El juego de 'cubiletes' inmobiliario de Slim y el potencial de FCC en bolsa
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El juego de 'cubiletes' inmobiliario de Slim y el potencial de FCC en bolsa

El mercado ha leído de forma positiva una operación que refuerza el perfil inmobiliario de FCC, aunque esta se trata de una rama del negocio de importancia limitada dentro del grupo

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Hace tiempo que FCC es en gran medida una herramienta en manos del magnate mexicano Carlos Slim para el desarrollo de sus negocios en España. Pero mientras tanto, al resto de sus accionistas no les está saliendo mal la jugada. Con un avance superior al 26% desde el inicio de 2021, el grupo de infraestructuras no solo ha dejado atrás las huellas de la crisis del coronavirus, sino que se mueve en máximos de dos años.

Este lunes, sus títulos registran una ganancia superior al 4% que llega después de una reorganización de las participaciones inmobiliarias de Slim, anunciada en la tarde del pasado viernes. FCC abona unos 84 millones de euros para elevar su participación en Realia un 13,11% adicional, que le da ya un control por encima del 50% y le permite consolidar la inmobiliaria. Y, al mismo tiempo, absorbe Jezzine Uno, el negocio de alquiler en España del grupo Control Empresarial de Capitales (uno de los 'holdings' de Slim), que comprende como principal activo unas 406 sucursales arrendadas a CaixaBank.

Lo que a primera vista puede parecer un simple baile de cubiletes (los activos se mueven de una filial a otra para seguir bajo el control del empresario mexicano) puede leerse, no obstante, como un movimiento lógico, que sirve para agrupar los activos inmobiliarios y explotarlos de forma conjunta, con previsibles sinergias, haciendo de FCC uno de los principales actores del sector en el país, especialmente en Madrid y Barcelona.

El movimiento afianza a FCC como uno de los grandes actores del sector en España

Que este movimiento sea merecedor de un alza como el que registran este lunes las acciones del grupo presidido por Esther Alcocer Koplowitz solo puede entenderse como una muestra de la confianza de la que se ha hecho acreedor Slim. Pues si para FCC puede resultar interesante dar más visibilidad a su negocio inmobiliario y la operación le podría abrir nuevas opciones, como la de configurar FCC Inmobiliaria como una socimi, también es cierto que falta mayor visibilidad sobre los negocios integrados (especialmente en lo referente a Jezzine Uno) y sobre la estrategia a seguir en un sector que, no puede obviarse, se encuentra actualmente afectado por una elevada incertidumbre derivada de la nueva ley de vivienda pactada por el Gobierno.

Y en cualquier caso, esta no deja de representar una pata menor dentro del negocio del grupo. Al fin y al cabo, los 84 millones comprometidos en la operación con CEC apenas suponen un 13% de los 650 millones en inversiones estimadas para 2021 por parte de los analistas de Bestinver Securities.

No esperamos que esta inversión cambie el enfoque estratégico de FCC en la economía circular (gestión de residuos y agua), que probablemente seguirá suponiendo la mayor parte de los planes de inversión de FCC”, observan en la firma de análisis, en la que mantienen una visión favorable sobre el grupo (aconsejan comprar sus títulos, a los que dan un potencial superior al 25%) basada, precisamente, en el potencial de su exposición a todo lo referente a la economía circular.

Los analistas esperan que el foco inversor siga centrado en la economía circular

Y similares fortalezas eran resaltadas recientemente por los analistas de Intermoney para justificar una subida del precio objetivo que otorgan a FCC hasta los 15 euros por acción (un 34% por encima de su nivel actual, lo que supone valorar el conjunto del negocio en más de 6.370 millones de euros, cotas no vistas desde 2008). “Una muy atractiva valoración, generación de caja y resiliencia de sus negocios frente a la pandemia, confirmados de forma brillante en el primer semestre de 2021” eran, junto a un posible incremento del dividendo a largo plazo, los principales argumentos de la positiva visión de los analistas de la firma.

En cambio, entre sus debilidades y amenazas, citaban su excesiva concentración en España o la exposición a negocios cíclicos como el del cemento, cuestiones que quedan muy lejos de resolverse con estos últimos movimientos.

Con una opinión abrumadoramente favorable entre los analistas que cubren la acción de FCC, probablemente el grupo que controla Carlos Slim no precisa de grandes maniobras corporativas para convencer a los inversores de su atractivo y potencial, sino de ir plasmando en sus números las expectativas que alimenta su negocio. En esa estrategia, cualquier refuerzo de su vertiente inmobiliaria parece un apoyo nada desdeñable y así lo juzga este lunes el mercado. Pero volver a ver un FCC en niveles no vistos desde antes de la caída de Lehman requerirá mucho más que un baile de participaciones.

Hace tiempo que FCC es en gran medida una herramienta en manos del magnate mexicano Carlos Slim para el desarrollo de sus negocios en España. Pero mientras tanto, al resto de sus accionistas no les está saliendo mal la jugada. Con un avance superior al 26% desde el inicio de 2021, el grupo de infraestructuras no solo ha dejado atrás las huellas de la crisis del coronavirus, sino que se mueve en máximos de dos años.

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