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Putin dinamita la vía diplomática: así cambia el relato de los mercados financieros
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Alta tensión en los mercados

Putin dinamita la vía diplomática: así cambia el relato de los mercados financieros

Tras semanas asumiendo que la tensión se resolvería con un conflicto menor, la ofensiva lanzada por Rusia sume a los mercados en una fase de elevada incertidumbre

Foto: Foto: EC.
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Con similar estruendo al que producían las bombas rusas que caían esta madrugada sobre territorio ucraniano, la ofensiva dictada por Vladimir Putin ha hecho saltar por los aires las visiones imperantes en los mercados sobre esta crisis.

La confianza imperante en que los daños económicos a los que se expondrían ambos bloques con un enfrentamiento abierto limitaría la fuerza del conflicto ha quedado seriamente dañada —si no totalmente liquidada— por los últimos movimientos: Rusia ha bombardeado Kiev (que se trate de ataques a objetivos concretos no lo hace menos grave) y Europa ha anunciado un paquete de sanciones sin precedentes.

El viraje que ha experimentado el sentimiento del mercado lo ejemplifican a la perfección los expertos del banco suizo Julius Baer. Si hace solo dos días indicaban que “una escalada en toda regla de la crisis de Ucrania sigue siendo poco probable, dado el daño económico que conlleva”, este jueves ya admitían que “una guerra en toda regla que involucre a Occidente no puede estar fuera de la mesa en este momento”. La práctica totalidad de las firmas de análisis se ven obligadas a rehacer sus relatos de manera similar.

La intensa volatilidad muestra que el mercado no contemplaba una situación tan extrema

Lo que tiene poco de sorprendente es la reacción inicial de los mercados: con abultadas caídas en las bolsas internacionales, en paralelo a un súbito encarecimiento de la energía (el petróleo Brent ya ha roto la barrera de los 100 dólares por barril, por primera vez desde 2014), mientras los inversores buscan refugio en activos como el ‘bund’, el oro o el yen japonés. La intensidad de los movimientos muestra, en cualquier caso, que los inversores no se habían posicionado para la situación extrema que este jueves ha empezado a configurarse.

Si estos movimientos encajan a la perfección en los que han enmarcado episodios de tensión geopolítica anteriores, el contexto económico general en el que se producen les confiere un potencial dañino superior. No en vano, la escalada de los precios energéticos (y de otras materias primas clave como el trigo) obliga a contemplar que las presiones inflacionistas que vienen golpeando a Occidente desde hace varios trimestres se mantendrán más tiempo de lo estimado. Capital Economics estima que la crisis ucraniana podría sumar hasta 1,5 puntos porcentuales a la inflación europea en 2022.

Foto: Vehículos militares en las calles de Donetsk esta madrugada. (Reuters/Alexander Ermochenko)

Aquí se abre una de las grandes incógnitas a las que se enfrentan ahora los mercados financieros: ¿esta situación acelerará el viraje de los bancos centrales y forzará un ciclo de subidas de tipos más intenso o, por su posible efecto negativo sobre el crecimiento, llevará a una postura más cautelosa? Las primeras reacciones de miembros del BCE apuntan más hacia la segunda opción y así parece haberlo asumido el mercado, que en ningún caso ha aumentado las subidas de tipos esperadas en Europa. Sin embargo, en Estados Unidos la situación es la contraria y las expectativas de endurecimiento de la política monetaria este año y el próximo han alcanzado niveles máximos.

Lo que parece fuera de discusión es que, en un contexto en el que la inflación se intensifica mientras menguan las perspectivas de crecimiento, los bancos centrales se encuentran con las manos atadas para respaldar la economía y los mercados financieros. “El margen de maniobra de los bancos centrales para hacer frente a este escenario, de cumplirse, es muy limitado, y eso es lo que realmente nos preocupa”, observan en Link Securities.

Sin el respaldo de los bancos centrales para financiarse en los mercados, algunos países pueden verse constreñidos para responder a las dificultades económicas a las que conduzca el conflicto (por ejemplo, el impacto en la renta de los hogares de precios más elevados de la factura eléctrica y los combustibles) con medidas de impulso fiscal.

Julius Baer cree que los temores pueden conducir a caídas de hasta el 10% en las bolsas

Obviamente, la gravedad de esta situación dependerá de cuánto se prolonguen las tensiones y qué intensidad alcancen, pero el mercado ya ha dejado de aferrarse al relato más optimista para contemplar que los riesgos son elevados. Es por eso que firmas como Julius Baer proyectan ya caídas de la renta variable de hasta el 10% en el corto plazo.

Tratar de adivinar cuál será el curso de los acontecimientos desde aquí es un ejercicio que puede resultar tan fútil como lo han sido las anteriores previsiones de que no llegaría la sangre al río. Cuando entran en juego los intereses políticos, las variables económicas quedan desplazadas —al menos en el corto plazo— a un papel secundario.

Sin la guía de estas, a los inversores solo les queda incertidumbre. “No se llegará al final de los impactos adversos de mercado hasta que puedan anticiparse con suficiente confianza los límites que va a alcanzar el conflicto y, por tanto, el alcance final de las sanciones económicas cruzadas y de las subidas en los precios de la energía”, observan en Macroyield. Y eso, en un momento en el que las propias bases del orden internacional parecen estar en cuestión, es mucho decir.

Con similar estruendo al que producían las bombas rusas que caían esta madrugada sobre territorio ucraniano, la ofensiva dictada por Vladimir Putin ha hecho saltar por los aires las visiones imperantes en los mercados sobre esta crisis.

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