 2006 salió a bolsa, valorando la compañía en 818 millones de euros. Menos de un año después, en abril de 2007, Colonial lanzaba una OPA por el 50% que mantenía la familia Losantos. Portillo estimó que Riofisa valía 2.000 millones de euros. Aunque Mario Losantos no quería vender, parte de su familia política le presionó para que cediera a la propuesta. La oferta de Colonial era un caramelo.

“Mario se vio obligado a vender aunque no quería, pero también es cierto que vendió en el mejor momento”, comenta un allegado. Con cerca de 1.200 millones de euros en el bolsillo, Mario Losantos ha puesto tierra de por medio con respecto a los grandes negocios. Ahora toca cuidar el interior. “Es una persona extraordinaria, muy preocupado por los temas morales y que destacaba en los discursos, igual que su padre”, añaden. Ha creado un vehículo inversor, Allega Europea, con intereses en el sector eólico y solar, pero que por ahora no ha desarrollado gran actividad.

Sin embargo, los Fermoselle y los Losantos no son los únicos que han sabido escapar a tiempo del crash inmobiliario. Otros nombres son los de Juan Antonio Gómez Pintado, que vendió su compañía Agofer a la promotora Sando por 220 millones de euros en abril de 2007 y que ahora ha montado otro pequeño negocio llamado Vía Celere; o los Cercadillo Cuesta, que partieron peras con sus primos de Hercesa por cerca de 150 millones de euros allá por 2006 y que ahora han creado Cerquia; o el mismísimo Manuel Jove, sin lugar a dudas el más hábil de todos, que le vendió Fadesa a Fernando Martín por cerca de 2.000 millones de euros.

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