La recuperación de Indra y la vuelta del dividendo: ¿una segunda oportunidad?
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Mejores resultados en una década

La recuperación de Indra y la vuelta del dividendo: ¿una segunda oportunidad?

Los resultados de Indra corroboran que el grupo se sigue afianzando en el camino de la recuperación y permiten enterrar los temores que suscitó la llegada de Marc Murtra

Foto: Sede de Indra.
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Han pasado apenas cinco meses desde que Indra se vio envuelta en una turbulenta crisis de gobernanza, pero en los mercados parece que distaran siglos. El nerviosismo que sacudió a finales del pasado mayo la cotización del grupo de consultoría tecnológica es hoy un recuerdo lejano, enterrado bajo una sucesión de buenas nuevas que le han permitido alcanzar esta misma semana sus niveles más elevados desde el estallido de la pandemia.

Se marchó Fernando Abril-Martorell de la presidencia, empujado por el Gobierno, y le suplió Marc Murtra, que llegaba bajo la sombra de la sospecha que siempre generan los juegos de sillas impulsados desde el poder público. Pero nada de esto ha perturbado el rumbo de Indra, que transita con seguridad por la senda de la recuperación.

Así lo reflejan los resultados del tercer trimestre anunciados este miércoles, al cierre de la jornada bursátil. La compañía cerró los nueve primeros meses del año con unos ingresos de 2.363 millones de euros, 257 millones de ebitda y 115 millones de resultado neto, cifras que no solo superan con creces las registradas en un 2020 marcado por la pandemia, sino que se sitúan claramente por encima de las registradas antes del ‘shock’ del coronavirus. De hecho, las ganancias del grupo alcanzan a estas alturas del año su nivel más elevado en la última década.

Aunque simbólica, la vuelta del dividendo es un síntoma de la confianza en el futuro

Una inercia tan positiva ha permitido al grupo elevar sus objetivos de ingresos y EBIT para el conjunto del año en torno a un 3 y un 4,5%, respectivamente, en una muestra de confianza que queda también refrendada por la propuesta de un dividendo de 15 céntimos por acción, a pagar en julio del próximo año. Aunque se trata de una cifra modesta (apenas un 1,5% de rentabilidad por dividendo, con un 'pay-out' que, 'a priori', no alcanzará el 20%), representa todo un símbolo del viraje experimentado por Indra.

Un viraje capitaneado por Abril-Martorell y que, pese a los temores, ha seguido en marcha en la era Murtra, favorecido, eso sí, por la continuidad que se garantizó en el momento de su llegada, cuando el consejo decidió transferir el mando ejecutivo a Cristina Ruiz e Ignacio Mataix, encargados de mantener el rumbo de una nave que tanto costó enderezar.

Ahora, el viento parece soplar a favor de los distintos negocios de Indra. Como observaban los analistas de CaixaBank en un informe reciente, previo a los resultados, el área de Transporte y Defensa debe beneficiarse del esperado incremento de la inversión en defensa en Europa en los próximos años y el proyecto FCAS, en el que ha sido elegida por España como coordinadora, mientras que Minsait podría beneficiarse de los fondos destinados a la transición digital.

Santander y CaixaBank otorgan a las acciones de Indra potenciales en torno al 50%

Con una cartera de pedidos en niveles récord y creciendo, una posición financiera cómoda, las mejoras de eficiencia registradas en los últimos años y, ahora, el retorno del dividendo, Indra parece contar con suficientes argumentos para atraer a los inversores, que de hecho ya la han premiado con ganancias cercanas al 45% en 2021. Este jueves, tras la presentación de resultados, la compañía ha obtenido un nuevo respaldo puesto que se dispara por encima del 7%, hasta los 10,28 euros por título.

Pero cotizando aún alrededor de un 10% por debajo de los niveles precovid, con un descuento con competidores que ronda hasta el 25% (aun antes de las revisiones al alza de sus estimaciones que, a buen seguro, seguirán a estas cuentas) y unos márgenes en clara mejoría, no parece difícil justificar que Indra merezca mayores valoraciones. No en vano, el 75% de las firmas de análisis que la cubren le otorga un consejo de compra y el precio objetivo medio del consenso se sitúa más de un 14% por encima de su cotización actual (firmas como Santander o CaixaBank le otorgan potenciales entre el 58 y el 48%).

Sin embargo, en el mercado aún persisten algunas voces que siguen alertando del riesgo de injerencia política y se muestran remisas a otorgarle su plena confianza. Es probable que a medida que el grupo vaya demostrando que el rumbo sigue firmemente fijado, estas dudas se vayan disipando. Y parece incuestionable que resultados como los presentados este miércoles deben ayudar a ello. Al mercado, tradicionalmente, no le ha costado ofrecer segundas oportunidades. Es posible que la Indra de Murtra (o, quizá mejor dicho, la de Ruiz y Mataix) se esté haciendo merecedora de ella.

Han pasado apenas cinco meses desde que Indra se vio envuelta en una turbulenta crisis de gobernanza, pero en los mercados parece que distaran siglos. El nerviosismo que sacudió a finales del pasado mayo la cotización del grupo de consultoría tecnológica es hoy un recuerdo lejano, enterrado bajo una sucesión de buenas nuevas que le han permitido alcanzar esta misma semana sus niveles más elevados desde el estallido de la pandemia.

Fernando Abril-Martorell Noticias de Indra Consultoría Empresas
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