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La renovación de Powell en la Fed: mismo director para una partitura diferente
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La renovación de Powell en la Fed: mismo director para una partitura diferente

La reelección del presidente de la Fed ofrece a los inversores certidumbre y confianza en su capacidad de adaptar el rumbo de la política monetaria a las necesidades de la economía

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Los máximos históricos que alcanzaron este lunes los principales índices de Wall Street en las primeras horas de negociación representaron un visto bueno a primera vista inapelable a la decisión del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de nominar a Jerome Powell para un segundo mandato al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos. Aunque, según fueron pasando las horas, el repunte de los tipos de la deuda acabaría dando al traste con el empuje de las bolsas.

Es de sobra sabido que una de las condiciones que más se valoran en los mercados es la estabilidad, y la renovación de Powell ofrece esto en mayor medida que cualquier otra alternativa, en un momento crucial para la política monetaria, que debe lidiar al mismo tiempo con las vulnerabilidades de una economía aún renqueante tras el embate del coronavirus y unas presiones inflacionarias como no se habían registrado en las últimas tres décadas.

En medio de esas condiciones, la posibilidad de un reemplazo al frente de la Fed, con Lael Brainard como la candidata más probable, corría el riesgo de agitar las incertidumbres sobre el rumbo futuro de la política monetaria, a pesar de que los expertos sostienen que una y otro defienden postulados muy parecidos —con diferencias algo más marcadas en asuntos de regulación financiera—.

La continuidad de Powell ofrece certidumbre al mercado en un momento de alta tensión

“Los inversores ya conocen cómo ha reaccionado Powell en la adversidad (coronavirus) y cómo está intentando mostrar paciencia y templanza ante el proceso de retirada de estímulos. Se acerca un periodo difícil para la Fed (retirada paulatina de la compra de activos y posible subida de tipos en un horizonte más o menos cercano), por lo que la certidumbre que supone Powell y su paciencia son muy bien recibidas por los inversores”, observa Patricia García, socia fundadora de Macroyield.

Aprovechar los beneficios de esa certidumbre y escurrir las batallas políticas que, sin duda, habría desatado la elección de Brainard, con un perfil político muy ligado al Partido Demócrata, parecen razones suficientes para que Biden se decantara por la continuidad.

El lunes, con las alzas de los tipos de interés, los inversores parecieron entender que esta reelección hace más posible un endurecimiento de la política monetaria en los próximos trimestres, pero la trayectoria de Powell no parece ofrecer evidencias de que esto tenga por qué ser así. Y es que si algo ha probado el actual presidente de la Fed es su capacidad de adaptación a las distintas melodías de la economía. No en vano, cuando accedió al banco central en 2012, este abogado de perfil conservador y con una breve experiencia en la Administración de George H. W. Bush mostró cierto escepticismo sobre algunas de las políticas de estímulo que por entonces impulsaba el presidente del banco central, Ben Bernanke, aunque acabaría respaldando todas las decisiones.

Foto: El presidente de la Fed, Jerome Powell, con la gobernadora Lael Brainard. (Reuters)

Cuando asumió el sillón presidencial, estaba llamado a pilotar un camino que podía resultarle algo más cómodo: el de la normalización de los tipos de interés, tras años en mínimos, que había iniciado su antecesora en el cargo, Janet Yellen, actual presidenta de la Fed. Y Powell persistió en esta senda, pese a las críticas y presiones de Donald Trump, hasta que en 2019 las evidencias de ralentización de la economía estadounidense, en medio de la guerra comercial con China, le llevaron a revertir el movimiento.

Pero la verdadera prueba de fuego sobre su disposición a respaldar las políticas extraordinarias de estímulo llegaría un año después, ante el estallido de la pandemia. Y en esa tesitura fue capaz de comandar una de las reacciones más veloces y contundentes en la historia moderna del banco central para mitigar el daño del coronavirus en la economía estadounidense, lo que posteriormente ha contribuido a la acelerada salida de la crisis del gigante norteamericano.

En sus inicios en la Fed, Powell se mostró escéptico con los estímulos de Bernanke

Ahora, a Powell le espera lidiar con una partitura muy diferente y no menos compleja, en medio de la creciente preocupación por unas tasas de inflación que han superado todas las expectativas, poniendo en cuestión el compromiso de la institución de ser paciente con las subidas de tipos. Ni precipitarse con el endurecimiento de la política monetaria ni perder el control de la inflación son opciones que pueda permitirse el banco central.

Estos son los mismos problemas con los que habría tenido que lidiar cualquier otro presidente, y es probable que Brainard —aunque con ciertas tendencias más ‘dovish’— habría seguido una hoja de ruta similar a la que hoy tiene marcada Powell. Puede entenderse así que la decisión sobre la presidencia de la Fed no vaya a tener una incidencia determinante en el rumbo de las bolsas a medio plazo. Como observa Matt Maley, estratega jefe de Mercados del bróker estadounidense Miller Tabak + Co, en declaraciones a Bloomberg: “Para los mercados cualquier reacción será de corta duración. Los mercados volverán a centrarse en la inflación en un instante. Será el tema de la inflación el que determinará el momento de las subidas de tipos, no la persona que se siente en la cúpula de la Fed”.

Sin embargo, saber que la persona que ocupa ese cargo no parece aferrarse a unas notas prefijadas, sino que es capaz de improvisar sus acordes ante lo que entiende que requieren las circunstancias, no es un valor a despreciar en un entorno tan complejo e incierto como el que aguarda por delante a la economía y los mercados financieros.

Los máximos históricos que alcanzaron este lunes los principales índices de Wall Street en las primeras horas de negociación representaron un visto bueno a primera vista inapelable a la decisión del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de nominar a Jerome Powell para un segundo mandato al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos. Aunque, según fueron pasando las horas, el repunte de los tipos de la deuda acabaría dando al traste con el empuje de las bolsas.

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