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Capitulación en Técnicas Reunidas: temor a una ampliación y a la influencia de la SEPI
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Capitulación en Técnicas Reunidas: temor a una ampliación y a la influencia de la SEPI

El mercado desconfía de la historia de recuperación planteada por Técnicas Reunidas tras los resultados del tercer trimestre y vigila su difícil situación financiera

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A primera vista, Técnicas Reunidas no se enfrentaba este lunes a un gran desafío. Tras el ‘shock’ que supusieron sus resultados del primer semestre, marcados por unos números rojos de récord y la solicitud de rescate a la SEPI, la compañía que dirige Juan Lladó parecía tenerlo todo de cara para empezar a exponer ante los inversores el camino de la recuperación.

Y, ciertamente, la compañía de ingeniería de infraestructuras energéticas pudo presentarse ante el mercado con unas cuentas que evidenciaban cierta mejoría frente a la tormentosa realidad del primer semestre, un sólido incremento de la cartera de pedidos y, sobre todo, con unas previsiones de remontada progresiva de las cifras de actividad y los márgenes, que deberían llevar a cerrar 2022 con ventas de 4.000 millones y un margen EBIT superior al 2% (frente al objetivo de más de 3.000 millones para 2021 y un EBIT actual negativo). En el medio plazo, unos ingresos de hasta 5.000 millones al año y un margen EBIT del 4% apuntalarían las boyantes perspectivas de la compañía.

Pero si la dirección del grupo confiaba en que estas noticias le permitieran relanzar su recorrido bursátil, no habrá tardado en darse de bruces con una realidad mucho menos complaciente. Este miércoles, sus acciones restaron más de un 8%, elevando por encima del 40% las pérdidas que acumula desde sus máximos anuales, que datan del pasado marzo.

En verano, un 80% de los analistas aconsejaba su compra; hoy, solo un 33%

Este retroceso ha ido en paralelo a la pérdida de confianza de las firmas de análisis que cubren el valor, que han pasado de comprar la historia de recuperación que parecía abrirse camino en el horizonte de Técnicas Reunidas a rodear de escepticismo cualquier planteamiento de futuro en torno a la compañía. Los números son rotundos: si a mediados de año aún el 80% de los analistas aconsejaba comprar sus acciones, hoy esa cifra se reduce apenas a un 33%.

“Consideramos que esto es un desafío: a) Técnicas Reunidas ganó 5.000 millones de euros solo una vez (2016) y el gasto de capital de O&G (petróleo y gas) y petroquímicos ha caído desde entonces, mientras que Técnicas Reunidas aún debe demostrar su posicionamiento para la transición energética; b) Técnicas Reunidas no ha cumplido con el objetivo de margen del 4% desde 2017, y ahora, con una menor actividad, un aumento de los costes de las materias primas y ninguna mejora material en la estructura de costes, somos escépticos de que esto se logre en el corto plazo”, advierten en Alantra.

La firma de inversión pone en el foco lo que se presenta como una piedra adicional (y no pequeña) en el camino de la empresa de Juan Lladó: el encarecimiento de las materias primas. Como observaba recientemente César Sánchez-Grande, jefe de Análisis Institucional de Renta 4, el acero (cuyos precios se han elevado hasta un 60% en los últimos 12 meses) representa alrededor del 20% de los costes totales de una refinería.

Foto: Logo de Técnicas Reunidas. (Reuters/Andrea Comas)

Y a esto se añadiría el encarecimiento de los fletes, que afectaría al transporte de maquinaria. “En este sentido, la incertidumbre económica y lo visto en el pasado (continuo ajuste de márgenes a la baja) nos lleva a estimar que las petroleras no aceptarán hacerse cargo de estos nuevos sobrecostes en su totalidad y que parte serán repercutidos a las ingenierías vía menores precios, llevando a una nueva reducción de márgenes estructural en el sector”, apuntaba en una nota previa a los resultados de la compañía.

El problema para Técnicas Reunidas es que se ve envuelta en este difícil escenario en un momento de especial debilidad financiera, que quedó plasmada en el hecho de que por primera vez el grupo cerró un trimestre con deuda neta, ante el deterioro del circulante por los retrasos en los pagos de algunos de sus clientes.

Para hacer frente a esta situación, el grupo de ingeniería ha recurrido a la solicitud de apoyo público, con el reclamo de un préstamo a la SEPI de hasta 340 millones de euros (por encima de los 290 millones planteados en julio). Pero los expertos dudan de que esta ayuda vaya a solventar por complemento las dificultades financieras de Técnicas Reunidas y avisan de que en estas condiciones se dificulta su acceso a nuevos proyectos. Es por eso por lo que en el mercado cada vez gana más peso la posibilidad de una ampliación de capital que, obviamente, tendría un efecto dilutivo sobre los actuales accionistas.

El encarecimiento de las materias primas añade nuevas presiones sobre sus márgenes

“No se puede descartar una ampliación de capital, ya que los pagos de los clientes se retrasan. La mayoría de los clientes actuales pertenecen a la región de Oriente Medio (76% de los ingresos de 2021), más exigentes con retenciones parciales de pagos que no se hacen efectivos hasta la entrega del proyecto”, apuntan en Mirabaud.

Ante esta posibilidad, la SEPI ya habría planteado convertir hasta 35 millones de euros de su préstamo participativo en capital (representarían casi un 8% de su capitalización actual), lo que añade, además, a la senda de futuro de Técnicas Reunidas la perspectiva de una influencia pública en la gestión que no convence a los inversores y que ya tiene su primer reflejo en el veto a los dividendos hasta que se devuelva el préstamo.

“La empresa fue fundada y en su mayoría es propiedad de la familia Lladó (37%). Tradicionalmente, ha sido una empresa bien administrada, pero creemos que podría haber cierta interferencia del Gobierno después del apoyo financiero de la SEPI”, argumentan en Mirabaud.

A primera vista, Técnicas Reunidas no se enfrentaba este lunes a un gran desafío. Tras el ‘shock’ que supusieron sus resultados del primer semestre, marcados por unos números rojos de récord y la solicitud de rescate a la SEPI, la compañía que dirige Juan Lladó parecía tenerlo todo de cara para empezar a exponer ante los inversores el camino de la recuperación.

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