Es noticia
Menú
La Fed dibuja su nuevo camino (y el de la política monetaria mundial)
  1. Mercados
  2. El Valor Añadido
Reunión de diciembre

La Fed dibuja su nuevo camino (y el de la política monetaria mundial)

El banco central estadounidense se enfrenta este miércoles a la difícil tarea de encontrar un equilibrio entre la necesidad de contener la inflación y de mantener el respaldo a la economía

Foto: EC.
EC.
EC EXCLUSIVO Artículo solo para suscriptores

La política monetaria mundial se adentra en el universo de las variantes. Casi dos años después de que la pandemia global forzara a los principales bancos centrales del mundo a desplegar casi al unísono una política de estímulos sin precedentes, las secuelas económicas del coronavirus, que aún sigue ocasionando estragos, están llevando a cada uno de ellos a perfilar sus propias hojas de ruta, con caminos en ocasiones incluso divergentes. Y esta semana se presenta como decisiva para esa nueva realidad.

Hasta seis bancos centrales de economías desarrolladas están llamados a dejar en los próximos días importantes pistas sobre cómo piensan lidiar con el complejo escenario actual de fuertes presiones inflacionarias y debilitamiento del crecimiento. Pero sin duda será la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) la que acaparará las mayores atenciones. No solo por la incuestionable preeminencia de la institución estadounidense frente a sus iguales, sino porque probablemente será la que se embarcará en una etapa más decisiva.

Después de iniciar, tras la reunión del pasado noviembre, la reducción de su masivo programa de compra de deuda (QE), el presidente de la Fed, Jerome Powell, y sus colegas tendrán este miércoles la ocasión de actualizar el camino hacia la normalización trazado entonces, que parece haber quedado desfasado por la pujante presión de una inflación que ha dejado de ceñirse al calificativo de transitoria con que ha sido tratada hasta ahora por la práctica totalidad de los banqueros centrales.

Los expertos auguran que la Fed acelerará la reducción del QE en un 50%

Ya el propio Powell avanzó un importante cambio en una reciente comparecencia ante el Congreso en la que, desligándose del discurso que había mantenido hasta entonces, se mostró mucho más inquieto por la persistencia de unas tasas de inflación muy elevadas y se declaró abierto a acelerar el camino de retirada de los estímulos monetarios, azuzando las expectativas de que la Fed empiece más pronto que tarde una nueva fase de subida de los tipos de interés.

Los expertos auguran que la institución podría incrementar este miércoles el ritmo de reducción de las compras de activos en un 50% (lo que supondría pasar de los 15.000 millones de dólares menos por mes a 22.500 millones), de modo que el programa llegaría a su fin el próximo marzo. Y entre los inversores ni siquiera se descarta que la Fed anuncie ya entonces el primer movimiento al alza del precio del dinero, aunque entre los especialistas en política monetaria prima la idea de que Powell dará algo más de margen antes de comenzar ese proceso.

En cualquier caso, los inversores, que a día de hoy asumen hasta tres subidas de tipos el próximo año —habrá que ver si el diagrama de puntos que publique mañana la Fed se aproxima algo más a ese escenario—, no parecen haber encajado esa posibilidad con demasiado temor. Casi al contrario, como muestra que Wall Street cerrara la pasada semana en zona de récord.

Foto: Foto: EC.

Pero tampoco puede obviarse la extraña evolución del mercado de deuda, donde los tipos de interés, lejos de reaccionar al alza, han evolucionado a la baja, lo que podría reflejar la idea de que Powell no podrá evitar una brusca desaceleración del crecimiento norteamericano. Porque ahí, al fin y al cabo, es donde radica la clave de cuanto se pone en juego con este nuevo rumbo de la Fed.

La institución debe encontrar el camino que le permita mantener bajo control la inflación (una inflación que, por otra parte, tiene como origen principal una serie de causas ante las que poco pueden hacer los bancos centrales), sin poner en peligro la recuperación económica y, así, sin poner en cuestión la propia credibilidad del enfoque estratégico que adoptó hace apenas un año, cuando se mostró dispuesto a asumir tasas de inflación más elevadas para favorecer el crecimiento. Alcanzar el punto de equilibrio no resultará una tarea sencilla y la posibilidad de que los nuevos brotes del coronavirus, favorecidos por la expansión de la variante ómicron, den un nuevo impulso a la inflación podría hacerla mucho más compleja.

La creciente divergencia entre la Fed y el BCE podría agudizar la debilidad del euro

El camino que adopte Powell no tiene por qué ser —de hecho, es fácil argumentar que no debería ser— el mismo que sigan otros bancos centrales como el BCE en las próximas semanas. No en vano, el punto de partida de sus respectivas economías y sus mercados laborales difiere significativamente.

Pero sin duda lo que comunique mañana la Fed condicionará, y mucho, sus próximos pasos. Sin ir más lejos, la divergencia entre el rumbo de los tipos de interés a uno y otro lado del Atlántico amenaza con seguir debilitando el tipo de cambio del euro con el dólar, lo que a su vez podría contribuir a agravar el problema de la inflación en Europa. Y parece obvio que cuanto más avance hacia la normalización el banco central estadounidense, más alentará las voces que claman en el Viejo Continente por pasos en la misma dirección.

Lagarde y sus compañeros tendrán que encontrar su propio camino —para nada sencillo— a partir de la reunión que celebrarán este jueves. Para entonces, ya conocerán el rumbo que haya decidido tomar la Fed. Aunque difícilmente pueda valerles de ejemplo a seguir.

La política monetaria mundial se adentra en el universo de las variantes. Casi dos años después de que la pandemia global forzara a los principales bancos centrales del mundo a desplegar casi al unísono una política de estímulos sin precedentes, las secuelas económicas del coronavirus, que aún sigue ocasionando estragos, están llevando a cada uno de ellos a perfilar sus propias hojas de ruta, con caminos en ocasiones incluso divergentes. Y esta semana se presenta como decisiva para esa nueva realidad.

Reserva Federal Bancos centrales Banco Central Europeo (BCE)
El redactor recomienda