Datos de paro: el futuro se ennegrece para 600.000 personas (a pesar de los ERTE)
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Cifras de noviembre

Datos de paro: el futuro se ennegrece para 600.000 personas (a pesar de los ERTE)

El efecto de los ERTE limita el daño aparente de la crisis en el mercado laboral español, pero en gran medida pueden estar sólo posponiendo un golpe más severo de la crisis

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La lectura de los datos de empleo nunca ha sido sencilla. Y la crisis del coronavirus ha acabado por convertirlos en poco menos que indescifrables. Así ha quedado patente en las cifras publicadas este miércoles, que han permitido hablar del mejor mes de noviembre desde 2006 o el peor en ocho años, del prometedor repunte de las cifras de afiliación por encima de los 19 millones de personas por primera vez desde el estallido de la pandemia o del preocupante repunte del número de trabajadores en ERTE, que rompe la tendencia a la baja iniciada en mayo...

Todas estas visiones son perfectamente compatibles con los datos conocidos y son en gran medida el resultado de las profundas alteraciones que ha ocasionado en el mercado laboral el uso masivo de instrumentos como los ERTE y que a día de hoy aún afectan a casi 750.000 trabajadores, tras incrementarse en alrededor de 150.000 en el último mes. Pero incluso dejando al margen el incremento provocado en el último mes por efecto de la segunda ola del covid, una masa de 600.000 personas permanece afectada de forma persistente, desde marzo, por expedientes de este tipo, azuzando los temores a que su situación actual sea solo un puente hacia la condición de desempleados.

"En octubre prácticamente no había restricciones, y seguía habiendo cerca de 600.000 trabajadores en ERTE. Eso te transmite la idea de que hay un importante número de empresas en dificultades a las que les costará mantener su actividad e incorporar a esos trabajadores", advierte Javier Serrano, consultor del área de Economía Aplicada de Afi. Los análisis que apuntan al incremento de empresas 'zombie' en España y de los grupos en riesgo de quiebra son un indicio preocupante en este sentido.

En la misma línea, Florentino Felgueroso, investigador asociado de Fedea, pone el foco en que muchas empresas han podido verse forzadas por las cláusulas de mantenimiento del empleo que se incluyeron en los decretos de los ERTE, pero no puede descartarse que, cuando estas venzan, se pueda producir un repunte de los despidos. El fuerte incremento del paro de larga duración es otra de las señales preocupantes que se pueden observar bajo el manto de las grandes cifras del empleo.

El juicio es casi unánime incluso entre las voces más críticas con la gestión del Ejecutivo: han sido una herramienta que ha evitado una hecatombe

Sobre esta palanca, el juicio es casi unánime, incluso entre las voces más críticas con la gestión laboral del Gobierno: han sido una herramienta efectiva, que ha evitado una hecatombe en el mercado laboral, tras el brutal impacto de la pandemia, y que han favorecido, cuando la situación sanitaria así lo ha permitido una reanudación de la actividad más rápida de lo que habría sido previsible.

Sin embargo, no puede obviarse que lo que nació como una fórmula encaminada a dar una solución a lo que se aventuraba como un golpe de corto plazo, ha acabado por convertirse en una pieza esencial del mercado laboral español, que condiciona cualquier interpretación de su situación y sus perspectivas. Lo primero, porque, al incluirse a todos las personas englobadas bajo esta figura en el campo de los trabajadores en activo se ofrece una visión poco ajustada a la realidad; lo segundo, porque si hoy pueden estar ocultando los daños provocados en el mercado de empleo, cuando se produzca la reactivación también matizarán el impacto de esa mejora en los números.

Mientras tanto, se puede percibir que más allá del impacto de los ERTE o de las contrataciones públicas, algunos sectores, desde la hostelería a la construcción o el comercio, vuelven a mostrar unas tendencias muy alejadas de las dinámicas habituales en los años previos a la pandemia.

El mercado laboral español afronta ahora un mes de diciembre tradicionalmente favorable, por el impacto de la campaña navideña

El mercado laboral español afronta ahora un mes de diciembre tradicionalmente favorable, por el impacto de la campaña navideña. Y aunque resulte fácil presumir que en esta ocasión este alcance los volúmenes de actividad laboral de ejercicios anteriores, probablemente contribuya a arrojar a final de año una imagen del empleo en España mucho menos dramática de lo que habría cabido imaginar de una crisis como la del coronavirus.

Y en el horizonte las esperanzas de recuperación engendradas por las noticias sobre las vacunas se presentan como la baza más evidente para confiar en que la mejora pueda prolongarse durante los próximos trimestres. Pero por debajo resultan cada vez más evidentes las señales de heridas profundas que pueden lastrar cualquier recuperación y los ERTE que hoy suavizan la debacle pueden acabar revelando, cuando expiren sus efectos, una imagen mucho más agria de la que hoy traslucen los datos del paro.

La lectura de los datos de empleo nunca ha sido sencilla. Y la crisis del coronavirus ha acabado por convertirlos en poco menos que indescifrables. Así ha quedado patente en las cifras publicadas este miércoles, que han permitido hablar del mejor mes de noviembre desde 2006 o el peor en ocho años, del prometedor repunte de las cifras de afiliación por encima de los 19 millones de personas por primera vez desde el estallido de la pandemia o del preocupante repunte del número de trabajadores en ERTE, que rompe la tendencia a la baja iniciada en mayo...

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