Mapfre: el peso de una apuesta internacional que sigue restando
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Mapfre: el peso de una apuesta internacional que sigue restando

Los ajustes contables en sus filiales internacionales llevan el resultado por debajo de expectativas y agudizan las dudas sobre la capacidad del grupo para generar crecimiento

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Foto: EC.

El presidente de Mapfre, Antonio Huertas, no dudó en calificar este jueves como "excelentes" los resultados registrados por la aseguradora en 2020. Y a buen seguro los 658 millones de euros de beneficio operativo generados por la compañía en un año tan convulso, apenas un 2,5% menos que en el ejercicio anterior, pueden asumirse como una buena noticia. De hecho, firmas como CaixaBank o Renta 4 no dudaron en resaltar la solidez subyacente de los resultados del grupo asegurador español.

El mercado, en cambio, no pareció coincidir con la lectura de Huertas. Así lo evidenciaban los recortes de hasta el 4,75% que llegó a registrar en las primeras horas de negociación —luego rebajadas al entorno del 3,7%—, en los que bien podría leerse la decepción por unas cuentas finales (con fuerte incidencia de los extraordinarios) que dejan el beneficio del grupo muy por debajo de las expectativas, eclipsando aspectos más favorables, como una evolución del ratio combinado que mejora los pronósticos.

Mapfre puede presumir de unas cuentas que resisten con entereza el inevitable revés que ha supuesto la crisis sanitaria, no solo por sus efectos directos sobre el negocio del grupo, sino también por agudizar un escenario de tipos de interés en mínimos que viene penalizando desde hace años el negocio del grupo, así como al conjunto del sector.

Sus retornos en los últimos cinco años son de menos de la mitad que la media del sector

Sin embargo, el grupo español carga sobre sus espaldas con un castigo en bolsa que supera con creces el registrado por la mayor parte de sus competidores, incluida la otra aseguradora española cotizada, Catalana Occidente. Sus retornos en los últimos cinco años, ligeramente por encima del 20%, incluyendo dividendos, se sitúan más de 30 puntos porcentuales por debajo de los del índice asegurador del Stoxx 600, a pesar de que la compañía de Huertas ha encontrado en la mejora experimentada por el mercado en los últimos meses un alivio superior al de la mayoría de sus rivales europeos.

Puede sorprender el escepticismo inversor que rodea a la compañía cuando se ponen en valor cuestiones como el atractivo dividendo del grupo, tras la confirmación este jueves de un pago adicional, de 7,5 céntimos de euro, que prácticamente duplica la media del sector asegurador europeo. Pero que cobra algo más de sentido si se evalúa en relación con las dificultades que está encontrando Mapfre desde hace años para hacer crecer sus cifras de negocio.

Foto: El presidente de MAPFRE, Antonio Huertas.

Y esta situación no puede desvincularse del que también en 2020 ha sido uno de los principales lastres del grupo: la presencia internacional. Mapfre, como tantas otras compañías españolas, cuenta con una amplia diversificación geográfica, construida durante años, que le ha permitido ubicarse como una compañía líder no solo en España, sino en otros muchos mercados, como el latinoamericano, que se ha erigido en la principal fuente de crecimiento del beneficio operativo, compensando el retroceso de las cifras en el mercado nacional.

Sin embargo, al igual que le ha ocurrido a tantas otros grandes del Ibex que en los últimos tiempos empiezan a plegar velas, esta apuesta internacional se ha tornado en un lastre para las cuentas de la aseguradora española, plasmado principalmente a través del impacto de de los tipos de cambio. Solo en 2020, la compañía achaca a los movimientos de la divisa la pérdida de más de 1.600 millones de euros de ingresos, lo que representa más del 50% de la caída total registrada.

Además, en esta ocasión, el impacto negativo del negocio exterior se ha visto agudizado por un ajuste contable en el fondo de comercio de las operaciones en Italia, Turquía e Indonesia que resta unos 132 millones de euros al beneficio atribuible, casi cuatro de cada 10 euros del beneficio operativo que Mapfre registró fuera del mercado ibérico.

El golpe de las divisas explica más de la mitad de la caída de los ingresos

No es difícil entender, como explica Jaime Pallarés, analista de GVC Gaesco, que este es un movimiento puntual "por la coyuntura actual y el impacto residual que pueda tener en la operativa de estos países en los próximos ejercicios". Pero viene a agudizar la sensación, expresada por los analistas de Barclays, de que "el conjunto de negocios de Mapfre no genera un ROE suficientemente alto para compensar los riesgos operativos y de divisas en sus múltiples jurisdicciones".

Taponar estas fugas se antoja como un paso indispensable para recuperar la confianza de los inversores. Es por eso por lo que Pallarés considera que "Mapfre ha de seguir su plan de reestructuración, saliéndose de aquellas regiones que no aportan rentabilidad para centrar su operativa en mercados estratégicos, de cara a mejorar el ROE".

La resistencia ante la crisis del coronavirus es sin duda un logro a alabar al grupo, pero el mercado parece demandar evidencias de que, una vez diluida esta, la compañía está en disposición de recuperar la senda del crecimiento. Sin esto, el desempeño del grupo difícilmente podrá ser leído como excelente por parte de los inversores.

El presidente de Mapfre, Antonio Huertas, no dudó en calificar este jueves como "excelentes" los resultados registrados por la aseguradora en 2020. Y a buen seguro los 658 millones de euros de beneficio operativo generados por la compañía en un año tan convulso, apenas un 2,5% menos que en el ejercicio anterior, pueden asumirse como una buena noticia. De hecho, firmas como CaixaBank o Renta 4 no dudaron en resaltar la solidez subyacente de los resultados del grupo asegurador español.

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