Iberdrola y el caso Cenyt: un riesgo latente para la cotización
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Vínculos con el comisario Villarejo

Iberdrola y el caso Cenyt: un riesgo latente para la cotización

Aunque hasta la fecha el grupo eléctrico no ha sufrido impacto alguno en bolsa, la investigación por la relación con el comisario Villarejo aún podría generar tensiones

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Resulta inútil buscar en la cotización de Iberdrola el menor rastro de inquietud por las investigaciones que afectan a la cúpula del grupo eléctrico. Pese a cerrar este miércoles con un leve recorte del 0,22%, la compañía acumula una ganancia del 23% en 2020, que eleva al entorno del 85% su retorno bursátil en los últimos dos años.

Desde que se conocieron los vínculos entre Iberdrola y el comisario José Manuel Villarejo, han sido recurrentes las inquietudes sobre cómo podrían afectar las acusaciones de espionaje a la visión del grupo entre los inversores. En pleno auge de los criterios de responsabilidad social como parte fundamental de las estrategias de inversión de centenares de gestoras, el camino para que estas cuestiones acabaran penalizando al grupo podía considerarse relativamente simple.

Algunos de los grandes fondos que hoy se destacan en el capital de Iberdrola, como el fondo soberano noruego (Norges), se cuentan entre los que aplican unos criterios de ESG (las siglas en inglés de medioambiente, social y gobernanza) aparentemente más estrictos, y a lo largo del proceso de investigación algunas firmas han dejado traslucir sus reparos.

Sin embargo, la huella inexistente que estos hechos han dejado en la cotización del grupo que dirige José Ignacio Sánchez Galán espolea distintas consideraciones sobre el funcionamiento de estos criterios en el mercado. Pensamientos que van desde el escepticismo que lleva a algunos expertos a afirmar que hoy en día sigue siendo más retórica que realidad, a cuestiones más complejas referidas a en qué punto una investigación pasa el umbral en que los fondos más sensibles a la responsabilidad social corporativa deben pasar a la acción.

Mientras el mercado no ha reaccionado a las investigaciones, la imputación de los máximos directivos podría suponer un punto de inflexión

En este sentido, fuentes del mercado coinciden en que la no imputación, hasta la fecha, de la cúpula de la entidad es un claro muro de contención para las incertidumbres relativas a este caso. "Si se diera una imputación o, sobre todo, una sentencia en contra, es evidente que la situación sería muy distinta", explican en una firma de análisis internacional. Sin embargo, la posibilidad de ese escenario no puede darse ni mucho menos por cerrada, dado el curso de la investigación, lo que obliga a contemplar situaciones más graves.

Tanto como la posibilidad de que los principales directivos de la compañía y, entre ellos, el propio Sánchez Galán se vieran forzados a abandonar sus cargos, provocando un relevo forzado en la cúpula de Iberdrola. Una situación que, obviamente, tendría implicaciones negativas para la visión de Iberdrola entre los inversores y que irían mucho más allá del posible impacto por cuestiones de ESG.

"En otras compañías del Ibex, puedes pensar que el relevo del presidente o del consejero delegado puede abordarse sin demasiada tensión, pero Iberdrola es una compañía muy presidencialista, y por el tiempo que lleva en el cargo y por su propia gestión, que es evidente que ha sido bastante acertada, la salida precipitada de Sánchez Galán sería mal recibida por el mercado, al menos a corto plazo", indica el mismo analista.

El éxito de gestión de Sánchez Galán le garantiza una mayor fidelidad de los inversores, pero hace más peligrosa una hipotética salida forzada

Consejero delegado desde 2001 y presidente de la compañía desde 2006, el empresario salmantino aparece como la figura clave detrás del crecimiento de Iberdrola, que ha llevado la compañía a convertirse en una de las tres mayores compañías eléctricas del mundo, con un valor superior a los 70.000 millones de euros (casi seis veces más que al inicio de su mandato), gracias a su aventajado posicionamiento en el campo de las redes reguladas y las energías renovables.

Un éxito de gestión que, según opina otro analista que ha cubierto la compañía durante años, puede asegurarle un alto grado de fidelidad entre los inversores mientras la situación no se agrave. Pero que también hace más arriesgada la perspectiva de su salida. En cualquier caso, desde otra firma de análisis, subrayan, no obstante, que Iberdrola tiene ya perfectamente definido un plan estratégico para los próximos cinco años que no debería sufrir alteraciones notorias ni en el caso de un relevo en su cúpula.

"Iberdrola es una compañía muy bien organizada, con un equipo de profesionales de reconocido nivel, y su marcha no debería suponer alteraciones importantes", consideran. De hecho, en el mercado se señala que, incluso sin sobresaltos judiciales, sería de esperar que el presidente de la compañía decidiera ya dar un paso atrás al término del actual plan estratégico, en 2025, cuando contará ya con 75 años.

Iberdrola puede exhibir a día de hoy una fortaleza bursátil a prueba de sospechas. Pero es lógico asumir que mientras la Justicia no haya puesto fin a sus investigaciones, el mercado seguirá a tiempo de cambiar su veredicto sobre el grupo eléctrico.

Resulta inútil buscar en la cotización de Iberdrola el menor rastro de inquietud por las investigaciones que afectan a la cúpula del grupo eléctrico. Pese a cerrar este miércoles con un leve recorte del 0,22%, la compañía acumula una ganancia del 23% en 2020, que eleva al entorno del 85% su retorno bursátil en los últimos dos años.

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