Nubarrones en el horizonte del sector textil: ¿abandonar el 'low cost' o morir?
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CAMBIO DEL MODELO 'LOW COST'

Nubarrones en el horizonte del sector textil: ¿abandonar el 'low cost' o morir?

El estallido de la pandemia de covid-19 no ha hecho más que acelerar procesos que ya estaban latentes y que van a cambiar, incluso, los modelos de negocio

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Las firmas del sector textil se preparan para su particular temporada de resultados, que va descompasada con la del resto de las empresas, en tanto que su año fiscal no termina en diciembre, sino el 31 de enero, una vez finalizado el periodo de compras navideñas. Un trimestre que cobra especial relevancia por los retos a que se enfrenta toda la industria. Como en otros ámbitos, el estallido de la pandemia de covid-19 no ha hecho más que acelerar procesos que ya estaban latentes y que van a cambiar, incluso, los modelos de negocio en que hasta ahora los fabricantes de ropa se sentían más o menos cómodos.

Y mucho de este cambio tiene que ver con la agenda 2050 y la toma de conciencia por parte de la sociedad de lograr que sus hábitos de consumo sean sostenibles para el medio ambiente. No en vano, hay una tendencia cada vez mayor por abandonar el concepto de 'usar y tirar' que se asumió durante las dos últimas décadas del siglo XX y que se ha prolongado hasta nuestros días, y recuperar la idea de 'reparación', 'reutilización' y dar una segunda vida a las cosas. Un cambio de hábitos de consumo del que el sector textil no es ajeno y que va a afectar con fuerza, especialmente a aquellas compañías que en los últimos tiempos han abanderado el 'low cost'.

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Un proceso que, de momento, el mercado está dejando a un lado, preocupado por recuperar los niveles previos a la pandemia. Así, en lo que va de año, podemos ver subidas del 30% en Inditex, del 22% en H&M, del 70% para Hugo Boss o del 55% para Superdry. Pero lo cierto es que se trata de fuertes rebotes tras las caídas experimentadas en 2020 como consecuencia de las restricciones impuestas para frenar el avance del virus, que han llegado, incluso, a suponer el cierre físico de sus tiendas.

Pero este fuerte rebote hay que verlo en perspectiva. "En una caída del 50%, hay que recuperar un 100%, por lo que esto no es un 'rally' de locos, sino que se está volviendo a niveles previos", asegura Gonzalo Lardíes, gestor de Andbank. Sin embargo, esos niveles previos ya de por sí eran elevados, con PER de 30, 40 veces. "Un hándicap son esas tasas de crecimiento de los últimos años. Cotizan con múltiplos bastante exigentes que no se han cumplido. Como no cumplan las tasas de crecimiento y se tengan que ir a ratios más normalizadas, con un entorno más inflacionario, esas ratios caerán".

Algo que va a ocurrir más pronto que tarde. El modelo de Inditex, Primark o H&M estaba basado en hacer mucho volumen con un margen aceptable, y en el momento en que el volumen empiece a caer, se tendrán que adaptar a las circunstancias. Algo que va a venir dado porque, por un lado, cada vez hay más conciencia social sobre la perdurabilidad de las prendas y, al mismo tiempo, se va a ver un incremento en los precios tanto por el lado de la inflación como por el encarecimiento de las materias primas, como el propio algodón, que al igual que el resto de 'commodities' está experimentando un proceso de normalización desde niveles muy bajos. "No les quedará otra que subir precios de sus productos, trasladando ese aumento de los costes al cliente final. Y ese es el gran problema, la capacidad que tengan para hacerlo y la elasticidad en la demanda serán la clave para la supervivencia de muchas compañías del sector", afirma el experto.

No les quedará otra que subir precios de sus productos, trasladando ese aumento de los costes al cliente final

Así, las ganadoras serán las firmas que jugaban a otro segmento de negocio, como Ralph Lauren, Burberry, Superdry... Que no jugaban al precio y tienen otro mercado. Siendo estas y las anteriores el mismo tipo de producto, los 'drivers' que mueven a unos y a otros son distintos. Mención aparte requiere Inditex, que puede ser un híbrido que ha jugado a dos bandas. Ya no es 'low cost', pero ha logrado que en el imaginario colectivo cale la idea de que se trata de prendas de vestir baratas.

En este sentido, Victoria Torres, de Singular Bank, defiende que Inditex sale muy bien calificada en 'rankings' de sostenibilidad, fruto de la política que la empresa ha ido desarrollando en los últimos años. "Intenta aunar innovación y sostenibilidad, para ganar eficiencia en el cumplimiento de criterios ASG. Esta innovación se puede ver, por ejemplo, en el desarrollo de refibra, un material que combina fibras vegetales de bosques sostenibles con el residuo de corte de la fabricación de prendas de algodón".

A esto hay que sumar otros dos retos: los cambios en los canales de distribución como internet y que estos no distorsionen su margen de negocio y la capacidad de elección del cliente final. Y es que, en toda la salida de dinámicas de consumo que se han producido desde hace unos años, de hecho ya con la anterior crisis, la parte central de todos los modelos de negocio, en cuanto a competir en precio, ha desaparecido. O gama media/alta o gama baja, y en la horquilla media no hay un rango de competición potencial. A nivel 'retail', a todas las empresas que se han ido a la parte media/alta les ha ido bien, mientras las que se han quedado en ese rango medio han muerto.

Con todo, ha llegado el momento de que estas compañías decidan cómo se posicionan ante una tendencia que es imparable.

Las firmas del sector textil se preparan para su particular temporada de resultados, que va descompasada con la del resto de las empresas, en tanto que su año fiscal no termina en diciembre, sino el 31 de enero, una vez finalizado el periodo de compras navideñas. Un trimestre que cobra especial relevancia por los retos a que se enfrenta toda la industria. Como en otros ámbitos, el estallido de la pandemia de covid-19 no ha hecho más que acelerar procesos que ya estaban latentes y que van a cambiar, incluso, los modelos de negocio en que hasta ahora los fabricantes de ropa se sentían más o menos cómodos.

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