Grifols y Almirall: Dos formas diferentes de recuperarse (o no) del coronavirus
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¿GOLPE COYUNTURAL O ESTRUCTURAL?

Grifols y Almirall: Dos formas diferentes de recuperarse (o no) del coronavirus

Grifols y Almirall son la viva imagen de que no se puede meter a todo el sector farmacéutico dentro del mismo saco. Ambas sufrieron con el covid y ahora dividen su rumbo bursátil

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Existe el mito de que el farmacéutico es un sector defensivo. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: los casos de Almirall y Grifols demuestran que no se puede meter todo en el mismo saco. Las dos farmacéuticas cayeron estrepitosamente en bolsa tras el golpe de la pandemia, en torno a un 23% cada una en 2020. Dos casos que demuestran que no se puede generalizar, por más que algunas compañías tienten al inversor con subidas desorbitadas de a triple dígito (véase Pharmamar).

Eso sí, la recuperación del órdago inicial de la pandemia está siendo muy distinta. Mientras Almirall gana un 28% en 2020, Grifols se estanca con una pérdida de más del 2% en bolsa. ¿Por qué? Para empezar, son negocios distintos. Almirall tiene un foco importante en el segmento de los tratamientos cutáneos (por ejemplo, contra el acné o la psoriasis), mientras que Grifols abarca los medicamentos derivados del plasma (es decir, sangre).

La primera presentó el pasado mes unos resultados que gustaron con ganas al mercado - no hay más que ver las subidas de más del 8% de aquella sesión. Tras un año con las consultas dermatológicas cerradas, la empresa había estancado sus ventas de tratamientos para la piel por el coronavirus. Sin embargo, el parón se ha quedado en un tropiezo puntual y la demanda ya ha vuelto a recuperar fuelle, con las ventas avanzando un 5% interanual (es decir, comparándolo con la época de aprovisionamiento de principios de la pandemia). Tanto es así, que no solo superó la compañía las expectativas del mercado, sino que el ‘guidance’ retirado por la empresa ha motivado además unas subidas que, en lo que va de 2021, ya alcanzan un 26% en el Ibex 35. Pedro Echeguren, analista que sigue al sector desde Bankinter con un consejo de compra, estima que la empresa superará el ‘guidance’ debido a que ya en el primer trimestre alcanzó el 36% del objetivo de Ebit del año.

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La empresa potencia el impulso de esta recuperación con el lanzamiento de nuevos productos. “El año 2021 debería ser un año de recuperación de su negocio, especialmente en el área de dermatología médica, a medida que se vaya reactivando la demanda y donde se esperan noticias en segundo semestre de 2021 de su ‘pipeline’ de productos en desarrollo que de ser mejores de lo esperado podrían seguir impulsando la cotización”, explica, por su parte, Luis Arredondo, analista del Sabadell también con consejo de compra. Mientras que sus productos recientemente lanzados evolucionan con optimismo (Seysara y Klisiry), Almirall prepara una larga lista de lanzamientos (Lebrikizumab, Winzora, Seysara en China…). Almirall, de hecho, goza de un precio objetivo con una revalorización del 8% respecto al precio de cierre del jueves y no tiene ninguna recomendación de venta, según el consenso de analistas recogido por Bloomberg.

En cambio, Grifols está enfrentándose a un golpe estructural tras la pandemia. La catalana sufrió durante los confinamientos por la disrupción en las extracciones y suministro de sangre, que remunera a los donantes. La farmacéutica ganó un 30% menos que el primer trimestre de 2020, con Bioscience, la unidad principal que aglutina el negocio de las proteínas plasmáticas ingresando un 13% menos que el año anterior. La remuneración de estas extracciones también tiene que competir ahora contra los paquetes de ayuda de los gobiernos, según apuntan algunos analistas, ya que suele ser una fuente de ingresos complementaria para estos

“Seguimos pensando que es cuestión de meses el que se restablezca el ritmo normal de donaciones de plasma y que, por lo tanto, durante 2022 se corregirán los problemas de suministro y Grifols podrá restaurar el volumen de ventas que tenía antes de la pandemia”, considera José Ramón Ocina, analista de Mirabaud Securities en España, que tiene una recomendación de ‘comprar’. “El mercado no lo ve así aún y necesita evidencias que confirmen esas perspectivas”.

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“En nuestra opinión Grifols sigue penalizado por el impacto del covid-19 sobre el suministro de plasma y a más largo plazo por el avance de amenazas competitivas”, argumenta por su lado Arredondo, con consejo de compra sobre Grifols. “El primero es un impacto coyuntural y esperamos una recuperación desde la segunda mitad de 2021, mientras que para el segundo la visibilidad es más limitada”, matiza el analista, que en todo caso dice mantener una visión positiva porque considera que en el sector “hay palancas de crecimiento relevantes, especialmente la mayor penetración de tratamientos basados en proteínas plasmáticas, que ayudarían a compensar el potencial impacto de estas amenazas competitivas”.

En bolsa, las cuentas fueron recibidas con tibieza (se dejó un 0,44%). “Creemos que un aumento del coste por las recogidas de plasma fuerza la caída de márgenes y deteriora la calidad de los resultados”, apuntó entonces Echeguren, con consejo de ‘mantener’. En un entorno en el que la empresa no es capaz de crecer de forma orgánica (en ventas), Grifols ha estado apostando por la expansión inorgánica, con la compra de más centros de plasma. Una estrategia que no siempre convence. “Las recientes adquisiciones se reflejan en ‘cash flow’ libre negativo y en un aumento del ratio de endeudamiento a 5,5 veces el Ebitda que se aleja del objetivo de 4 veces”, zanja Echeguren, que tampoco aprecia recurrencia en el plan de recorte de costes de Grifols implementado en 2020. Por estas razones, el analista cree que el impacto del covid-19 puede volverse algo más que algo puntual.

De todas formas, a Grifols sigue sobrevolándole un ‘track record’ de incertidumbres muy variadas, como con el retraso en la emisión de recomendaciones de validación de la terapia AMBAR en EEUU o la competencia de otros jugadores en el lanzamiento de sus productos (como Argenx con su tratamiento contra la CIDP). De todas formas, el mercado parece respaldar la capacidad de la farmacéutica de sobreponerse a sus dificultades. Según el consenso recogido por Bloomberg, un 72% de consejos de compra y ninguna apuesta de venta, además de un precio objetivo que supone un potencial de revalorización del 18% sobre el precio al que la cotizada cerró el jueves. Aunque sea después que con casos como el de Almirall, nunca es tarde si la dicha es buena.

Existe el mito de que el farmacéutico es un sector defensivo. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: los casos de Almirall y Grifols demuestran que no se puede meter todo en el mismo saco. Las dos farmacéuticas cayeron estrepitosamente en bolsa tras el golpe de la pandemia, en torno a un 23% cada una en 2020. Dos casos que demuestran que no se puede generalizar, por más que algunas compañías tienten al inversor con subidas desorbitadas de a triple dígito (véase Pharmamar).

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