Otra pica de Sacyr en Italia: el mérito de avanzar en una hoja de ruta que convence
  1. Mercados
  2. El Valor Añadido
Nuevas concesiones

Otra pica de Sacyr en Italia: el mérito de avanzar en una hoja de ruta que convence

El crecimiento en el mercado transalpino encaja a la perfección con la estrategia marcada por la compañía que dirige Manuel Manrique

placeholder Foto: EC
EC

No puede decirse que el contrato concedido a Sacyr para la explotación de las autopistas italianas A-21 y A-5 represente una sorpresa. Desde hace meses, los analistas esperaban que un anuncio en este sentido pudiera materializarse. Pero eso no ha sido óbice para que la noticia favoreciera un impulso de la cotización del grupo que dirige Manuel Manrique, que ha dejado atrás las pérdidas que venía registrando durante la primera mitad del día para dar paso a unas ganancias que, al término de la jornada del lunes, superaban el 1,6%.

De esta reacción cabe leer que al mercado le gusta que la hoja de ruta marcada por Sacyr se vaya haciendo efectiva. Porque lo cierto es que las concesiones anunciadas este lunes quedan lejos de representar un activo transformador para la historia del grupo. Con una duración relativamente corta (12 años), una inversión en mejoras previas de 800 millones de euros, que retrasará durante varios años el momento en que se convertirán en un generador relevante de efectivo para el grupo, y con un cierto componente de riesgo de tráfico que la distingue de los contratos más valorados de la compañía.

Pero para lo que sí sirve este movimiento es para apuntalar la idea de que Sacyr ha encontrado en Italia un interesante caladero para engordar su cartera de proyectos, de la mano de su socio Fininc. Esta apuesta por un mercado que durante mucho tiempo se mostró como un territorio vedado para los grupos de infraestructuras españoles le ha significado ya la adjudicación de la A-3 Nápoles-Pompeya-Salerno, el proyecto de construcción de la SS340 Regina variante Tremezzina, o una de las joyas de la corona de la cartera de concesiones del grupo, la Pedemontana-Véneta, a la que firmas como Santander otorgan una valoración de hasta el 35% del negocio de concesiones del grupo.

Los analistas prevén que el grupo recurra a la rotación de activos para rebajar deuda

Abrirse camino en un mercado llamado a generar amplias oportunidades en los próximos años (el plan de recuperación de Italia contempla más de 30.000 millones de euros de inversión en infraestructuras) y que cumple con los criterios de calidad (sin riesgo divisa y, generalmente, con un riesgo de demanda limitado) que han guiado los pasos de Sacyr en los últimos tiempos supone, evidentemente, un punto muy favorable en la estrategia de la compañía.

Y resulta especialmente relevante en un momento en que la necesidad de rebajar el apalancamiento podría hacer aconsejable para la compañía una rotación de sus activos. "La reducción de la deuda neta con recurso tiene que venir asociada a la venta de activos", señalaban los analistas de Banco Santander tras la junta de accionistas del pasado abril, en la que Manrique planteó el objetivo de rebajar esta partida a su mínima expresión.

Foto: Manuel Manrique, presidente de Sacyr.

Sacyr puede presumir de contar con un grado de respaldo entre los expertos al alcance de pocas compañías del parqué español. Pese a acumular ya un retorno cercano al 65% en los últimos ocho meses (casi 20 puntos más que el Ibex), una amplia mayoría de los analistas que cubren el valor sigue aconsejando la compra de sus acciones, a las que otorgan, de media, un potencial superior al 33%.

Las características de su cartera de concesiones han sido objeto de frecuentes parabienes. Sin ir más lejos, los analistas de Bankinter observaban en un informe fechado el pasado 19 de mayo que "el negocio de concesiones (82% de nuestro EV estimado) es un factor que aporta estabilidad y visibilidad a futuro, debido a la elevada vida útil de las concesiones (25 años de vida media en los 44 activos concesionales) y la capacidad de la compañía para rotar activos maduros con plusvalías (como hemos visto en el pasado con Guadalcesa, vendida con 10% de prima el pasado octubre). Además, la mayoría de los ingresos de concesiones (cerca del 90%) no están sujetos a riesgo de demanda y por tanto no se han visto afectados por las caídas de tráfico fruto del confinamiento".

Pese a su remontada reciente, Sacyr pierde en la crisis más que el Ibex 35

Tan favorable visión, sin embargo, no le ha servido a Sacyr para obtener desde el inicio de la crisis un rendimiento superior al del Ibex o, siquiera, el de algunos de sus competidores nacionales, como ACS o FCC. Como subraya José Ramón Ocina, analista de Mirabaud Securities, el grupo español se ha visto penalizado a lo largo de este tiempo por cuestiones relacionadas con sus laudos en Panamá (tras alguna resolución desfavorable) y su elevada deuda —agudizada, precisamente, por la salida de caja ocasionada por los litigios en Panamá—, que han lastrado el interés de los inversores. Pero ahora, con la posibilidad de nuevas salidas de caja por Panamá restringida (Santander la cifra en un máximo de 130 millones) y el propósito de reducir de forma significativa el apalancamiento, al grupo se le presenta la posibilidad de seguir poniendo en valor las fortalezas de su negocio.

"Ahora lo que hace falta es 'delivery", observa Ocina. Porque no parece muy complicado vislumbrar un futuro más saludable para las cifras de Sacyr, una vez que sus principales activos alcancen una fase de desarrollo más avanzada y los flujos de caja libre alcancen tasas de rentabilidad de hasta el 20 y el 30%, como estima Santander para 2024 y 2025. Son números que suenan bien al mercado, pero que pueden parecer demasiado lejanos si, mientras tanto, no se ven avances en los desafíos más inminentes para el grupo.

Las nuevas concesiones en Italia pueden parecer un paso menor en esta estrategia, pero encajan a la perfección en el camino trazado por el grupo. Y esto, cuando se cuenta con la materia prima adecuada, puede ser suficiente para, al menos, ir diluyendo recelos.

No puede decirse que el contrato concedido a Sacyr para la explotación de las autopistas italianas A-21 y A-5 represente una sorpresa. Desde hace meses, los analistas esperaban que un anuncio en este sentido pudiera materializarse. Pero eso no ha sido óbice para que la noticia favoreciera un impulso de la cotización del grupo que dirige Manuel Manrique, que ha dejado atrás las pérdidas que venía registrando durante la primera mitad del día para dar paso a unas ganancias que, al término de la jornada del lunes, superaban el 1,6%.

Crisis Sacyr Panamá Manuel Manrique Noticias de Sacyr
El redactor recomienda