¿Oligopolio en la banca de empresas? Las fusiones reducen las ventanas disponibles
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¿Oligopolio en la banca de empresas? Las fusiones reducen las ventanas disponibles

La absorción de algunas de las entidades con mayor presencia en el segmento de las empresas sitúa las corporaciones ante el desafío de un mercado mucho más restringido

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El proceso de concentración de la banca española ha tomado velocidad de vértigo. En poco más de dos meses, el mercado ha visto aprobarse la integración de CaixaBank y Bankia y la puesta en marcha de negociaciones entre Unicaja y Liberbank y, ahora, entre BBVA y Sabadell.

Tras años de insistentes reclamos por parte de los supervisores, la crisis del coronavirus ha hecho saltar por los aires todos los reparos existentes, desencadenando un proceso encaminado para alumbrar un sistema financiero en España completamente remozado, basado en el modelo de tres grandes entidades nacionales, rodeadas de bancos notablemente más pequeños, con un modelo de negocio muy especializado o con niveles de implantación muy local.

Las ventajas de este sistema para la banca han sido planteadas de forma insistente y se pueden resumir en la posibilidad de alcanzar sinergias millonarias, mediante la supresión de duplicidades, al tiempo que se limita la competencia, que ha motivado en los últimos años una guerra de precios muy gravosa para el sector. Pero este mismo punto puede leerse desde una vertiente negativa, con el prisma de los clientes, que ven limitarse la oferta existente y empiezan a temer enfrentarse a un mercado restringido, en el que su poder de negociación se vea minimizado.

Con la fusión de BBVA y Sabadell, tres cuartas partes del crédito a pymes quedarían concentradas en las tres grandes entidades

Y si esto es preocupante para los particulares, lo es mucho más en el caso de las empresas, generalmente obligadas a trabajar con distintas entidades para una correcta diversificación de sus riesgos financieros. Y es que, como comenta Ángel Berges, vicepresidente de Afi, en el caso de la posible fusión de BBVA y Sabadell, se trataría de dos entidades con un notable sesgo hacia el mundo empresarial y podría suponer para muchas empresas una concentración de distintos bancos con los que operan.

Tal y como indica Juan Abellán, profesor de EAE Business School, las empresas que afronten esta situación pueden verse en la necesidad de buscar nuevas entidades con las que trabajar, ya que es improbable, por una cuestión de riesgos, que el nuevo banco fusionado acepte seguir financiándolas en la misma cantidad y condiciones a como lo hacían ambos bancos por separado.

Las grandes empresas son, en buena lógica, las que acostumbran a trabajar con un mayor número de entidades. Pero sus dificultades pueden verse limitadas por la capacidad con que cuentan para buscar mecanismos alternativos de financiación. En este sentido, los números son claros con el cambio que se ha registrado en las estructuras de financiación de las empresas españolas: según datos del Banco de España, la financiación bancaria ha pasado en la última década de representar algo más del 70% del total a menos del 55%.

Pero la situación es muy diferente en el caso de las pymes, el grueso del entramado empresarial del país, que suelen tener cerradas estas vías alternativas a través del mercado, a pesar del crecimiento que llevan registrando desde hace años opciones como la del MARF (Mercado Alternativo de Renta Fija), impulsada por BME.

Lo cierto es que la unión de CaixaBank y Bankia, por un lado, y de BBVA y Sabadell, por otro (sumadas a la fusión de Santander y Popular en 2017), abocan a un mercado en el que prácticamente tres cuartas partes del crédito a pymes estarán concentradas en solo tres bancos. Las cajas rurales, con poco más del 7%, quedarían como el siguiente competidor en el 'ranking', según los últimos datos disponibles. Este será, sin duda, uno de los asuntos clave que tendrán que abordar las autoridades de competencia a la hora de analizar estas operaciones. No obstante, en el sector, consideran que la situación sería aún más preocupante si hubiese sido Santander el que absorbiera a Sabadell, ya que su cuota en pymes podría haber superado con creces el 35%.

En cualquier caso, los expertos insisten en que las condiciones de acceso a la financiación de estas entidades siguen garantizadas por la contrastada competitividad del sector, que no esperan que se vea mermada de forma significativa por la reducción de entidades en liza. De hecho, la creación de entidades de mayor tamaño y rentabilidad podría tener un impacto positivo, al facilitarles un mayor esfuerzo en la concesión de créditos.

Para las pymes, la existencia de entidades de carácter regional y la aparición de neobancos deben garantizar una variedad de alternativas

Además, tal y como observa Berges, las pymes también tienen a su alcance las posibilidades que abren las entidades de carácter regional, así como una creciente gama de entidades de nueva creación, como los denominados neobancos, que pueden suplir el papel de la banca tradicional, y que incluso pueden tener en el proceso de concentración actual de la banca una buena ocasión para arañar cuota de mercado.

Es cierto que, a lo largo de los años, algunas entidades han desarrollado una inclinación superior hacia determinadas actividades y sectores que, en primera instancia, podrían sentirse algo huérfanos con su absorción, como ya quedó plasmado en los recelos del sector de renovables por la integración de Bankia en CaixaBank. Pero, aun así, entre los expertos impera la convicción de que la feroz competencia que se va a dar aún entre las tres grandes entidades las obligará a mantener una actitud abierta hacia cualquier actividad con perspectivas de resultar rentable, por lo que ningún sector con opciones atractivas de inversión debería tener problemas para acceder a la financiación.

"La banca española es muy competitiva, siempre lo ha sido, y no creo que haya razones para dudar de que lo seguirá siendo", afirma Abellán. La evolución en los últimos años de los tipos de los créditos, en un periodo en que el número de entidades se ha ido reduciendo de forma significativa, parece respaldar esta teoría. Pero no puede obviarse que este proceso ha tenido lugar en un periodo muy especial, de exceso de liquidez y demanda de crédito contenida, y que la concentración bancaria en el sector está alcanzando ahora unos niveles que pueden suponer un antes y un después para el mercado financiero español. Para el sector bancario, no hay dudas de sus beneficios. Para el resto del entramado empresarial español, queda por demostrar que no suponga un lastre.

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