Repsol y el 26-J: una cita clave para remover incertidumbres presentes y aclarar su futuro
  1. Mercados
  2. El Valor Añadido
Próximo plan estratégico

Repsol y el 26-J: una cita clave para remover incertidumbres presentes y aclarar su futuro

Aunque los expertos resaltan el potencial del grupo para salir victorioso ante la transformación del sector, ven necesario acotar algunas de las incertidumbres actuales

Foto: EC.
EC.

Repsol se prepara para protagonizar en algo menos de una semana el que debe ser un punto crucial en sus perspectivas de futuro. El próximo jueves 26, el grupo que preside Antonio Brufau debe presentar ante el mercado su nuevo plan estratégico, en un evento que ha sido calificado por distintas firmas de inversión como "crítico" para la evolución de sus acciones.

La petrolera española llega a este evento, no obstante, en una posición algo más desahogada que la que mostraba hace apenas tres semanas, cuando presentó sus resultados del tercer trimestre. En ese periodo, la cotización de Repsol ha experimentado una escalada de en torno al 50%, favorecida por las mayores esperanzas económicas que han despertado las noticias sobre las vacunas, y que han permitido también una revalorización de los precios del petróleo Brent de hasta el 18% a lo largo del mes de noviembre.

Aun así, todavía está un 40% por debajo de los niveles en los que comenzó el año. Los planes de ajuste de gastos e inversiones no han sido suficientes para eliminar la desconfianza sobre un grupo que ha sufrido, como el resto del sector, el desplome de la demanda de petróleo y que también ha experimentado un deterioro de márgenes en las actividades de refino, que en otros episodios turbulentos le habían servido de refugio. Firmas como JPMorgan no dudan en señalar que la petrolera española tiene "las características inadecuadas" para afrontar la crisis del coronavirus.

Pese a recuperar en torno al 50% de su valor en las últimas tres semanas, aún cotiza más de un 40% por debajo de los niveles a los que abrió el año

En estas circunstancias, Repsol tendrá el próximo jueves la oportunidad de exponer ante el mercado las bases del que debe ser su proyecto de futuro. Un proyecto que, como para el conjunto del sector petrolero, debe pasar en gran medida por el impulso a un proceso de transformación que lleve al grupo a ser cada vez menos dependiente de las fuentes tradicionales de energía. En este sentido, su consejero delegado, Josu Jon Imaz, ya anticipó este jueves que la compañía prevé realizar inversiones de hasta 2.900 millones de euros, entre 2021 y 2026, en proyectos vinculados a la cadena de hidrógeno.

Y esto debe suponer tan solo una pequeña parte del plan de transición energética que planteará el grupo, junto a otros anuncios que deben confirmar la expectativa de Banco Santander de que la presentación del próximo día 26 sea "una fecha clave para los inversores interesados en comprender el potencial real de una cartera 'upstream' enfocada (de mayor margen), una base de activos industriales totalmente invertida (con ganancias de eficiencia aún apareciendo, y simplemente necesitando impulsores macroeconómicos para generar entrega de efectivo) y, lo que es más importante, una división comercial resistente y aventajada también con un mayor apoyo de marketing, que probablemente sea un tema clave".

Repsol cuenta, de forma indudable, con una serie de potenciales que no pasan desapercibidos para los analistas, que resaltan su diversificación, su sólida posición financiera y su capacidad para generar efectivo. No en vano, casi el 70% de las firmas que cubren el valor recomiendan comprar sus acciones, que cuentan con un precio objetivo medio casi un 17% por encima de sus valoraciones actuales. Firmas como Santander lo elevan por encima del 50%.

Sin embargo, la compañía se enfrenta a corto plazo a un escenario muy desafiante, que dificulta que los inversores reparen con interés en su potencial de desarrollo futuro. Y es evidente que gran parte de estas dificultades escapan a la capacidad de actuación de sus gestores, pero sí que cuentan con palancas para acotarlas, en ciertos casos. Y un punto clave podría ser el del dividendo.

En un informe fechado a finales de octubre, los analistas de Barclays señalaban que, a pesar de las mejoras recientes de eficiencia, el punto de equilibrio subyacente de efectivo para el negocio de Repsol se sitúa, a causa de los bajos márgenes de la actividad de refino, aún por encima de los 50 dólares por barril, lo que supone más de un 11% por encima de los precios actuales y un nivel que los expertos no prevén que se supere antes de la segunda mitad del próximo año.

Tanto Barclays como Santander sugieren que Repsol recortará su dividendo hasta los 0,5 euros por acción, prácticamente la mitad que ahora

El riesgo de que esta situación derive en un deterioro de caja, que dificulte las capacidades del grupo para abordar las importantes inversiones que requerirá su proceso de transformación, llevan al banco británico a sugerir un fuerte ajuste de la remuneración al accionista hasta los 0,5 euros por acción, una cifra coincidente con la estimada por Banco Santander.

"El cambio tendría la ventaja de eliminar las distracciones asociadas con los movimientos diarios de los márgenes de refino y, en cambio, permitiría que el caso de inversión se centrara en las iniciativas de crecimiento bajas en carbono que Repsol planea implementar en los próximos cinco años", explican en la entidad británica.

De este modo, si el encuentro de la próxima semana tiene para el grupo de Brufau e Imaz el potencial de perfilar una nueva y prometedora senda de desarrollo futuro, también debe ser visto como la ocasión de remover algunas de las cuestiones más preocupantes del escenario actual. Solo así la mirada de los inversores podrá enfocarse en el potencial de la petrolera a largo plazo.

Repsol Petróleo Antonio Brufau Josu Jon Imaz
El redactor recomienda