La reputación y los salarios: el 'riesgo Villarejo' llega a los bonus del Ibex
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Decisión de BBVA

La reputación y los salarios: el 'riesgo Villarejo' llega a los bonus del Ibex

La decisión de BBVA de vincular los bonus de sus directivos a cuestiones de reputación supone un paso más en la penetración de los criterios ESG en la gestión corporativa

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La reputación comienza a abrirse paso en los salarios de los directivos del Ibex. La decisión adoptada por BBVA supone un paso significativo en la adopción de una fórmula que parece encaminada a convertirse en una solución cada vez más presente en las políticas de remuneración de las cotizadas españolas.

El movimiento encaja perfectamente en la tendencia general de las grandes cotizadas al integrar en la gestión los criterios ESG [iniciales en inglés de medioambiental, social y gobierno corporativo], pero no pueden obviarse dos cuestiones: que se produce en pleno proceso judicial para dilucidar las responsabilidades del banco y sus directivos y exdirectivos por la contratación de los servicios del comisario José Manuel Villarejo; y que esta llega a petición de los accionistas de la entidad, según ha reconocido el propio banco en su último informe anual. Otras empresas como Iberdrola, cuyos contratos con Villarejo también están siendo investigados judicialmente, harían bien en tomar nota de ello.

Al fin y al cabo, la creciente penetración de los criterios de responsabilidad social en las empresas reposa en la idea de que estos representan una parte fundamental para el desempeño futuro de los negocios que no se puede obviar. "El mercado está comenzando a ver el desempeño de ESG como una correlación positiva con el desempeño financiero y a pensar en ESG como un potenciador de los retornos de la inversión en lugar de algo que requiera una compensación", señalaba en un informe elaborado a finales de 2020 Richard Butters, analista de Aviva Investors.

En ese sentido, pocas palancas como los salarios pueden ser capaces de incentivar a los directivos en la consecución de los objetivos de RSC marcados para el grupo. Si desde la pasada crisis financiera han sido frecuentes las iniciativas tendentes a desvincular los pagos de la dirección de objetivos de corto plazo que puedan motivar comportamientos nocivos para la sostenibilidad del negocio a largo plazo, la adición de criterios de sostenibilidad al cálculo de las remuneraciones aparece como una vía clara para rebajar el peso de las métricas financieras, mucho más apegadas al desempeño reciente de la compañía.

Los salarios pueden ser el mejor incentivo para comprometer a la dirección con la ESG

No puede obviarse, en cualquier caso, que este es un proceso que viene más impulsado por parte de los inversores y los reguladores que por parte de las propias empresas, que durante mucho tiempo han tendido a mirar este tipo de cuestiones como poco más que elementos de marketing sin incidencia en su negocio. La creciente porción del dinero que se mueve en los mercados vinculada a criterios de sostenibilidad, el creciente empuje de los fondos institucionales para motivar cambios en los comportamientos corporativos o la incipiente incorporación de estos factores a las calificaciones que otorgan las distintas agencias de 'rating' convierten esta en una cuestión ineludible para todas las empresas cotizadas, incluso para aquellas más reacias.

Descuidar cuestiones como la reputación puede salir caro y BBVA no es ajena a este riesgo y es entendible que sean sus accionistas los primeros en impulsar un paso en este sentido. Las relaciones del banco con Villarejo, en el marco del caso Cenyt, suponen desde hace años una mácula de la que la entidad que dirige Carlos Torres-Vila lucha por desligarse. Las advertencias que en su momento lanzaron distintas agencias de 'rating' sobre el peligro de que los daños reputacionales acabaran afectando incluso a la solvencia del grupo, aunque no han llegado a hacerse efectivos suponen una advertencia sobre la importancia de vigilar estas cuestiones.

Foto: Carlos Torres, presidente de BBVA. (EFE)

Incluir factores de sostenibilidad y reputación en el cálculo de la remuneración de los directivos supone una clara señal hacia los inversores de que la empresa está comprometida en avanzar en ese camino. Pero, como siempre que se incluyen intangibles en cualquier medición, corre el riesgo de acabar resultando otro brindis al sol que no se concrete en medidas efectivas. Es por eso que los expertos inciden en la necesidad de respaldar cualquier anuncio en este sentido de una serie de objetivos claramente tasados y una evaluación transparente de los mismos que permita valorar al mercado el grado de cumplimiento alcanzado.

"Las métricas de ESG han recibido mucha atención para su inclusión en los planes de incentivos. Pero para hacerlo de manera efectiva, las empresas primero deben tener una estrategia ESG clara y mecanismos para medir el éxito en relación con esa estrategia", explica en este sentido Russ Miller, fundador y director ejecutivo de ClearBridge Compensation Group.

La definición de los criterios es clave para que no se convierta en un brindis al sol

Sin embargo, en este ámbito resulta casi imposible fijar unos estándares comunes. "El de la medición es un tema en el que hay camino por andar, porque aún hay mucha dispersión en los criterios, porque dependen de cada sector. Por ejemplo, en el ámbito financiero no es tan importante el tema de las emisiones contaminantes, pero sí se pueden valorar aspectos como la financiación de actividades sostenibles. Y también es un sector en el que la reputación puede ser especialmente importante", observa Borja Miranda, director general para España y América Latina de Morrow Sodali, consultora especializada en asuntos de gobierno corporativo.

Entre los expertos existe la percepción de que España es un mercado en el que la aplicación de factores de sostenibilidad y reputación al cálculo de los salarios de los directivos se encuentra algo retrasada respecto a los países del entorno. Mientras se calcula que en Suiza o Alemania, a finales de 2019, entre un 30 y un 20% de las compañías ya tenían en cuenta este tipo de cuestiones en la remuneración de sus dirigentes, en España se siguen percibiendo como excepcionales movimientos como el anunciado por BBVA.

No obstante, "cada vez existe mayor sensibilidad entre las empresas", sostiene Miranda, quien prevé que "esta es una tendencia que va a ir a más en los próximos años". Si no lo hacen por su propia iniciativa es de prever que serán los inversores los que acaben impulsando un movimiento que, según afirman desde PwC, no tiene por qué quedarse en las altas esferas. "Las empresas deberán asegurarse de que la administración y la fuerza laboral en general estén alineadas con sus prioridades de ESG a través de los incentivos, pero también a un nivel más profundo, asegurando que la cultura y los comportamientos impulsen inherentemente la sostenibilidad, la descarbonización y la responsabilidad social corporativa", señala un informe de la firma.

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La reputación comienza a abrirse paso en los salarios de los directivos del Ibex. La decisión adoptada por BBVA supone un paso significativo en la adopción de una fórmula que parece encaminada a convertirse en una solución cada vez más presente en las políticas de remuneración de las cotizadas españolas.

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