Brexit sin acuerdo: una amenaza que los mercados ya han digerido
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Se prolongan las negociaciones

Brexit sin acuerdo: una amenaza que los mercados ya han digerido

Cuando se agota el margen para cerrar un acuerdo entre Londres y Bruselas, parece improbable que el Brexit represente un cambio de calado en el rumbo de los mercados

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La prolongación de las negociaciones para alcanzar un acuerdo sobre el Brexit ha encontrado una lectura inequívoca entre los inversores: si a estas alturas ninguna de las partes ha roto la baraja, es que ambas están dispuestas a llegar al entendimiento. Una interpretación que ha sido recibida con cierto alivio en los mercados financieros europeos, favoreciendo sólidos repuntes en las bolsas y propiciando una de las mayores escaladas de la libra británica desde el pasado mes de marzo.

En las últimas semanas, se habían elevado de forma ostensible las probabilidades de una ruptura caótica entre ambos bloques y esta nueva patada adelante parece haber relajado esos temores —así lo reflejan de forma elocuente las casas de apuestas—, mitigando una de las inquietudes más presentes que pesan sobre los activos de riesgo europeo.

Se puede cuestionar, no obstante, la lectura hecha por los inversores. Al fin y al cabo, los puntos de fricción siguen, aparentemente, siendo los mismos que ya se exhibían a inicios de año, y algunos tan esenciales como el establecimiento de un 'terreno de juego nivelado' (una igualdad de condiciones en materias regulatorias y medioambientales, que evite desequilibrios en el marco de relación de cualquiera de los bloques con las empresas) hacen difícil pensar en un rápido desbloqueo de la situación, a medida que se acerca la fecha límite del 31 de diciembre. Así, la continuación de las negociaciones podría representar poco más que un intento de eludir la responsabilidad de un fracaso inevitable.

La continuación de la negociación podría ser un intento de eludir responsabilidades

Cuatro años y medio después de que el pueblo británico votara de forma sorprendente a favor de la salida del país de la Unión Europea, puede parecer inútil reiterar las consecuencias económicas que tendría una ruptura sin acuerdo. Los lazos comerciales entre ambos bloques son tan estrechos que la imposición de barreras aduaneras puede generar severas disrupciones en las cadenas de suministros y un incremento de precios que resultarían tanto más dañinos en un escenario económico tan vulnerable como el actual.

Resulta llamativo, sin embargo, que al evaluar los principales desafíos a los que se enfrenta la economía europea de cara a 2021, sean pocas las firmas de inversión que reservan al menos un párrafo a los avatares del Brexit. Es cierto que la visión imperante sitúa sobre la economía británica la parte gruesa del daño, pero durante tiempo fueron abundantes también los presagios de un golpe rotundo en la economía comunitaria.

Pero lo cierto es que años de convivencia con este riesgo no solo han hecho a los mercados más insensibles a la amenaza de un Brexit caótico, sino que también parecen haber servido para moderar las alarmas, lo que parece traducirse en desterrar del discurso las visiones más catastrofistas sobre el divorcio entre Londres y Bruselas. "Lo más razonable es pensar que, haya o no haya acuerdo antes de final de año, la UE y Reino Unido encontrarán antes o después la manera de alcanzar un acuerdo que permita un comercio ventajoso entre ambas regiones", sostiene Patricia García, de Macroyield.

Una visión que parece encajar con la que defienden en Capital Economics, donde se muestran escépticos sobre los perjuicios económicos de una ruptura sin acuerdo. "Cualquier Brexit sin acuerdo el 31 de diciembre de 2020 sería muy diferente del 'sin acuerdo' del que la gente ha estado hablando desde el referéndum de la UE en junio de 2016", sostienen en la firma británica, donde subrayan que a lo largo de este periodo se han establecido una serie de reglas de juego que, previsiblemente, seguirían vigentes y limitarían el 'caos' al que aparentemente abocaría la salida no pactada. Por eso, sostienen que, en el peor de los casos, un Brexit sin acuerdo supondría para Reino Unido una pérdida del 1% del PIB en 2021, limitando en unos seis meses su horizonte de recuperación de la crisis del covid-19.

Hay razones para pensar que un Brexit sin acuerdo no será tan nocivo como se temía

Es obvio que un golpe de este calibre no es baladí y tendría sus consecuencias para los mercados. Los analistas de Bank of America estiman que un Brexit sin acuerdo podría costar hasta un 5% a la valoración general del Stoxx 600, aunque es lógico esperar que este impacto se reparta de forma asimétrica entre empresas y valores. Grupos especialmente expuestos a la economía británica, como los españoles IAG, Ferrovial o Santander, podrían verse afectados por una mayor incertidumbre.

Sin embargo, conviene no perder de vista que en el comportamiento de los mercados suelen imponerse unos relatos a otros, en función de su mayor relevancia. Y a día de hoy, parece difícil que el Brexit, sea cual sea su desenlace, consiga superponerse a todo lo relacionado con la evolución de la pandemia y la distribución de las vacunas para combatirla. De hecho, no cabe obviar el influjo que este lunes pueden estar teniendo en las ganancias de las bolsas las noticias sobre los inicios de la vacunación en Estados Unidos.

Serán por lo tanto las vacunas las que determinen el rumbo de la economía y, por ende, de los mercados financieros. Y en esa historia, para bien o para mal, al Brexit es difícil que le corresponda algo más que un lugar secundario.

La prolongación de las negociaciones para alcanzar un acuerdo sobre el Brexit ha encontrado una lectura inequívoca entre los inversores: si a estas alturas ninguna de las partes ha roto la baraja, es que ambas están dispuestas a llegar al entendimiento. Una interpretación que ha sido recibida con cierto alivio en los mercados financieros europeos, favoreciendo sólidos repuntes en las bolsas y propiciando una de las mayores escaladas de la libra británica desde el pasado mes de marzo.

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