Bruselas también enmienda al Gobierno: la prudencia, ausente de los Presupuestos
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Revisión del plan presupuestario

Bruselas también enmienda al Gobierno: la prudencia, ausente de los Presupuestos

El ajuste de la Comisión a los ingresos previstos en el plan presupuestario español es la enésima muestra del peligroso optimismo en que se apoyan las cifras del Ejecutivo

Foto: Bruselas también enmienda al Gobierno: la prudencia, ausente de los Presupuestos
Bruselas también enmienda al Gobierno: la prudencia, ausente de los Presupuestos

Bruselas no se cree los cálculos de ingresos del Gobierno español. Las autoridades comunitarias han asestado un recorte rotundo a las previsiones de ingresos del Ejecutivo nacional insertas en su plan presupuestario, poniendo en cuestión la capacidad recaudatoria de las nuevas figuras impositivas en que los respaldan: 425 millones menos a través de la tasa Tobin; 168 millones menos por la tasa Google; 403 millones menos por las medidas de lucha contra el fraude...

Los 2.646 millones de euros estimados por el Ministerio de Hacienda a través de estas vías se han convertido tras el ajuste de la Comisión Europea en apenas 1.650 millones, en un documento en el que el Ejecutivo comunitario también ha subrayado la falta de detalles sobre algunas de las medidas planteadas por los responsables económicos del Gobierno español, como los más de 2.000 millones referidos al incremento de los impuestos directos e indirectos.

Con la expansión del coronavirus haciendo nuevos estragos en la economía nacional, y con las noticias sobre posibles vacunas abriendo una puerta a la esperanza para una recuperación a partir de la segunda mitad del próximo año, la visibilidad sobre el desempeño de la economía nacional el próximo año está sujeta a una dosis de incertidumbre extrema. En la última semana, han coincidido previsiones como la de Barclays, que reduce a tan solo un 2,1% el crecimiento esperado del PIB español en 2021, y la de CaixaBank, que lo eleva al 8,6%. Con un abanico de escenarios tan abierto, cualquier cálculo sobre los ingresos públicos se debe erguir, inevitablemente, sobre unos supuestos ampliamente inestables, que hacen muy posibles desviaciones significativas tanto al alza como a la baja.

De las 35 firmas que han actualizado este mes su previsión para la economía española, solo tres esperan un crecimiento mayor que el Gobierno

Precisamente, la fuerte recuperación de la economía española en el tercer trimestre, que superó todas las estimaciones existentes, ha sido esgrimida por los responsables económicos españoles, con la vicepresidenta Nadia Calviño a la cabeza, para defender la incertidumbre que envuelve cualquier cifra y sostener la prudencia de los cálculos del Gobierno.

Pero lo cierto es que el recorte ejecutado por Bruselas es la enésima rectificación que se hace al Gobierno desde distintos organismos, incluida la AIReF, que recientemente recalcó el excesivo optimismo que parece sustentar las cifras del Ejecutivo. No en vano, el 7,2% de crecimiento previsto por el Ministerio de Economía para el próximo ejercicio —sin contar los 2,6 puntos de impulso esperado del plan de recuperación europeo— se sitúa ya 1,3 puntos por encima de los pronósticos medios de las casas de análisis recopiladas por Bloomberg. De las 35 estimaciones emitidas este mes, solo tres se sitúan por encima del cálculo oficial.

Foto: Bruselas desinfla la estimación de ingresos del Gobierno para los nuevos impuestos

En un país al que la crisis está llevando a pulverizar todos sus récords de endeudamiento y que parece encaminado a salir de la misma con un déficit estructural de unos 60.000 millones de euros, la prudencia a la hora de hacer cualquier cálculo fiscal debe verse más como una obligación que como una virtud. Pero la expectativa de alcanzar unos niveles de ingresos récord en una economía condenada a permanecer claramente por debajo de los niveles de actividad de finales de 2019 resulta fácilmente cuestionable desde cualquier planteamiento lógico.

Adoptar persistentemente la vía más optimista —por mucho que pueda acabar siendo la real— solo sirve para allanar el camino hacia decisiones que acaben siendo perjudiciales para la estabilidad de las finanzas públicas.

Bruselas, al igual que el Banco de España, ha puesto el foco sobre los riesgos asociados a la subida de las pensiones y de los salarios públicos

En este sentido, desde Bruselas, también se ha puesto el foco sobre los riesgos que conlleva la decisión del Ejecutivo de restablecer la vinculación de las pensiones al IPC y revalorizar en la misma línea los salarios de los funcionarios, decisiones que, lejos de suponer un respaldo puntual a la economía, representan nuevas cargas a consolidar sobre una factura ya de por sí gravemente desequilibrada, como ya advirtió recientemente el Banco de España, provocando el rechazo de diversos ministros.

Que la gran mayoría de las instituciones y las entidades privadas coincidan en enmendar a la baja los cálculos del Gobierno parece motivo más que suficiente para que desde el Ejecutivo se asuma la necesidad de revisar sus números. La incertidumbre que rodea todos los cálculos no puede ser la excusa para convertir los Presupuestos en una tabla creativa en la que los números se ajusten al máximo a las necesidades de las políticas gubernamentales.

La crisis del coronavirus ha hecho indispensable asumir un esfuerzo fiscal extraordinario, lo que ha llevado a las autoridades comunitarias a abrir la mano con las reglas fiscales para que cada país pueda combatir sin cortapisas la amenaza del coronavirus en sus economías. Pero es lógico prever que cualquier agujero generado ahora tendrá que cerrarse en un futuro más o menos cercano y, dada la magnitud que supondrá para España, sería conveniente no agrandarlo con medidas evitables. Y, para ello, es conveniente no llevarse a engaño con las cifras a las que nos abocan las políticas actuales. Ocultar el problema hoy solo puede servir para agigantarlo en el futuro.

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