La opa que acecha a Siemens Gamesa: por qué los alemanes no lo tienen claro
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Operación de 5.700 millones

La opa que acecha a Siemens Gamesa: por qué los alemanes no lo tienen claro

Aunque Siemens Energy descarta de momento una opa sobre su filial, las últimas noticias obligan a examinar el posicionamiento y perspectivas del negocio de Gamesa

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Que los tiempos de Siemens Gamesa sobre el parqué podrían estar contados es algo que no puede pillar por sorpresa a nadie. Prácticamente con su nacimiento en 2017, a partir de la unión de Siemens Wind Power y Gamesa, ha sido una constante la especulación de que el grupo germano podría plantearse, a posteriori, adquirir el 100% del negocio e integrarlo en su estructura. Y esta posibilidad no hizo sino aumentar cuando Siemens acordó con Iberdrola, hace poco más de un año, adquirir el 8% que controlaba la eléctrica española. "Es una estrategia que Siemens ya ha utilizado en otras ocasiones. Por eso siempre hemos contemplado esta posibilidad", admite Ángel Pérez, analista de Renta 4.

Una posibilidad que parecía ganar fuerza en las últimas horas ante las informaciones publicadas por Expansión que señalan que Siemens ya habría contratado a Morgan Stanley y Deutsche Bank para estudiar esta opción y que llevaron a la CNMV a suspender la cotización del fabricante de turbinas eólicas, antes de que el grupo germano desmintiera estar planeando lanzar una opa.

Lo que sí admite Siemens Energy es estar realizando una revisión estratégica de su cartera de activos, entre los que, obviamente, se incluiría Siemens Gamesa, dejando abierta la puerta a una opa en el futuro, aunque recalcando que en la actualidad no está trabajando en este extremo. ¿Pero tendría sentido?

No resulta difícil encontrar la lógica a un movimiento de Siemens en este sentido. Siemens controla el 67% de Siemens Gamesa a través de su filial Siemens Energy, en la que posee un 45% del capital. "Creemos que la situación actual del Grupo Siemens tiene poca lógica, con una Siemens Energy cotizada, que controla una Siemens Gamesa cotizada", consideran los analistas de Bestinver.

Siemens Gamesa destinará más de 500 millones al dividendo en los próximos cuatro años

Aunque el grupo germano ya tiene garantizado el control de Siemens Gamesa bajo el esquema actual, simplificar estructura y limitar al máximo voces disonantes en el accionariado es siempre una opción que los grandes conglomerados están dispuestos a aprovechar si se dan las circunstancias adecuadas. Y a juzgar por las perspectivas del negocio, el momento parece el idóneo.

Tras cerrar el último año con números rojos, las expectativas del mercado apuntan porque el fabricante de aerogeneradores vuelva próximamente a registrar beneficios que irán in crescendo en los próximos años, hasta superar ya en 2023-2024 (el grupo empieza su año fiscal en octubre) las cifras previas a la pandemia. Como recuerda Ángel Pérez, "Gamesa históricamente ha destinado un 25% del beneficio en dividendo", lo que según los cálculos de Santander supondría el pago de más de 500 millones de euros durante los cuatro próximos años, de los que, en la situación actual, unos 166 millones se pagarían a los accionistas minoritarios. "Ahora que se prevé el retorno a los beneficios y el pago de dividendos, Siemens podría asegurarse que esos fondos se mantengan dentro del grupo", apunta el analista de Renta 4.

Lo cierto es que, ante el optimismo desatado en torno al despliegue de las energías renovables, Siemens Gamesa ha sido frecuentemente señalada como una de las posibles vencedoras a largo plazo, principalmente por su liderazgo en el negocio de la producción eólica offshore (en alta mar). "Siemens Gamesa sigue siendo muy optimista sobre las perspectivas de largo plazo para la división offshore, especialmente a partir de 2025. Se trata de un negocio que podría duplicar su tamaño, tanto en actividad como en ingresos", señalan los analistas de Alantra en un informe publicado este martes, tras una reunión con la dirección del grupo.

