Reig Jofre y la vacuna de Janssen: una ocasión para escapar del olvido
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Reig Jofre y la vacuna de Janssen: una ocasión para escapar del olvido

El acuerdo para fabricar la vacuna del gigante norteamericano puede suponer un espaldarazo a las perspectivas de un grupo hasta este año abandonado por el mercado

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Como "un regalo llovido del cielo". Así califica Pedro Echeguren, analista de Bankinter, lo que supone para Reig Jofre el anuncio realizado en la mañana de este martes de que ha sido seleccionada por Janssen Pharmaceutical (del grupo Johnson & Johnson) para producir en España los primeros lotes de la vacuna contra el coronavirus que prepara la compañía estadounidense. Y una lectura semejante parecen haber realizado los inversores, que han premiado a la compañía con sede en Barcelona con un repunte superior al 25%.

El experto de Bankinter considera que esta subida, lejos de representar un exceso, está suficientemente justificada. Aunque el anuncio de Reig Jofre carece de cualquier tipo de cifras —y es inevitable que así sea, cuando ni siquiera está aprobada la vacuna en cuestión—, Echeguren calcula que el impacto para el negocio del grupo podría estimarse en torno a 1,05 euros por acción, lo que representaría algo más de 80 millones de euros. Cifras nada desdeñables en una firma que facturó en 2019 poco más de 200 millones de euros.

Obviamente, este tipo de análisis provisionales, realizados en torno a unas hipótesis de bases inevitablemente endebles, corre siempre el riesgo de desviarse de forma ostensible, tanto al alza como a la baja. Y en este caso quizás aún más fácilmente, si se tiene en cuenta la posibilidad de que la citada vacuna no acabe obteniendo los permisos necesarios para su distribución, lo que convertiría el anuncio de este martes en agua de borrajas.

Reig Jofre ha registrado mejoras del ebitda en torno al 25% entre 2016 y 2019

En ese caso, parecería inevitable una corrección en las acciones de Reig Jofre, que acumulan en 2020 una revalorización del 87,7%. Pero no necesariamente debería suponer un revés insalvable a las perspectivas de negocio del grupo a medio plazo. No puede pasarse por alto que la compañía acumula ya varios ejercicios de resultados crecientes, que se han traducido en una mejora de las ventas y del ebitda de alrededor del 25% entre 2016 y 2019. Y todo hace indicar que 2020 será otro ejercicio de cifras récord.

Sin embargo, un vistazo a la cotización de largo plazo de Reig Jofre, desde que comenzó a cotizar como tal tras su fusión con Natraceutical a inicios de 2015, y hasta los comienzos del presente año, arroja la imagen de una compañía decadente, incapaz de captar el interés de los inversores, hasta que la crisis del coronavirus se ha revelado como el tan ansiado revulsivo para las acciones del grupo. Para Echeguren, el aparente desdén mostrado hasta este año por los inversores se explica por dos causas.

Por un lado, unos niveles de rentabilidad relativamente bajos en comparación al resto de firmas del sector —sus márgenes sobre ebitda se han mantenido persistentemente por debajo del 10% en el último trienio—, a causa de unas instalaciones algo anticuadas. Y, por otro, el profundo desconocimiento que existe en el mercado sobre el grupo y sus planes de negocio. De hecho, Bankinter es una de las escasas firmas de análisis que cubren un valor que hasta este año apenas llegaba a negociar un millón de euros al mes, producto también del bajo porcentaje de su capital flotante.

El acuerdo dotaría de altos niveles de actividad a la nueva planta de Barcelona

Pero el acuerdo con Janssen tiene el potencial de suponer un antes y un después en ambos puntos. En lo relativo a la rentabilidad del grupo, porque Reig Jofre lleva varios años invirtiendo en la puesta en marcha de nuevas instalaciones, con las que espera incrementar su eficiencia productiva y, de llegar a buen término, el acuerdo supondría dotar a su nueva planta de Barcelona de unos niveles de actividad muy elevados casi desde su puesta en funcionamiento, lo que a buen seguro redundaría en una mejora de los márgenes del negocio.

Y en lo referido al conocimiento, porque no cabe duda de que la firma de un acuerdo de este tipo con un gigante del sector farmacéutico como Johnson & Johnson supone un escaparate a las capacidades de Reig Jofre, que le permite refrendarse como uno de los grupos punteros en la fabricación de productos inyectables estériles y abre la puerta a futuros nuevos contratos, incluso aunque el anunciado este martes se acabara frustrando.

Si estos desarrollos sirvieran para acercar los múltiplos de Reig Jofre a los de comparables como Laboratorios Rovi —aunque su mayor 'free float' y las mayores certezas de su acuerdo con Moderna justifican cierta prima—, darían al grupo barcelonés un margen de revalorización superior al 30%, tomando como referencia los beneficios estimados para 2021.

Reig Jofre es una más en el amplio espectro de compañías del mercado español que, por sus características, como grupo familiar, y su pequeño tamaño suelen caer fuera del radar de los inversores. Con frecuencia, se suele asumir que esa falta de información es sinónimo de falta de atractivo, pero no son pocos los casos en que esta suposición se manifiesta como errónea. Que Janssen haya fiado su vacuna a las capacidades de Reig Jofre es un claro recordatorio de que entre los pequeños valores del mercado español también pueden encontrarse historias de éxito.

Como "un regalo llovido del cielo". Así califica Pedro Echeguren, analista de Bankinter, lo que supone para Reig Jofre el anuncio realizado en la mañana de este martes de que ha sido seleccionada por Janssen Pharmaceutical (del grupo Johnson & Johnson) para producir en España los primeros lotes de la vacuna contra el coronavirus que prepara la compañía estadounidense. Y una lectura semejante parecen haber realizado los inversores, que han premiado a la compañía con sede en Barcelona con un repunte superior al 25%.

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