Indra salva el lío sucesorio gracias a los independientes (pero no a los March)
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Indra salva el lío sucesorio gracias a los independientes (pero no a los March)

El primer accionista español después de la SEPI mantuvo un perfil bajo durante el conflicto, asumiendo la tesis oficial

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Solo hicieron falta tres sesiones bursátiles y un desplome del 15% para entender que los planes de la SEPI para remover a Fernando Abril-Martorell como presidente de Indra no tenían un pase. La solución final anunciada ayer, tras más de una semana de tenso tira y afloja en el seno del consejo de administración, pasa por ser la más honrosa para todos, pese al deterioro reputacional provocado.

La propia reacción de los inversores ha dado por buena la solución forzada por los independientes, coordinados por Alberto Terol: presidencia sin poderes ejecutivos para Marc Murtra y galones de consejeros delegados para Ignacio Mataix y Cristina Ruiz, que se reparten las competencias ejecutivas sobre las dos principales áreas de negocio, Transporte-Defensa y TMT (Minsait).

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Indra cerró ayer en positivo (1,99%) y atajó la sangría de las últimas sesiones. La parada del golpe ha sido posible gracias a la reacción de los consejeros independientes, que son mayoría tanto en el consejo de administración como en la comisión de nombramientos y retribuciones, cuya discrepancia sobre las formas empleadas por la SEPI ha forzado la solución final.

Quien no ha sumado mucho para evitar este follón innecesario (hacía solo dos meses, el consejo, asistido por KPMG, había reconocido el buen desempeño del presidente cesado por su ejecutoria) ha sido el otro accionista español de referencia. Hablamos de Corporación Financiera Alba, o sea, la familia March, que lejos de objetar los planes de la SEPI, optó por un silencio consentidor.

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Pese a tener un puesto en el consejo y un 10% de la compañía, CFA dio por bueno el cambio de presidente precipitado desde la Moncloa. Tampoco era su obligación ponerse a la cabeza de la revuelta, pero tal vez si su papel hubiera sido más activo no se habría llegado a esta delirante sucesión de Abril-Martorell por Murtra con calzador, como interpretó todo el mercado.

Al final, han sido los independientes, que solo se juegan su honor (y responsabilidad legal), quienes han sacado adelante “la solución menos mala posible”. Esto no quita para que sigan las dudas sobre la influencia que podrá ejercer Murtra sobre decisiones relevantes de negocio para Indra, como la posible compra del fabricante ITP. De momento, el mercado ha dado una tregua, pero necesitará hechos.

Solo hicieron falta tres sesiones bursátiles y un desplome del 15% para entender que los planes de la SEPI para remover a Fernando Abril-Martorell como presidente de Indra no tenían un pase. La solución final anunciada ayer, tras más de una semana de tenso tira y afloja en el seno del consejo de administración, pasa por ser la más honrosa para todos, pese al deterioro reputacional provocado.

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