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Son esas perspectivas, más que la evolución actual del negocio, las que explican que Siemens Gamesa se revelara como una de las principales apuestas del mercado español tras el azote de la crisis del coronavirus, firmando una revalorización superior al 250% entre marzo de 2020 y el pasado enero. Desde entonces, sin embargo, la compañía que dirige Andreas Nauen ha visto esfumarse hasta un tercio de su valor sobre el parqué.

Este cambio de rumbo bursátil viene a reflejar un reajuste de expectativas que ha afectado al conjunto del sector de las renovables, pero también las dudas que desde hace años vienen rodeando el negocio de Siemens Gamesa y que el grupo no ha logrado despejar con sus últimas cuentas. Son muchos los analistas que durante los meses de bonanza, que llevaron a la compañía a capitalizar algo más de 26.000 millones de euros, advertían de que el mercado estaba asumiendo un éxito sin reveses a largo plazo, en el que el negocio offshore podría conservar los márgenes actuales, sin incidencia de una creciente competencia, y se lograba revertir la marcha del segmento 'onshore' (instalaciones en tierra firme), para devolverle la rentabilidad perdida.

Ahora, que a estos temores se suma la preocupación por cómo puede afectar a su rentabilidad la creciente presión en precios de las materias primas y la logística, el mercado parece estar poniendo en cuarentena los relatos más eufóricos en torno al grupo, que aún acumula más recomendaciones de venta que de compra por parte de los analistas que lo cubren.

Siemens Gamesa cotiza con una prima sustancial respecto a su matriz, Siemens Energy

En esas circunstancias, los analistas de Alantra ven razones para discutir la conveniencia para Siemens de lanzarse a por el control del 100% de una compañía que también acumula una deuda creciente y que se prevé que siga aumentando en los próximos años, hasta el punto de que algunos analistas no descartan que pueda precisar de una ampliación de capital. Según observan, si Siemens tuviera como objetivo excluir de bolsa a Siemens Gamesa, habría tenido sentido abordarlo cuando Siemens Energy saltó al parqué, el pasado septiembre, cuando los precios de Siemens Gamesa parecían más razonables.

No en vano, recuerdan, Siemens Gamesa cotiza actualmente con una prima muy sustancial respecto a su matriz (un PER superior a las 34 veces los beneficios estimados para 2022, frente a las 23 veces de Siemens Energy) y hay dudas de que pudiera afrontar con garantías financieras un acuerdo que se valoraría, a los precios actuales (y sin contemplar las previsibles primas que haya que ofrecer para el éxito de la operación), por encima de los 5.700 millones de euros, hasta un 30% de la capitalización de la filial energética del grupo.

Son todas estas las cuestiones contrapuestas que ha tenido que sopesar la dirección de Siemens antes de descartar una opa de exclusión por Siemens Gamesa, al menos por el momento. También son cuestiones que conviene que contemplen los accionistas del grupo, a la hora de examinar la conveniencia de su posicionamiento en la compañía eólica.

Que los tiempos de Siemens Gamesa sobre el parqué podrían estar contados es algo que no puede pillar por sorpresa a nadie. Prácticamente con su nacimiento en 2017, a partir de la unión de Siemens Wind Power y Gamesa, ha sido una constante la especulación de que el grupo germano podría plantearse, a posteriori, adquirir el 100% del negocio e integrarlo en su estructura. Y esta posibilidad no hizo sino aumentar cuando Siemens acordó con Iberdrola, hace poco más de un año, adquirir el 8% que controlaba la eléctrica española. "Es una estrategia que Siemens ya ha utilizado en otras ocasiones. Por eso siempre hemos contemplado esta posibilidad", admite Ángel Pérez, analista de Renta 4.

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