Golpe al negocio comercial de Aena: una inseguridad que duele más que lo económico
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Modificación legislativa

Golpe al negocio comercial de Aena: una inseguridad que duele más que lo económico

La aprobación en el Congreso de una norma que afecta a los ingresos comerciales de Aena agudiza la percepción de que el grupo ha perdido la certidumbre de la que hacía gala

Foto: Maurici Lucena, presidente de Aena.
Maurici Lucena, presidente de Aena.

El Congreso de los Diputados ha asestado este jueves un mazazo a las cuentas de Aena. Con la abstención del PSOE y Podemos, la mayoría de la cámara ha aprobado la enmienda que obliga a la compañía controlada por el Estado —en un 51%, a través de Enaire— a ajustar el importe de los alquileres de sus locales comerciales a la evolución real del tráfico de pasajeros.

La medida se cuela en medio de la disputa judicial que mantiene Aena con buena parte de sus inquilinos y viene a favorecer la visión que defienden estos, al considerar que el gestor aeroportuario español no puede exigirles el pago íntegro de la renta mínima garantizada en los contratos en una situación anómala, que conlleva que aún hoy el tráfico en los aeropuertos permanezca muy por debajo de los niveles previos a la pandemia. De hecho, la propia Aena no espera recuperar estas cifras hasta, al menos, 2026.

El roto que hace la medida en las cifras de Aena no es insignificante. Aunque el impacto final dependerá de variables difíciles de determinar como la evolución del tráfico aéreo, la propia compañía estima que puede producirle una merma de ingresos de alrededor de 1.500 millones. "Teniendo en cuenta el tráfico real de pasajeros de 2020, la previsión actual de tráfico de pasajeros para 2021 y la evolución del tráfico prevista en la propuesta de DORA II para 2 el periodo desde 2022 hasta 2026, año en el que se prevé alcanzar de nuevo el tráfico de 2019, la Compañía estima una reducción en los cobros de ingresos comerciales de, aproximadamente, 1.500 millones de euros a lo largo del periodo 2020-2025. En esta estimación se incluyen las reducciones de rentas ya ofrecidas por Aena a los arrendatarios el 18 de enero de 2021 para el periodo comprendido desde el 15 de marzo de 2020 y hasta el 8 de septiembre de 2021", indicó Aena en una comunicación remitida a la CNMV.

Pese a estas dudas, las acciones de Aena han remontado un 8,5% en cinco jornadas

Resulta reseñable, con todo, que esta cuestión haya pasado por el mercado sin generar una inquietud visible entre los inversores. Aunque este jueves los títulos de Aena han cerrado con descensos, acelerados hasta el 1,6% tras hacerse oficial la votación, en contraste con las alzas que se anotaba el mercado en general, lo cierto es que ese resbalón apenas supone una fulgurante muesca en la fulgurante evolución del grupo en las cuatro jornadas previas, en las que llegó a remontar más de un 8,5%, favorecido por una serie de informaciones positivas para la industria turística.

Son varias las razones que permiten a Aena obviar en bolsa el daño de la medida aprobada en el Congreso. La primera es que incide sobre unos ingresos que, por estar en buena medida sometidos a disputas legales, no habían sido incorporados (al menos no de forma íntegra) en los cálculos de los analistas. Por ende, la revisión a la baja que implicará su pérdida será mucho más moderada de lo que implican los grandes números.

Es cierto que la reforma legislativa está llamada a seguir impactando a futuro en la actividad comercial de Aena. Pero ahí, las posibilidades de limitación de los riesgos asumidos son obvias. Primero, porque la progresiva recuperación del tráfico debería minimizar los importes afectados. Y, segundo, porque es de presumir que esta menor seguridad en las rentas de los alquileres conllevaría a la larga un cambio en los contratos del grupo.

Foto: El aeropuerto de Barajas, gestionado por Aena. (EFE)

"A futuro, si el tráfico continúa recuperándose al ritmo actual (-35% en agosto frente a 2019, que compara con -41% en julio y -60,5% en junio) el resultado de estas medidas será limitado, pero inevitablemente cambiaría la negociación de los contratos de Aena con sus arrendatarios para compensar la menor seguridad en el nivel de las RMG, lo que a la postre supondría equilibrar los ingresos del gestor aeroportuario", argumentan en Sabadell en una nota publicada este miércoles, en la que consideraban un impacto en torno al 2,5% de la capitalización del grupo.

A esto se sumarían las dudas sobre la validez de la medida aprobada por el Congreso. Tanto por la forma, a través de una enmienda inserta en un texto legislativo para nada relacionado con la materia, como por el contenido, que afecta a una cuestión que está judicializada y representa una alteración de las condiciones de contratos pasados. Todo esto invita a pensar que Aena podría litigar en los tribunales sin que pueda descartarse su éxito.

La posibilidad de que Aena litigue por la medida mitiga el impacto inmediato

No es difícil justificar la decisión adoptada por la mayoría del Congreso, por más que suponga asestar un golpe a una compañía pública en favor de grandes grupos comerciales internacionales, como Dufry, SSP y Áreas, que serían los grandes beneficiados del cambio normativo. Es evidente que la relación de Aena no es similar a la que pueda mantener cualquier otro rentista con sus inquilinos, ya que el gestor aeroportuario actúa en su ámbito en un régimen de cuasimonopolio que puede hacer precisos mecanismos especiales de defensa de los derechos de aquellos. Varias sentencias en su contra han puesto en cuestión la postura de la compañía.

Pero lógicas comerciales al margen, lo cierto es que esta cuestión viene a redundar en el entorno de inseguridad jurídica en el que anda sumida Aena desde hace varios trimestres. Si el grupo que dirige Maurici Lucena fue uno de los grandes triunfadores del mercado español en los años previos a la pandemia —que le alcanzó al filo de sus máximos históricos—, fue gracias a una combinación de fuerte crecimiento y previsibilidad en los ingresos que fue muy bien acogida por los inversores.

Ahora, con la acción aún un 18% por debajo de sus niveles prepandémicos y un escenario algo más alentador para la industria de los viajes, la compañía puede encontrar cierto respaldo en el mercado para capear este golpe legislativo. Pero, con Aena sometida ahora a los avatares del juego político y con crecientes inseguridades jurídicas afectando su actividad, parece difícil pensar en un regreso de los años felices de Aena sobre el parqué. No es casualidad que hoy los consejos de compra sobre sus acciones se sitúen en torno a su nivel más bajo en el último año.

El Congreso de los Diputados ha asestado este jueves un mazazo a las cuentas de Aena. Con la abstención del PSOE y Podemos, la mayoría de la cámara ha aprobado la enmienda que obliga a la compañía controlada por el Estado —en un 51%, a través de Enaire— a ajustar el importe de los alquileres de sus locales comerciales a la evolución real del tráfico de pasajeros.

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